La lucha continúa

Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer y aunque hemos avanzado en la lucha por la igualdad aún resta mucho por hacer, pues los feminicidios continúan sumando, la desigualdad laboral persiste y hay momentos en los que retrocedemos tanto que parece ser que nos encontramos en la época...

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Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer y aunque hemos avanzado en la lucha por la igualdad aún resta mucho por hacer, pues los feminicidios continúan sumando, la desigualdad laboral persiste y hay momentos en los que retrocedemos tanto que parece ser que nos encontramos en la época de las cavernas.

Esto a raíz de que el machismo imperante ha buscado en la violencia la forma de acallar a las mujeres, así lo índices de este delito se han disparado. Para frenar esto se ha hecho de todo: leyes, botones de pánico, campañas de concientización, protestas, pero nada ha podido aplacar lo que sucede.

En este contexto, a educación se convierte en la única respuesta al problema, por lo tanto, es muy necesario en los colegios y las familias educar a los niños para una convivencia igualitaria. No se puede empoderar a las mujeres y a las niñas sin que participen también los hombres.

Así poco a poco hemos ido atizando el término “nuevas masculinidades”, cuyo principal planteamiento expresa que es necesario educar, salir de las viejas ideas de lo que significa ser hombre, romper de una vez por todas con la pesada herencia patriarcal.

Según los expertos, históricamente, “el modelo de masculinidad predominante empapó todos los ámbitos de la sociedad (política, económica y cultural) y, a su vez, legitimó y perpetuó una forma de poder sobre otros, ya sea sobre las mujeres o sobre otros hombres”.

Sin embargo, ¿qué pasaría si, a la hora de educar a nuestros hijos, hijas, no nos centráramos en el género sino en la capacidad, en los intereses?, sin duda ésta podría ser la tan esperada solución.
Cada hombre sería libre de asumir la masculinidad como lo decida, según su personalidad, ya que no hay una forma única de “ser hombre”; pero hay un cambio de actitud hacia la homosexualidad y otras sexualidades.

Para promover este cambio los estudiosos en el tema coinciden en que debemos comenzar desde casa, impulsar el concepto en la escuela, las universidades y las mismas instituciones. Así al romper los prejuicios y los estereotipos dejaremos de pensar en sexos fuertes o débiles, dejaremos de pensar en que el hombre debe ser dominante y en que la mujer debe ser dócil.

De esta manera fuera de los moldes nos veremos más reales, más iguales, sin recetas de cómo ser mujer ni de cómo ser hombre. Hasta ahora la sociedad machista ha censurado la vulnerabilidad del hombre y su sensibilidad convirtiéndolo en un ser rígido, proveedor y a quien la mujer debe servirle.

La mujer no es propiedad de nadie, ni es un ser perfecto, está llena de aspectos positivos como también de debilidades, no hay una igual a otra, por lo tanto, cada una es única. Este 8 de marzo la lucha continúa, desde cualquier lugar y país, ahora centrados en la educación.

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