“Que Dios me libre de volver a ese hospital”: el duro testimonio de Luis Alfaro tras la muerte de su hijo
La tragedia que golpeó a la familia del exdirigente campesino Luis Alfaro se convirtió también en una severa denuncia contra el sistema público de salud. Tras el accidente de tránsito que sufrió su hijo y que posteriormente acabó con su vida, Alfaro cuestionó duramente la atención recibida en el Hospital Regional San Juan de Dios, donde asegura que el joven tuvo que esperar más de seis horas para ser atendido en el servicio de emergencias.
Visiblemente afectado por la pérdida, Alfaro describió la experiencia como una verdadera “peregrinación” en busca de atención médica y afirmó que las deficiencias observadas durante esas horas de espera reflejan problemas estructurales que deben ser corregidos de manera urgente.
“No hay quien represente al ciudadano, al paciente, allá en el hospital”, sostuvo. Aseguró además que la demora en la atención de emergencias puede convertirse en un riesgo para la vida de los pacientes. “Es una peregrinación y es un camino que va seguro a la muerte”, manifestó.
El exdirigente también cuestionó la calidad del servicio y pidió a las autoridades de salud asumir acciones para mejorar la atención. En ese sentido, instó al Servicio Departamental de Salud (Sedes) a intervenir para garantizar una atención más eficiente y humana.
Alfaro rechazó que la falta de personal sea la principal causa de los problemas en el nosocomio y consideró que existen falencias en la organización y en la prestación del servicio. Asimismo, denunció que muchos pacientes enfrentan largas esperas y escasa información durante momentos críticos.
Al recordar el accidente, explicó que su hijo circulaba en motocicleta cuando una volqueta ingresó a una fábrica de cerámica en una zona donde, según afirmó, existe vegetación que dificulta la visibilidad y falta de señalización adecuada. Tras el impacto, comenzó una carrera contrarreloj para recibir atención médica.
“Si sabíamos cómo se atiende en emergencia en el hospital, hubiésemos ido a otra clínica”, lamentó Alfaro, quien calificó la atención como “pésima” y aseguró que su familia vivió horas de incertidumbre y desesperación.
Sus declaraciones reabren el debate sobre las condiciones de atención en los servicios de emergencia y la capacidad de respuesta del principal hospital público de Tarija, en medio del dolor por una pérdida que ha conmocionado a familiares, amigos y allegados.








