Lo urgente

En cuarentena de más de 20 días, la gente se estresa y se empobrece. Estos son aspectos inevitables en la situación que vivimos, pues de a poco en los últimos días parece ser que el temor al Covid-19 ha ido decayendo en muchas personas. Aunque detrás de esto hay mucho más que eso. Clara...

En cuarentena de más de 20 días, la gente se estresa y se empobrece. Estos son aspectos inevitables en la situación que vivimos, pues de a poco en los últimos días parece ser que el temor al Covid-19 ha ido decayendo en muchas personas. Aunque detrás de esto hay mucho más que eso.

Clara muestra de la “aparente flexibilización”  son los ciudadanos en las calles, las tiendas abiertas de venta de celulares en la avenida Domingo Paz, los restaurantes ofreciendo comida y las ferias numerosas en Villa Fátima.

Esto se condimenta con la confirmación del tercer caso de coronavirus en Tarija, un transportista que ingresó cuando se supone los ingresos estaban cerrados. “Parece que nos movemos en arenas movedizas” expresa un comentario en nuestras redes sociales.

Pero el problema no es tan sencillo como el solo hecho de decir “inconscientes”. Los expertos coinciden que esta medida homogénea en una sociedad que está lejos de acercarse a esa palabra siempre tendrá problemas.

Pues por ejemplo en las comunidades empobrecidas, la priorización de las relaciones cara a cara constituye una necesidad para la subsistencia. La ciudadanía individual es allí tan poco factible como lo es el servicio de agua potable.

A esto se suma la idea de una patria chica y hermética concentrada en un aquí y ahora intenso, que nos resulta ajeno y distante que este mal nos pase a nosotros mismos. Más aún, lejos de justificar a la gente en las calles, buscamos analizar el problema para dar respuestas que nos ayuden a mejorar la medida.

Pues tampoco debemos olvidar que hay muchas personas -la mayoría- que con todos estos tropiezos y lejos de su condición social  guardan cuarentena e un intento de contener la respiración y cuidar sus vidas.

En este contexto la actuación rápida de las autoridades poniendo la mano donde se debe es fundamental, urge el laboratorio y los reactivos para el diagnóstico de Covid-19, urge la ayuda rápida y puntual a los beneficiarios haciendo llegar los bonos de manera efectiva y veloz, urge el control exacto de las medidas de cuarentena sin “preferencias”, urge que todos los servicios creados para ayudar en la cuarentena realmente funcionen.

No hay espacio para el error, para la burocracia, para la corrupción. Los bonos anunciados por el Gobierno parecen aliviar la situación de penuria, pero ojalá la burocracia no acentúe más el transito poblacional y con ello el peligro.

Se requieren formas de cobro más agiles y descentralizadas que eviten las filas en los bancos y el traslado de personas. Pero eso no es todo, urge también información clara y oportuna por parte de nuestras autoridades, el estrés nos juega en contra y peor aún con información cerrada o confusa.

La cuarentena resistirá en la medida que todas las demás acciones urgentes destinadas al control y la ayuda a la población funcionen efectivamente. En nuestra tierra es fácil señalar a quien rompe las reglas sin importar la historia o necesidad que carga en sus espaldas.

Recordemos, la lucha es de todos, el aprendizaje es constante, la solidaridad y la disciplina  son el condimento esencial, y la vida el valor máximo que tenemos.

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