Del libro: “Don Timoteo y su Lazareto (Relatos Insólitos)” de William Bluske C.
Las Tres Mercedes
Don Timoteo y su Lazareto
(Relatos Insólitos)
Tarija - Bolivia 2002
Todo empieza cuando en la prensa local aparece un recuadro atractivo con el siguiente anuncio ”Se vende automóvil Mercedes Benz, último modelo por la suma de DIEZ MIL SUCRES, al contado. Ref. Calle tal, tal, N9 tal etc.”
Obviamente, la noticia causó incredulidad entre los aficionados y en los círculos especializados del automovilismo. Se hicieron mil conjeturas y comentarios en torno al anuncio, llegando todos a la conclusión que era una tomadura de pelo o una grandísima equivocación.
Finalmente, nadie le da crédito ni importancia al anuncio porque un automóvil de esa naturaleza estaba sólo al alcance de los magnates. Sin embargo, Molotov Martínez, jefe de reparto de la oficina de Correos, con el periódico en la mano, no terminaba de cavilar sobre el anuncio, lo marcó con rojo y lo guardó en su escritorio.
Don Agenor Malvisa era hijo de un industrial maderero que explotaba bosques en la Provincia de Esmeralda, era de las pocas familias blancas de la zona y era el gran señorito del pueblo y, expectativa de todas las damas y de las madres de las adolescentes que aspiraban a un buen partido para sus nenas.
La Provincia de Esmeraldas tiene una población mayoritariamente de color, sus ancestros vinieron del África en calidad de esclavos que al naufragar las dos goletas ente a las costas de la región llegan a nado a la orilla, todos cansados pero vivos, salvo dos de los españoles que traficaban con ellos. De esta manera se instalan en la zona después de acabar con los blancos que los esclavizaron. Las cuarenta familias africanas que se salvan se organizan en sociedad tribal.
Cuando los colonizadores españoles llegan a la región, casi en las postrimerías de la colonia, se encuentran con una población exclusivamente negra y que dominaba toda la zona por lo que los pocos blancos se alejaron a prudente distancia para instalarse.
Preocupada la familia de Agenor Malvisa que este contrajera matrimonio con alguna niña que no correspondiera a su blanco linaje, resolvió mandarlo a los Estados Unidos a estudiar alguna profesión de moda como ser Administrador de Empresas y luego establecerlo en la ciudad de Quito con el fin de que pudiera tener un mayor horizonte desposándolo con alguna dama adinerada y linajuda.
Transcurrieron cinco años para que se cumplieran las acariciadas aspiraciones de los Malvisa, pues, ya establecido en Quito, Agenor y su título profesional se lanzan a la gran aventura de la vida, siempre manejado por los invisibles hilos de su ambiciosa madre (ambiciosa pero madre) las flechas de cupido, evaluadas en US$ en lugar de llegarle a Agenor en su órgano cardiaco hacen blanco en su estómago y en sus bolsillos, de esa manera entra Agenor a la Capilla de Santa Teresa, soltero y sale casado, nada menos que con la única heredera de la fortuna de doña Eloísa Arguelles viuda de Piedra Hita doña. Mercedes de los Remedios y Agenor, después de los formalismos de los actos sociales se van a las Europas, a todas, a pasar su luna de miel, muy alargada por Agenor. A Su retorno, Agenor y doña Mercedes de los Remedios se instalan en Quito donde pasan los años con la rapidez de la buena vida pero solos, porque los padres de ambos ya no viven y ellos nunca pudieron tener retoños, de tal suerte que Mercedes dirige sus cuidados hacia Agenor y este los evitaba.
Los años también pasaban para Agenor hasta que llega a la edad en que el canto de la sirena le llega a sus oídos y esa sirena se llamaba Merceditas Tacuri, oriunda de Río Bamba, costurera de profesión, sin clientela y sin dinero, por lo que resuelve irse a Quito a tentar mejor suerte. Merceditas era alta y espigada, morena de cabello oscuro, ojos grandes y boca chica, en fin agradable por su dulce inocencia, su facha en general era llamativa y cuerpo provocativo, algo así como para tentar a cualquier cristiano.
Merceditas Tacuri intentó trabajar como costurera pero le era muy difícil, en esas circunstancias, traba relaciones amistosas con su paisano Molotov Martínez, que pronto florecen en un romance. Molotov era vendedor de autos viejos y ganaba poco, pero de alguna manera lograban sobrevivir. Merceditas decía que pobreza más pobreza era igual a pobreza y como resultado de esta simple ecuación no le quedaba más remedio que buscar trabajo en cualquier cosa y en cualquier lugar porque aunque los juramentos y promesas matrimoniales con Molotov las cree sinceras pero imposibles de realizarse
Un sábado en la mañana don Agenor Malvisa resuelve ir a su oficina a retirar algunos documentos que precisaba con urgencia, así podría ir a la costa en la tarde para pasar el fin de semana, cuando entra a su oficina s encuentra con Merceditas Tacuri que le preguntaba algo a su secretaria, al ver mujer tan singular por su belleza criolla, se le acerca don Agenor y le pregunta en qué podría servirla, Merceditas le responde que andaba en busca de trabajo, pues entonces pase usted señorita que i al le podemos ofrecer.
