Tres heroínas destacan en los nuevos billetes bolivianos

Bartolina Sisa, Juana Azurduy y Genoveva Ríos, son las mujeres reconocidas por sus actos heroicos en la historia de Bolivia destacan en la nueva familia de billetes, la primera del Estado Plurinacional, de la cual desde el pasado 10 de abril ya está en circulación la cota de 10 bolivianos y desde el 3 de julio el billete de 20 bolivianos.
Estas tres valerosas mujeres no solo son reconocidas hoy con la presencia de sus rostros en los nuevos billetes, que se emitirán paulatinamente, hasta concluir en el 2019, sino que también importantes programas y organizaciones sociales en el Estado Plurinacional llevan sus nombres.
El presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), Pablo Ramos, en declaraciones a Prensa Latina afirmó que “por fin están mujeres representativas: la precursora, Bartolina Sisa; la luchadora, nuestra generala Juana Azurduy, y la jovencita Genoveva Ríos, que es el símbolo del derecho irrenunciable de la reivindicación marítima’”, son reconocidas.
Cuentan los historiadores que el 14 de febrero de 1879 cientos de soldados chilenos desembarcaron del buque Blanco Encalada en el entonces boliviano puerto de Antofagasta, y bombardearon despiadadamente el lugar. El comandante de las tropas invasoras, coronel Emilio Sotomayor, previamente había enviado un emisario al Prefecto del Departamento del Litoral, coronel Severino Zapata, pidiéndole su rendición y la inmediata desocupación del puerto, nota intimidatoria que fue rechazada de inmediato.
A media mañana las tropas chilenas tomaron el puerto de Antofagasta, mientras un grupo de soldados rodearon la Prefectura y arrancaron la bandera y el escudo colocados en el frontis, destruyéndolos con saña y, en su lugar, izaron su bandera.
Con la confusión del momento, los soldados chilenos no se percataron que la bandera boliviana del edificio de la Intendencia de la Policía aún flameaba altiva y orgullosa en su propiedad. Pero la niña Genoveva Ríos, de 14 años de edad, hija del Comisario Don Clemente Ríos, se dio cuenta de su presencia y, aún a riesgo de su vida, decidió protegerla de los ultrajes y ofensas de los usurpadores chilenos.
Aprovechando el desorden de esos instantes, la niña Ríos bajó la enseña patria del mástil, la dobló y escondió entre sus ropas, evitando así que cayera en manos del enemigo enfurecido. Luego abandonó las instalaciones de la Intendencia para reunirse con sus padres y buscar refugio, salvando la bandera boliviana.
El rostro de la niña heroína aparece en el billete de 20 bolivianos que, que circula a nivel nacional desde el pasado 3 de julio.
Genoveva Ríos es considera un símbolo de la reivindicación marítima, demanda que actualmente se dirime ante la Corte Internacional de Justicia, en la cual Bolivia exige a Chile sentarse a negociar una salida soberana al océano Pacífico, de la que fue despojada con la vil invasión a Antofagasta.
Cuando en enero del 2019 el BCB ponga en circulación el nuevo billete de 100 bolivianos, se podrá apreciar en él la imagen de Juana Azurduy (1780-1862), patriota del Alto Perú que luchó en las guerras de independencia hispanoamericanas por la emancipación del Virreinato del Río de la Plata contra el Reino de España.
Descendiente de una familia mestiza y huérfana a temprana edad, Juana contrajo matrimonio con Manuel Ascencio Padilla, con quien tuvo cinco hijos.
Al estallar la revolución independentista de Chuquisaca el 25 de mayo de 1809, la joven pareja se unió a los ejércitos populares creados tras la destitución del virrey y al producirse el nombramiento de Juan Antonio Álvarez como gobernador del territorio.
Juana colaboró activamente con su marido para organizar el escuadrón que sería conocido como Los Leales, el cual debía unirse a las tropas enviadas desde Buenos Aires para liberar el Alto Perú.
Desde el inicio de la lucha se vio obligada a alejarse de sus hijos y participó en numerosos combates. Tal fue su valor en el campo de batalla que, tras incorporarse al ejército libertador de Manuel Belgrano, este quedó impresionado y le entregó su propia espada.
Juana y su esposo participaron en la defensa de Tarabuco, La Laguna y Pomabamba, destacándose su intervención en la región de Villar, en el verano de 1816, cuando su marido tuvo que partir hacia la zona del Chaco y dejó a cargo de su esposa esa región estratégica, conocida también en la época como Hacienda de Villar.
