Tarija sigue esperando por la PTAR
Malos olores y contaminación asfixian a los vecinos de San Luis
Como ocurre cada año, las altas temperaturas intensifican los olores nauseabundos en el barrio. La administración y el control ambiental de las lagunas competen a Cosaalt, pero nunca han ejercido esa competencia
La llegada del verano, acompañada de lluvias constantes y altas temperaturas, volvió a poner en evidencia una problemática histórica que Tarija arrastra desde hace décadas. Las Lagunas de Oxidación del barrio San Luis, colapsadas y sin una solución estructural, se han convertido nuevamente en el centro del reclamo vecinal por los malos olores, la contaminación ambiental y la falta de respuestas por parte de las autoridades.
Los vecinos aseguran que la situación es insostenible. Los olores nauseabundos se intensifican durante esta época del año, afectando la calidad de vida de centenares de familias que viven en inmediaciones del barrio San Luis y zonas aledañas. A esto se suma el temor por los riesgos sanitarios y ambientales que genera un sistema que ya superó ampliamente su vida útil.
Desde el Gobierno Municipal de Tarija deslindan responsabilidades y apuntan directamente a la Cooperativa de Servicios de Agua y Alcantarillado de Tarija (Cosaalt), entidad encargada de la administración del sistema, que hasta el cierre de esta edición no emitió un pronunciamiento oficial sobre el tema.
Un problema sin solución definitiva
La problemática de las Lagunas de Oxidación de San Luis tiene su origen en el colapso operativo del sistema y en el retraso de más de dos décadas en la construcción de una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) definitiva. Este proyecto, que debe emplazarse en la zona de Cabeza de Toro, continúa sin concretarse por la falta de financiamiento y trabas administrativas.
Promesas A más de dos décadas de promesas rotas, el conflicto de San Luis reaviva la desconfianza vecinal
El colapso de las lagunas ha derivado en una contaminación crónica. Al haber superado su capacidad operativa, se han convertido en focos permanentes de malos olores y proliferación de vectores, además de generar un impacto ambiental constante sobre el río Guadalquivir. En reiteradas ocasiones se ha denunciado el rebase de las lagunas y el vertido directo de aguas servidas al afluente, agravando su degradación progresiva.
Durante la temporada de lluvias, el riesgo sanitario se incrementa considerablemente, debido a la proliferación de mosquitos y la posibilidad de brotes de enfermedades, una situación que mantiene en alerta a los vecinos del sector.
El reclamo vecinal se reactiva
A finales de la gestión 2025, los vecinos del barrio San Luis ya habían protestado exigiendo acciones inmediatas para mitigar los olores. Ahora, el reclamo vuelve a tomar fuerza ante lo que consideran una cadena de “promesas rotas” de las autoridades durante los últimos 20 años.
Marcelo Tezanos Pinto, junto a un grupo de vecinos, volvió a levantar la voz contra Cosaalt y el Municipio de Tarija. Cuestionó que se siga permitiendo el ingreso diario de entre cuatro y ocho cisternas para descargar aguas servidas en las lagunas, pese a los compromisos asumidos desde el año pasado para encarar el dragado y limpieza del sistema.
“El problema sigue siendo el mismo y nadie responde. Las lagunas están colapsadas y nosotros seguimos pagando las consecuencias”, reclamó.
El plan de limpieza que no convence
A mediados de diciembre del año pasado, Cosaalt anunció la puesta en marcha del plan de limpieza de la Laguna Anaeróbica Nº 1, que contemplaba el retiro, secado, estabilización y disposición final de más de 48 mil metros cúbicos de lodos sedimentados. Según la cooperativa, este trabajo permitiría recuperar el volumen original de la laguna y mejorar la eficiencia del tratamiento.
El proyecto incluía varias etapas, entre ellas el vaciado completo de la laguna y la derivación del flujo hacia la Laguna Anaeróbica Nº 2; el secado natural de los lodos durante aproximadamente seis meses; la habilitación de zonas de disposición final dentro del predio; la estabilización química con cal viva para reducir la humedad y eliminar patógenos; además del transporte y confinamiento seguro de los lodos deshidratados.
Asimismo, se anunció la aplicación de protocolos de monitoreo y control ambiental, con análisis fisicoquímicos, biológicos y microbiológicos, manejo de gases tóxicos y control de vectores. Una vez concluida la limpieza, la laguna debía ingresar en una fase de restauración de al menos seis meses para reactivar el proceso anaerobio.
Sin embargo, los vecinos aseguran que los resultados no se sienten y que los malos olores persisten, lo que alimenta la desconfianza hacia las autoridades y la cooperativa.
La responsabilidad de las lagunas es de Cosaalt
Sobre este tema, el alcalde de Tarija, Johnny Torres, afirmó que las Lagunas de Oxidación están bajo la administración de Cosaalt y deslindó responsabilidad directa del Municipio.
“La Alcaldía ni autoriza ni desautoriza nada. Existe un concesionario de agua potable y alcantarillado, y la autoridad ambiental no es la Alcaldía, es la Gobernación”, señaló.
Torres indicó que los vecinos pueden canalizar sus reclamos a través del Municipio, que a su vez hará las representaciones ante la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Agua Potable y Saneamiento Básico (AAPS). En cuanto a la contaminación ambiental, sostuvo que las denuncias deben dirigirse a la Secretaría de Medio Ambiente de la Gobernación.
Tarija sigue esperando la PTAR
Para la gestión 2025, el Gobierno Nacional anunció que el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) financiaría la construcción de la PTAR con una inversión aproximada de 65 millones de dólares. No obstante, hasta la fecha no existe una confirmación formal del desembolso.
El terreno para la nueva planta ya está garantizado en la zona de Cabeza de Toro, pero la licitación de la obra podría demorarse debido a trámites administrativos y la necesidad de respaldo legislativo.
En tanto, Tarija continúa esperando una solución definitiva. Este medio intentó comunicarse con la Gerencia y el Consejo de Vigilancia de Cosaalt para conocer su versión sobre la situación actual de las lagunas, sin obtener respuesta.