Ya dentro del despacho don Agenor, frotándose las manos, le dice después de un momento de fingida vacilación, creo que le podemos ofrecer el cargo de secretaria pienso que es lo mejor para usted, la que vacila esta vez antes de hablar es Merceditas, gracias señor de verdad se lo agradezco, pero yo no sé nada de oficinas, la única máquina que se manejar es la de coser y así siguen los interrogatorios y las respuestas por parte de ambos y del interrogatorio surge una conversación fluida que los acerca con más aplomo a convenir encontrarse en la oficina el día lunes en la mañana para ver la solución a su problema de trabajo.
El día lunes siguen las conversaciones que acrecientan más el interés de don Agenor por Merceditas le dice tengo buenas noticias para mi querida amiga, he conseguido para usted un trabajo en lo que le gusta y en lo que sabe, trabajará en una boutique de alta costura. Y así fue
En la medida que Merceditas aprendía a manejar una de las boutiques de la gran cadena de empresas de la que era socio don Agenor, las conversaciones y hasta invitaciones a cenar se hacían más frecuentes de manera que Merceditas susceptible y suspicaz se pone a la defensiva y para evitar mayores avances del elegante caballero para llegar al tálamo, le dice que ella estaba de novia y que por falta de trabajo no podía casarse porque su novio es trabajador pero gana muy poco. Astuto como era don Agenor, en el acto le dice que no se preocupe, que él le conseguirá trabajo para su novio. ¿Dónde trabaja ahora? Le pregunta, trabaja en la venta de carros usados, muy de vez en cuando logra vender alguna movilidad vieja por la que la comisión es ínfima. Don Agenor con la influencia que tenía le consiguió un gran cargo en las oficinas del Correo Central como Jefe de repartos, de esa manera (con su padrino anónimo) sigue escalando cargos y don Agenor sigue avanzando en su camino hacia la meta propuesta. Un buen día le ofrece a Merceditas instalarle una boutique para que ella la opere por cuenta propia y así tendría un medio de vida seguro, después de la boutique le puso un departamento en una urbanización nueva lejos del centro pero muy elegante y finalmente tenía que hacer malabarismos para mantener una distancia equilibrada entre Agenor y Molotov, mantener al primero como un medio y al segundo como un fin y lo hacía bien.
En las oficinas de don Agenor, empleados y empleadas ya hablaban y comentaban sobre el triángulo sentimental, remarcando al actor principal a don Agenor, Naturalmente. Así comentario va y comentario viene hasta que alguno de ellos llega a oídos de doña Mercedes de los Remedios de Malvisa, confirmando alguna remota sospecha sobre su carísimo esposo, que por otra parte no tenía ningún justificativo para no dudar sobre la fidelidad de don Agenor, pues fueron tantos los lances emorosos que ella le descubrió, que siempre estaba preparada para afrontar uno nuevo. De esta manera pone en funcionamiento su eficaz estrategia para develar en detalle el nuevo romance comentado.
Entre tanto don Agenor, formalizaba una relación estable con Merceditas Tacuri, convertida en madám Mercedes por su porte, su maquillaje, su vestuario y su boutique y hace una campaña publicitaria para la boutique, de tal magnitud, que en poco tiempo llega a ser la preferida de la crema (bien batida) de la aristocracia quiteña, Molotov Martínez, orgulloso se jactaba de la capacidad de su novia, de su talento y habilidad, por haber logrado ron su propio esfuerzo los niveles a los que había llegado, ahora el plazo para su matrimonio se acortaría porque ya no dependería del incremento de sus magros estipendios que recibía como funcionario público. El triángulo estaba feliz pero doña Mercedes de los Remedios no.
Los amores de la segunda juventud, como dicen los cincuentones, son más intensos que los de la primera y en el caso de don Agenor parece ser evidente, porque se dedica a Merceditas alma, vida y corazón, olvidándose de su esposa práctica y técnicamente, pues la abandona del todo porque se traslada a uno de sus tantos apartamentos desparramados en la ciudad, para gozar de mayor libertad y escapar de los métodos inquisitoriales de su esposa legal, a quien notifica judicialmente para el divorcio a lo que doña Mercedes de los Remedios se niega en forma rotunda y total, con tal respuesta don Agenor sigue rondando las calles de la ciudad con su Mercedes Benz y con madám Mercedes, sin mencionar su apellido.
