Crónica política de la semana
El indescifrable Lupo, las fichas de Paz, y el Estado de Excepción
El rol del ministro de la Presidencia y su rivalidad – o no – con el asesor personal del presidente, pueden ser claves en la supervivencia del gabinete. El diálogo no prende y el desbloqueo no dura
José Luis Lupo es la gran incógnita de este gobierno. Para unos es el personaje cerebral pausado que maneja los tiempos y aterriza las iniciativas; para otros un negligente enojado que ni come ni deja comer. Por todas las redacciones corren legendarias historietas de trenzadas en el gabinete que casi acaban a puñetes. Lupo quería ser importante en este periodo y por eso candidateó como vicepresidente con el candidato que teóricamente iba en primer lugar, Samuel Doria Medina, pero se acomodó después en el ministerio de la Presidencia de Rodrigo Paz. Considerarlo “ficha de” es una temeridad.
Lupo, cuatro veces ministro en los 90, es esencialmente un tecnócrata que, tras 25 años en los grandes organismos financieros internacionales como el BID, llegaba a Bolivia a “hacer lo que había que hacer”. Sin estridencias, sin ruidos, sin complejos y a poder ser, con la mano izquierda que requería un país tan complejo como el nuestro.
En lugar de eso, se encontró en un gabinete empachado de política radical, de “grieta”, con una estrategia importada de polarizar entre “buenos y malos” bolivianos y estigmatizar a todo aquel que osara cuestionar algo. A las primeras de cambio, su ministerio se llenó de papas calientes: el INRA por aquí, la coordinación parlamentaria por allá, un ministerio de Justicia eliminado que nadie quería eliminar por el otro lado… Un día le arrebataron la dirección de comunicación para “alinearla a los objetivos” del presidente; al otro le entregaron los “juguetitos estadísticos” de la Vicepresidencia y hasta la Biblioteca del Bicentenario.
Lupo, que llegó para hacer planes con el FMI, se vio de repente como niñero de Lara, protector de la tierra comunal y articulador de una reforma judicial que nadie quiere realmente impulsar, pero sin las herramientas mínimas para resolver los problemas ni a corto, ni a largo.
En su “ausencia”, premeditada o no, el “monje negro” con más afán de poder que el cardenal Richelieu, Fernando Cerimedo, tomó la batuta con la venia de su asesorado personal, Rodrigo Paz, que viene pagando cara su sobre – exposición y la enorme distancia que se percibe entre lo que prometió en campaña y lo que está haciendo.
El DS 5503 no era una reforma del modelo, pero sí una estrategia para alcanzar otros objetivos. Encolumnó el “fast track” y la congelación salarial detrás de la “necesaria” suba de combustibles y se fueron al frente tras apenas unas semanas de posicionar la idea del “robo más grande de la historia” en la era del MAS, del que aun no se ha mostrado nada – Luis Arce está en la cárcel por el caso del Fondo Indígena del año catapum -. A Lupo no le gustaba nada desde el principio y liquidó el 5503 casi sin consultar con nadie en cuanto pudo. Salvó un decreto con lo básico. Después se borró en la crisis de la combustible, que ya va para cinco meses con cuatro guillotinados. Las peores lenguas dicen que YPFB es “zona Cerimedo”.
La cuestión es que tras 21 días de movilizaciones y unos diez días de debate sobre Estado de Excepción Sí, Estado de Excepción no, Lupo desahució el experimento del Consejo Social (o como finalmente se bautice) en el que se debía dialogar con los movilizados por una cuestión elemental: no hay poder de convocatoria. No la hubo para el sábado, veremos qué pasa hoy.
Lupo estuvo el pasado miércoles detrás de Rodrigo Paz en la conferencia en la que anunció un cambio de gabinete – o eso entendió todo el mundo - que horas después se convirtió en la liquidación del único rostro indígena de su gabinete, Edgar Morales ministro de Trabajo, para sustituirlo por William Bascopé, que efectivamente es también alteño de nacimiento, pero exministro de Jeanine Áñez y, como lo oyen, promotor de la Ley Antibloqueos. Gasolina al fuego cariño.
Lupo ya no estuvo en la conferencia del viernes, donde ya no solo no había corbatas, sino que había poleras, jeans y chompas de cuerina vuelta. Si Lupo será el “retoque” que el gabinete necesita es algo que solo Paz (y quizá Cerimedo) decidirán en los próximos días. Si pueden.
El diario
La semana vino fuerte desde el principio.
El lunes llegaron los evistas a las inmediaciones de plaza Murillo a hacer lo que se sabía que harían: violencia por todos lados. El fiscal instruye la aprehensión de Mario Argollo. El gobierno anuncia un desbloqueo para el día siguiente y después lo suspende. La Policía ya había cobrado su bono del Bicentenario.
El martes hubo relativa paz en la urbe paceña pero los bloqueos se extendieron. Chuquisaca, Potosí, Santa Cruz. 45. El canciller se fue a la OEA aunque nadie lo transmitió en vivo. El foco sigue en el Escudo.
El miércoles Paz Pereira tomó la palabra: Cambio de gabinete y diálogo revestido de Consejo asesor o similar. Se van dando cuenta de que el asunto va por el poder y la participación en el poder. Luego los llamó vándalos. Y además el cambio de gabinete se convirtió en “ajuste”.
El jueves Paz Pereira matizó lo de vándalos y la Iglesia le jaló las orejas. Más bloqueos. Bascopé entra a Trabajo, Morales sale. Tres doritos después está diciendo que los asesores de Paz Pereira son “malísimos”. Así con todas sus letras. Lo del Puente Aéreo con Hércules prestados para que los privados hagan negocios con el pollo y la carne en La Paz cercada se sale de control.
El viernes marcha la COB desde El Alto. Menos violencia. Los no movilizados se intentar convencer de que el bloqueo pierde fuerza. Corren audios. El vocero habla dos veces. Se anuncia otro desbloqueo para el sábado y el Consejo Social. Lupo dice lo que hablamos. Los rumores del Estado de Excepción se disparan, pero dejaría malparado al gabinete. La presión sobre Cerimedo se generaliza en la prensa nacional. Para Paz ya es personal.
El sábado policías y militares desbloquean por El Alto y se van hacia Oruro, pero de nuevo no lo logran. Hay vidrios rotos. Autos quemados. Rumores de muertos y hasta una historieta de emboscadas con el ministro Zamora – el que siempre está – al medio. Los bloqueos vuelven a su sitio con la gente más enojada. En Santa Cruz el Comité Cívico convoca en el Cristo. Paz ha dicho en TN argentina que diálogo, “pero que todo tiene un límite”. Su asesor personal dice en televisión argentina también que “el problema son las cloacas” y se trompea con todo el mundo por X.
¿Y el domingo?
Lo que cotiza es que hay acuerdo con Tuto para blindar el Estado de Excepción y la mano dura, y que el límite es el diálogo de este domingo, que según Lupo y otros, nació muerto. Rodrigo podría saber lo que pasa después de eso. Tuto lo sabe. Samuel lo sabe. Evo lo sabe. Cerimedo seguro no lo sabe.
Veremos.