La zona fue atacada, pero Juana organizó la defensa del territorio y, en una audaz incursión, arrebató ella misma la bandera del regimiento al jefe de las fuerzas enemigas y dirigió la ocupación del Cerro de la Plata.
Por esta acción y con los informes favorables de Belgrano, el gobierno de Buenos Aires, en agosto de 1816, decidió otorgar a Juana Azurduy el rango de teniente coronel de las milicias, las cuales eran la base del ejército independentista de la región.
La valiosa luchadora vivió luego momentos extremadamente difíciles, al punto de perder por hambre a sus cuatro hijos mayores. En1862, Juana Azurduy muere en absoluta pobreza. Sus restos fueron exhumados 100 años después y actualmente se encuentran en la ciudad de Sucre.
En reconocimiento al valor de la generala, el gobierno del presidente Evo Morales creó en el 2009 el programa Bono Juana Azurduy, un incentivo económico que reciben las madres bolivianas; el cual persigue contribuir a disminuir la mortalidad materno infantil y la desnutrición crónica en niños menores de dos años en todo el país.
Mientras, el billete de 200 bolivianos que empezará a circular en los primeros meses de 2019, mostrará la figura de Bartolina Sisa (1753-1782), heroína indígena aymara, reina, virreina y comandante que participó en el levantamiento contra la explotación colonialista junto a su esposo, el caudillo Inca, Rey de los Aymara y Virrey del Inca, Túpac Katari.
Con 25 años de edad Bartolina Sisa se casó con Julián Apaza, más tarde conocido como Túpac Katari, época en la que ambos coincidieron con los ideales libertarios de José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru) y de los hermanos Dámaso y Tomás Katari de Chayanta, con quienes aunaron sus propósitos emancipatorios.
De este modo decidieron elaborar un plan de acciones debidamente sistematizadas que puso en pie de guerra a más de 150 mil indígenas en toda la región más conflictiva del Perú, La Paz, Oruro, y los valles de Chayanta en Bolivia.
En el año 1780 todo el altiplano se hallaba convulsionado con la sublevación de Túpac Katari y Bartolina Sisa ayudó a su esposo a organizar los campamentos en el Alto de La Paz, Chacaltaya y Killikilli. Al estallar la insurgencia Aymara-Quishwa de 1781, su esposo fue proclamado Virrey del Inca y ella Virreina, por méritos propios. El 21 de mayo, Túpac Katari se alejó y el ejército quedó bajo la dirección de Bartolina Sisa, su misión fue la de cuidar que el cerco a Chuquiago no se rompiera, pero los españoles al ver a una mujer en la dirección, envían 300 soldados para capturarla.
Lejos de pensar en retirarse, Bartolina ordena el ataque que ella dirige y a fuerza de piedras los españoles son derrotados por el ejército andino.
Posteriormente, Túpac Katari fue obligado a replegarse y en esta acción se produce la captura de Bartolina Sisa, cuando la comandanta se dirigía al campamento de Pampahasi y sus mismos acompañantes la traicionaron.
Cae en manos de los españoles, es torturada y el 5 de septiembre de 1782 Bartolina Sisa, insobornable, comandante en jefe de las fuerzas emancipadoras de las naciones originarias andinas, murió ahorcada y su cuerpo fue descuartizado.
Dos siglos después, el 10 de enero de 1980, se crea la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia “Bartolina Sisa”, organización que cuenta con el reconocimiento y apoyo del gobierno del presidente Evo Morales.
Conocidas como “Las Bartolinas”, tienen como misión recuperar la soberanía territorial, alimentaria y la dignidad de las mujeres campesinas, indígenas y originarias de Bolivia, para alcanzar una participación equitativa de la mujer en los espacios político, social y económico, en el marco del “chachawarmi”. Ese término (chacha-warmi ó hombre-mujer) es un concepto equitativo de género utilizado en la cosmovisión andina en general y especialmente en las culturas aymara, quechua y uru referido al código de conducta basado en el principio de dualidad y de lo complementario.
Asimismo, “Las Bartolinas” persiguen una participación de igual a igual con los hombres; impulsar la formación y la capacitación de las mujeres, como único mecanismo para liberar las mentes de la opresión, la ignorancia y alcanzar la verdadera libertad.