La felicidad le dura poco a don Agenor, preludios de enfermedad lo acosan, dolores de cabeza, de estómago, y otras dolencias, acompañadas de malestares permanentes van configurando una sintomatología de una enfermedad que don Agenor no daba importancia. De todos modos viaja a Estados Unidos para hacerse un chequeo y después de diez días vuelve renovado. Entre tanto, doña Mercedes de los Remedios resuelve cultivar la amistad de Merceditas para bloquear a don Agenor, disfrazando su personalidad como una simple cliente de la boutique y resuelve ser su habitué. Dos veces por semana iba doña Mercedes para hacerse dos trajes lo que significaba verla a Merceditas toda la semana entre buscar modelos de vestidos, tomar medidas, pruebas y arreglos, lo que significaba que don Agenor no tenía pisada a la boutique y para remediar la situación resuelve recorrer el país los fines de semana con Merceditas, para este propósito es que compra el Mercedes Benz último modelo con todos los chirimbolos insertos, era lo más lujoso que un adinerado varón podía comprar, era una competencia desleal a los Emiratos árabes. En esta forma y de esta manera don Agenor, Merceditas y Mercedes Benz se dedican a las giras sabatinas por todos los rincones de la patria para gozar de privacidad y amor.
A esta altura, la vida de nuestros personajes, discurre de la siguiente manera: Mercedes y Merceditas disfrutando, Molotov Martínez haciendo méritos para ascender a Director trabajando los fines de semana y doña Mercedes de los Remedios amargándose todos los fines de semana.
La felicidad no podía durarle tanto a don Agenor, era como beberse la vida en un trago, los dolores de estómago con los que despierta se vuelven cada vez más fuertes y más persistentes y no le queda más remedio que amar a su esposa, de muy mala gana, para que lo socorra. La esposa hace junta médica de inmediato la que aconseja llevarlo nuevamente a los Estados Unidos, allí entre en el ritmo lógico que la medicina impone: análisis, tratamiento, operación honorarios y a su casa a buen morir. Ya en Quito de regreso se instala en su casa al lado de doña Mercedes de los Remedios. Después de algunas semanas en el lecho del dolor, cavilando permanentemente don Agenor resuelve dictar su testamento, llama al Notario de Fe Pública y le dicta su última voluntad en presencia de los testigos presenciales del caso. Por este acto de última voluntad deja todos sus bienes a su legítima esposa doña Mercedes de los Remedios Piedra Hita de Malvisa menos su automóvil Mercedes Benz que deberá ser vendido y cuyo importe deberá ser entregado a la señorita Mercedes Tacuri por valiosos servicios prestados, quedando como albacea su esposa, debiendo ejecutar el testamento al pie de la letra. Firmas y demás requisitos de Ley. Al poco tiempo entre comentarios y lágrimas fue enterrado don Agenor confortado con el auxilio de la Santa Madre Iglesia y la compañía de todas las amistades. Una dama vestida de negro cruza a la distancia por los jardines hacia la calle una vez pasado el acto.
Cuando Molotov Martínez, a los pocos días del aviso de prensa ofreciendo en venta un automóvil Mercedes Benz, busca el recorte para fijarse en la dirección del vendedor, llega a la calle Indicada y toca el timbre, sale una empleada ya entrada en años y le pregunta a quién busca, él le responde que venía a ver el automóvil que está en venta, doña Mercedes de los Remedios le indica a la empleada que haga pasar al interesado, Molotov le pregunta a doña Mercedes si el precio del auto es el consignado en la prensa y ella le contesta que sí que son los diez mil Sucres, ahí no más Molotov cierra el negocio con doña Mercedes y le paga los diez mil Sucres y ella le entrega la transferencia firmada Molotov se va feliz en su Mercedes Benz.
Los preparativos del Matrimonio de Molotov Martínez, Director del Correo Central con Madám Mercedes Tacuri llegan a su culminación. En la Basílica de los Votos Nacionales, inaugurada meses atrás después de ciento veinte años que duró su construcción, se celebra la boda con toda pompa, champan y arroz para despedirlos hasta la puerta de la sala de recepciones del templo. Molotov y Mercedes suben al Mercedes Benz, Merceditas tira el ramillete y arranca rumbo a Esmeraldas a pasar la Luna de miel en la casa de playa que don Agenor le había hecho venta en vida. Al llegar a Santo Domingo de los Colorados paran a un lado del camino para tomar una copa de Champan para brindar por la mutua felicidad de los dos. En la guantera del auto Merceditas encuentra un paquete envuelto primorosamente en papel de regalo con una moña blanca encima, Merceditas abre el paquete y en estuche de terciopelo encuentra una esquela con un cheque por la suma de DIEZ MIL SUCRES equivalentes a quinientos dólares y en la tarjeta decía “En cumplimiento del testamento de mi esposo me permito remitirle el producto de la venta del automóvil Mercedes Benz, dando por cumplido lo dispuesto por mi marido. Mercedes de los Remedios de Malvisa”. Merceditas tira la tarjeta por la ventanilla y se dice para sí, con la tarjeta no llegó a ninguna parte, en cambio con el auto comprado por Molotov, que lo he recorrido por todo el país voy a mi luna de miel.
De esta manera el testamento se cumple a cabalidad, Merceditas se queda con el Mercedes Benz, Molotov Martínez no tiene ningún cuerno dentro del matrimonio y Mercedes de los Remedios de Malvisa, cumple con el testamento y con su venganza Las Tres Mercedes están en paz y Molotov muy feliz, acelerando a fondo para llegar pronto a Esmeralda.





