Crónica política de la semana
El gobierno virtual; la paz de Lara y la magia de las subnacionales
El presidente ha logrado eludir las restricciones constitucionales de viajar y se prepara para enfrentar la política gruesa en la Asamblea, que se puede complicar si Tuto, Manfred y Lara pasan a la ofensiva
Rodrigo Paz maneja bien todos los registros públicos. Se ha preparado para eso. Bibi Urquidi también. Paz puede estar una tarde a 40 grados en un Coliseo de Porongo hablando de avasallamientos y dos días después brillar en la “alfombra roja” de la Cumbre de la CAF en Panamá, tomarse del brazo de Lula da Silva y repetir discursos de campaña desde la tribuna de oradores. Lo de no ir a Davos dolió. La escalinata de la Casa Blanca todavía tardará.
En cualquier caso, esta semana se ha “consolidado” su “libertad” luego de dos meses de “arresto nacional” que ya se había puesto a prueba con la visita fugaz a Asunción para firmar el acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur. Con la Cumbre de la CAF en Panamá – el Banco de Desarrollo de las Américas donde EEUU no tiene acciones pero sí bonos – se normaliza el gobierno a distancia, pues además de reunirse con Mulino, tomarse del brazo con Lula y poner “Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia con varias ofertas”, firmó un decreto que libera del IVA a las importaciones de combustibles, es decir, que el Estado renuncia a una parte del ingreso fiscal al que accedía a través de los ciudadanos, que tampoco tendrán utilidad en esas facturas.
La delegación boliviana fue numerosa: los principales ministros del área económica, unos cuantos “influencers”, Bibi Urquidi, Catalina Paz Urquidi y también Jaime Paz Pereira, el hermano de Rodrigo y que durante años ha trabajado para la CAF en Lima y con seguridad ha ejercido de anfitrión.
La CAF comprometió 3.100 millones de dólares en préstamos y el BID unos 4.500 y Paz, que en campaña habló de otras fórmulas para recuperar la solvencia de dólares como la repatriación de capitales bolivianos dejados en el exterior – que cifró en 7.000 millones de dólares – ha acabado por ceder a la fórmula del endeudamiento. En 2025 se ha pagado más de servicio de deuda de lo que ha ingresado por ese concepto, y son 14.100 millones de dólares acumulados. Paz ha planteado sumar un 50% más en apenas tres meses.
Los aliados y enemigos
El asunto se debate poco todavía, porque aun estamos en los “100 días carajo” que se solían dar de gracia a cualquier gobierno, pero las bancadas opositoras, en particular la de Libre, se están frotando las manos. Tuto ha intensificado sus apariciones en esta semana y va afilando la lengua. Su plan también pasaba por la deuda externa, pero le encuentra matices. Los libertarios de TikTok aprendieron con Javier Milei que el cáncer es el endeudamiento que conduce “a inflación y todo eso” y en algún momento empezarán a reclamar por ahí. O no. Tuto quiere esos votos para su espacio y sino, crecerán otras alternativas tipo Dunn por afuera.
Todo esto tendrá que pasar, claro, por la Asamblea Legislativa Plurinacional donde todavía no se han puesto a prueba de verdad las alianzas y fidelidades: el PDC de Paz sumó 49 diputados y 16 senadores y Unidad de Samuel Doria Medina, aliado indisimulado de Paz, 26 y 7, lo que sumados les daría mayorías simples relativamente holgadas en ambas cámaras – 75 de 130 diputados y 23 de 36 senadores – si no hubiera que contar el factor Lara, que en algún momento tendrá que pasar de la queja en TikTok a la política gruesa.
Tal vez de eso hablaron en la sesión de mediación a medida que parece tuvieron en Panamá, porque si no, no se entiende que la peor pesadilla de Paz Pereira aparezca justamente en el lugar de la fiesta para participar de una sesión menor del Parlandino que justamente se celebraba en la misma ciudad. El ministro José Luis Lupo, plomero oficial con seis viceministerios bajo su ala, ya lo invitó hace dos semanas a deponer actitudes y el viernes, Lara respondió por TikTok con una oferta de “diálogo sincero” a la que curiosamente el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Rommel Saucedo, ha ofrecido lugar: el salón de los Espejos. Cabe recordar que la voladura sincronizada de Freddy Vidovic en el Ministerio de Justicia, que dejó a Lara sin ninguna influencia real en el gabinete, fue el desencadenante de las hostilidades gruesas entre ambos.
Rodrigo Paz ha asumido una suerte de cambio de tono en su acción de gobierno, que empezó en tono muy beligerante y lo condujo a una derrota con el 5503, un paso atrás con Tariquía y un entrampamiento general con las subnacionales, que no parece le vayan a dar muchas alegrías, al menos por el momento.
Recién se van a cumplir tres meses. Y luego 100 días.
Patria y las subnacionales 2026
Evo Morales no aparece, Andrónico Rodríguez hace un videíto cada diez días criticando algo casi ya pasado – las redes marcan el timing – y a la única resistencia del arcismo, María Nela Prada, le han dado su parate con la citación como testigo en la causa de enriquecimiento ilícito del hijo de Arce: corren apuestas si acabará detenida y en San Pedro en ese mismo acto.
Sin MAS ni ninguno de sus sucedáneos en carrera – incluso el MTS ha fichado candidatos muy alejados del populismo habitual, como a Daniel Centeno en Tarija – el camino parece verdaderamente allanado para la disputa territorial, que por cierto nunca le fue especialmente favorable al viejo partido azul.
La cuestión es que con el campo despejado, el gobierno se lanzó a replicar su poder en los escenarios territoriales mientras que las fuerzas arraigadas en las mismas analizaban sus propias estrategias.
Los estrategas – que convencieron a Paz – lo tuvieron claro desde el principio: poder llama a más poder, vamos. Los analistas discrepan un poco: la fórmula de Paz Pereira se parece mucho a lo que los votantes despreciaban del MAS: el chantaje del “gobierno amigo”.
Unidad Nacional nunca tuvo estructuras departamentales serias y no hay nada que pedirle al resucitado MIR - TCP mediante - ni al partido tarijeño Primero la Gente, pero buscaron aliados de peso que siguen con la mosca detrás de la oreja: ¿Seguro me conviene?
Luis Revilla en La Paz, Luis Fernando Camacho en Santa Cruz, Ramón Daza en Cochabamba o Adrián Oliva y Luciana Campero en Tarija aun analizan la balanza, pero ni modo.
En paralelo, tampoco Edmand Lara parece habérsela jugado del todo bien y la anarquía no le acaba de funcionar, aunque siga siendo fuerte en El Alto.
En estas, siempre cabe recordar que en las nacionales los candidatos “favoritos” y que ganaban “en todas las encuestas” se quedaron con las ganas. Precisamente los que obraron “la magia” deberían tenerlo más presente.