Más de 671 millones de piezas de nuevos billetes

La nueva familia de billetes del Estado Plurinacional de Bolivia, con imagen y diseño modernos, incluyendo altas normas de seguridad, contempla la impresión de 671 millones de piezas de los cortes de 10, 20, 50, 100 y 200 bolivianos. La empresa francesa Oberthur Fiduciaire SAS, tras una licitación internacional el 2016, se ocupó de la impresión por un valor de 38,9 millones de dólares.
Según información que proporcionó el Banco Central de Bolivia (BCB), desde abril, cada tres meses, pondrán en circulación los cortes de la nueva familia, que incluyen distintas imágenes de líderes patriotas, paisajes, flora y fauna del país. Los billetes circularán simultáneamente con los de la anterior familia y se repondrán aquellos deteriorados.
Asimismo, la entidad comunicó que están en circulación cuatro monedas conmemorativas de curso legal alusivas al tema marítimo del corte de dos bolivianos. Con ello apoyan la demanda de reivindicación marítima contra Chile que se dirime actualmente ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en la que Bolivia exige a la nación austral negociar una salida soberana al mar.
Los billetes nuevos conservarán sus mismos tamaños y colores. Azul para el billete de Bs 10, naranja para Bs 20; violeta para Bs 50; rojo para Bs 100 y café para Bs 200.
El nuevo billete de 10 bolivianos que ya está en circulación destaca su diseño moderno y seguro que incluye en el anverso las imágenes de José Santos Vargas “El Tambor Vargas”, Apiaguaiki Tüpa, Eustaquio Méndez “El Moto Méndez” y la Caverna de Umajalanta en Torotoro. Y en el reverso se aprecia la Isla del Pescado del Salar de Uyuni, el Picaflor Gigante y la Puya Raimondi.
Mientras desde el 3 de julio el BCP ha puesto en circulación el billete de 20 bolivianos en la ciudad de La Paz y el pasado jueves se socializó a instituciones públicas y privadas de Tarija.
Este corte tiene tres personajes históricos que son Genoveva Ríos, Tomas Katari, Pedro Ignacio Muiba. Asimismo, tiene el Fuerte de Samaipata, la laguna Bay, el caimán Negro y el árbol de Toborochi. Una medida de seguridad nueva es el caimán Negro que presenta un cambio de movimiento y color, si lo mueve de izquierda a derecha cambia de color oro a verde.

Mujeres valerosas en la historia de Bolivia

Bartolina Sisa Vargas
Nació en agosto del año 1750 y murió el 5 de septiembre de 1782. Hija de José Sisa y Josefa Vargas. Tuvo el oficio de lavandera, tejedora e hilar caito. Procedía de una familia de un patrimonio respetable, que vivían de comercializar coca y bayeta de tierra. Fue esposa de Julián Apaza, juntos elaboraron planes de la sublevación indígena en La Paz, Oruro y Chayanta.

 


Juana Azurduy de Padilla
Heroína de la independencia del Alto Perú (actual Bolivia), nació el 12 de julio de 1780 en Chuquisaca. Representó a las miles de mujeres anónimas que lucharon por la emancipación del virreinato del Río de la Plata.
Juana pasó sus últimos años en Jujuy (Argentina), pidiendo el regreso de sus bienes confiscados al gobierno boliviano.

 


Genoveva Ríos
Mujer boliviana considerada una heroína de la Guerra del Pacífico. En febrero de 1879, Ríos, en ese entonces de 14 años de edad, protegió la bandera nacional del edificio de la Intendencia de la Policía de Antofagasta, durante la ocupación chilena de ese puerto, que dio inicio a la Guerra del Pacífico. Su padre, Clemente Ríos, era comisario de la Policía Boliviana en Antofagasta.