Del libro:
La Globalización de la Cojudencia
Pascua de 2005
PRESENTACIÓN
Cuando se explica la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel, se indica que todo ser humano cuenta con una estructura de conocimientos previos, que son aprovechados cuando una nueva información se conecta con ellos (Subsunsor) de manera substancial y no arbitraria; entonces se ancla como un nuevo conocimiento adquirido.
Entiendo como una pretensión del autor tomar como un conocimiento previo la “Globalización” y como nueva información la “Cojudencia”, de cuya relación substancial y no arbitraria encontraremos picarescas y valiosas explicaciones sobre algunos personajes que rodean el entorno psíquico del ser humano y lo acompañan hacia personalidades no deseadas, pero activas, en la vida de las personas.
“Cojudencia” es la versión tarijeña del americanismo “Cojudez” y se define como: cualidad del animal no castrado (o cojudo). Semánticamente esta palabra debe ser aceptada si comparamos con pertinencia y vagancia, que son las cualidades de pertinente y ocioso que también tienen que ver con el desarrollo de este libro.
Se rescata información seleccionada para los diversos capítulos, configurando un escenario formal donde el lector encuentra los argumentos para ubicarse perfectamente dentro de cada tema tratado. Luego se acompaña del análisis respectivo adornado con vivencias, anécdotas y reflexiones necesarias para complementar la información presentada en este libro; podemos decir que se involucra la seriedad del autor mientras prepara el ambiente, pero esto es solamente parte de lo escrito.
Siendo, de Javier, compañero de familia -por no decir pariente- de género, de generación y de curso -desde la época de infantes hasta salir de la universidad-, puedo describirlo como alguien que respeta el conocimiento con mucha devoción; a la vez explota su imaginación y es un animador nato que puede rescatar, al mismo tiempo, la risa de quienes lo acompañan y la atención para sus planteamientos.
De vez en cuando, con guitarra en mano, protesta con buenas y malas palabras contra la opresión y disfruta cantando sobre la dicha de las pulgas y el escozor de sus picadas.
Así descrita la personalidad del autor podemos comprender su estilo literario, el mismo que tiene rigor investigativo y de repente explota con picardía a plantear su teoría “Transcojudencial” y se mete con Adán y Eva, con la Religión, con la politiquería, con la economía, con la psicología, con la geología y otras cosas más. Como el mismo lo infiere es una chauchita de conceptos que esperaban salir de sus recuerdos y sus propias lecturas.
Algunos lectores observarán como soeces algunas palabras insertas, sin embargo, tienen la virtud de desenmascararnos ante nuestros pensamientos y ocultas personalidades.
En la antigüedad, Aristóteles y Horacio clasificaron los géneros literarios en Lírica, Épica y Dramática; posteriormente los eruditos introdujeron la Narrativa y la Didáctica, que tienen que ver con relatos (novela, cuento) y el proceso formativo. Por supuesto no todos se adecúan y complican a quienes desean encasillar literariamente a una obra. En el caso del presente libro al tener información didáctica (investigaciones), pensamientos, reflexiones e incluye proposiciones que intenta justificar por medio de razonamientos (tesis), considero que se trata de un ENSAYO muy bien logrado y espero no sea el único en esta aventura literaria de Javier Castellanos Vásquez.
Aunque el nombre del autor figure hasta la eternidad junto al título de esta obra, cuando llegue a manos de los lectores se convierte en propiedad de su conciencia y ellos descubren mensajes en abstracción del estilo formal o informal que haya sido escrito; incluso es posible que lo complementario o marginal para el autor sea lo importante para el lector, por lo tanto no deja de ser su creación, pero obtiene personalidad propia en otras manos.
Confieso que he disfrutado ante la lectura de la “Globalización de la Cojudencia” y no sentí deseos de calificarme como “sonso”, “pelotudo” o “cojudo” por hacerlo; más bien, recordé algo que nos enseñaron en la clase de literatura en el colegio San Luis y dice: “Bello es todo aquello, que en su contemplación, nos causa una sensación de deleite noble, puro y desinteresado”. FELICIDADES JAVIER.
Roberto R. Ávila Castellanos
INTRODUCCIÓN
En los años ochenta, el “sueño americano” de tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro toca mi puerta y es en esta década que se hacen realidad dos hijos, planto varios árboles, pero no se me ocurre qué libro escribir.
A principios de la década del noventa, retornando al pago en el vuelo 810 La Paz-Tarija, interrumpe el bullicio natural de la nave su capitán: -Señores pasajeros, muy buenas tardes y nuevamente, bienvenidos a bordo; les habla el capitán de la nave para desearles un vuelo placentero e informarles que alcanzamos altura y velocidad de crucero; volamos a ocho mil quinientos metros sobre el nivel del mar y a ochocientos kilómetros por hora-. Pienso: qué amable y gentil el piloto, nos está informando dónde y cómo estamos, de tal forma que tomemos previsiones por si acaso caiga la nave; y continúa diciendo el capitán; -Para su conocimiento, la temperatura extra nave es de cuarenta grados centígrados bajo cero-; entonces mi compañero de vuelo me dice: ¡qué cojudo el piloto!, ¿quién va a ser el sonso que salga fuera de la nave?, a no ser que en el avión esté viajando algún pelotudo. En ese momento no sabía ni entendía la diferencia entre sonso, pelotudo y cojudo; como que, hay mucha gente que cree que estas palabras tienen significados muy parecidos y las utilizan indistintamente cuando se refieren a una persona tonta. Me queda la duda y el compromiso de investigar y definirlas.
A mediados de los años noventa, el mundo se globaliza; comienza la interdependencia de las actividades de los seres humanos que pueblan los doscientos países del planeta, la economía y los mercados se integran en función de la “competitividad”, las fronteras se achican, las nacionalidades interactúan, empieza la era del conocimiento (tecno-economía).
Es entonces que, articulando los tres momentos descritos, intuitivamente empiezo a pensar en escribir LA GLOBALIZACIÓN DE LA COJUDENCIA; una telaraña que, desde mi percepción, atrapa a hombres y mujeres de este mundo terrenal. Y, mentalmente, la voy estructurando y trabajando; además, aprovecho cada momento vivido para enriquecerla y difundirla; fue tal mi entusiasmo que, sin editarla, comprometí su venta hasta de una posible cuarta edición.
Septiembre del año dos mil tres; me encuentro medio desocupado, casi a tiempo completo y me pongo manos a la obra a concluir el “sueño americano”, escribiendo este libro; tarea interrumpida desde fines de octubre del año dos mil tres a noviembre del año dos mil cuatro porque, en el afán de servir mejor a mi pueblo asumo un cargo donde, sin pensarlo, descubro notables personajes que ya están inscritos en la globalización; nuevos actores o agentes del modelo que generan la esclavitud de la inteligencia, el servilismo y la globalización de la cojudencia.





