La Ley APP o como superar la dependencia del gas
Después de casi cuatro años de negociación, la Asamblea Legislativa Departamental dio luz verde al proyecto de asociación de Empresas Públicas y Privadas, más conocida como la Ley APP, y que pretende establecer un marco normativo estable que facilite la inversión privada en sectores y...
Después de casi cuatro años de negociación, la Asamblea Legislativa Departamental dio luz verde al proyecto de asociación de Empresas Públicas y Privadas, más conocida como la Ley APP, y que pretende establecer un marco normativo estable que facilite la inversión privada en sectores y emprendimientos públicos departamentales y promueva así un dinamismo generador de empleo y bienestar.
La Ley viene a ser una especie de materialización del triunfo del Gobernador Adrián Oliva sobre cinco años de intento de bloqueo sistemático del Movimiento Al Socialismo (MAS) – débitos automáticos aparte - sobre cualquier posibilidad o margen de acción. La Ley APP fue observada por el propio Evo Morales en persona, que apenas a grandes rasgos hizo críticas basadas en prejuicios del pasado, particularmente sobre los aspectos referidos a la gestión del agua, y que sirvió automáticamente para que la bancada del MAS, mayoritaria en la Asamblea, negara sin mayor argumento la viabilidad de esa Ley.
Toca ahora que responda el capital privado, tantas veces demandante y tan pocas veces pionero en este departamento de ingentes recursos naturales
Ya sin Evo en el escenario, el MAS se ha abierto a una negociación que ha acabado con la promulgación de la Ley, y que aunque quede poco tiempo para su desarrollo antes de la nueva elección, viene a generar un nuevo marco económico para Tarija con las pocas herramientas que la autonomía dispone para ello.
La Ley, a priori, no es una herramienta de privatización ni de capitalización como advertía Morales, que creía ver en ella los fantasmas de su juventud, sino una herramienta para acercar a inversores a las necesidades de la gente y de los productores. Y con proyectos concretos.
El primero en la lista parece ser la puesta en marcha de la planta de cítricos de Bermejo, de inversión pesadísima en la infraestructura pero que además, necesita de otra buena inversión para su puesta en marcha y de la implementación de un sistema gerencial que evite los vicios de la empresa pública.
En todo el departamento hay varios ejemplos de empresas públicas que fracasaron: fábrica de vidrios, fábrica de alimentos balanceados de Entre Ríos, otra planta de cítricos de Padcaya, etc., inversiones de la pasada década algunas y de los 80-90 del siglo anterior, pero que no fueron privatizadas como otras muchas – fábrica de aceites, hotel, etc., - porque no tenían la utilidad suficiente.
Para desarrollar estas iniciativas y otras que puedan darse en el marco de la industrialización del gas; de la explotación del proyecto Guadalquivir – Cenavit – Calamuchita; de las opciones que de Setar o Emtagas, se creó hace ya años la Agencia de Desarrollo a cargo de Óscar Farfán, que ahora sí tendrá que desarrollar el rol para el que se lo contrató.
El marco está dado, toca ahora que responda el capital privado, tantas veces demandante y tan pocas veces pionero en este departamento de ingentes recursos naturales; toca también fiscalizar y estar alerta ante cualquier giro inoportuno, pero toca, sobre todo, alentar y proponer, para que Tarija salga de una vez de la dependencia del gas. Oliva y su equipo han marcado una senda. Toca explorarla.
La Ley viene a ser una especie de materialización del triunfo del Gobernador Adrián Oliva sobre cinco años de intento de bloqueo sistemático del Movimiento Al Socialismo (MAS) – débitos automáticos aparte - sobre cualquier posibilidad o margen de acción. La Ley APP fue observada por el propio Evo Morales en persona, que apenas a grandes rasgos hizo críticas basadas en prejuicios del pasado, particularmente sobre los aspectos referidos a la gestión del agua, y que sirvió automáticamente para que la bancada del MAS, mayoritaria en la Asamblea, negara sin mayor argumento la viabilidad de esa Ley.
Toca ahora que responda el capital privado, tantas veces demandante y tan pocas veces pionero en este departamento de ingentes recursos naturales
Ya sin Evo en el escenario, el MAS se ha abierto a una negociación que ha acabado con la promulgación de la Ley, y que aunque quede poco tiempo para su desarrollo antes de la nueva elección, viene a generar un nuevo marco económico para Tarija con las pocas herramientas que la autonomía dispone para ello.
La Ley, a priori, no es una herramienta de privatización ni de capitalización como advertía Morales, que creía ver en ella los fantasmas de su juventud, sino una herramienta para acercar a inversores a las necesidades de la gente y de los productores. Y con proyectos concretos.
El primero en la lista parece ser la puesta en marcha de la planta de cítricos de Bermejo, de inversión pesadísima en la infraestructura pero que además, necesita de otra buena inversión para su puesta en marcha y de la implementación de un sistema gerencial que evite los vicios de la empresa pública.
En todo el departamento hay varios ejemplos de empresas públicas que fracasaron: fábrica de vidrios, fábrica de alimentos balanceados de Entre Ríos, otra planta de cítricos de Padcaya, etc., inversiones de la pasada década algunas y de los 80-90 del siglo anterior, pero que no fueron privatizadas como otras muchas – fábrica de aceites, hotel, etc., - porque no tenían la utilidad suficiente.
Para desarrollar estas iniciativas y otras que puedan darse en el marco de la industrialización del gas; de la explotación del proyecto Guadalquivir – Cenavit – Calamuchita; de las opciones que de Setar o Emtagas, se creó hace ya años la Agencia de Desarrollo a cargo de Óscar Farfán, que ahora sí tendrá que desarrollar el rol para el que se lo contrató.
El marco está dado, toca ahora que responda el capital privado, tantas veces demandante y tan pocas veces pionero en este departamento de ingentes recursos naturales; toca también fiscalizar y estar alerta ante cualquier giro inoportuno, pero toca, sobre todo, alentar y proponer, para que Tarija salga de una vez de la dependencia del gas. Oliva y su equipo han marcado una senda. Toca explorarla.


