La organización política admite que está dividida
El MAS trabaja un plan político para los comicios subnacionales
El partido después de 20 años quedará con una representación mínima o nula en la Asamblea Legislativa Plurinacional
Las organizaciones sociales que conforman el Pacto de Unidad dentro del Movimiento Al Socialismo–Instrumento Para la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) decidieron rearticular el partido de cara a las elecciones subnacionales de 2026, luego de sufrir una de las derrotas más duras en su historia política. En los comicios generales del 17 de agosto de 2025, su candidato presidencial, Eduardo del Castillo, apenas obtuvo 169.887 votos, equivalentes al 3,17% de los sufragios válidos. Esa cifra, aunque baja, permitió al MAS salvar su personería jurídica por un margen mínimo de 0,17%, es decir, alrededor de nueve mil votos.
La vicepresidenta del MAS-IPSP, Julia Ramos, explicó que tras el balotaje programado para el 19 de octubre, las organizaciones sociales retomarán ampliados y congresos en los nueve departamentos con la meta de unificar al partido y reencauzar su trabajo en los comicios subnacionales. El objetivo principal será evitar nuevas pérdidas de gobernaciones, alcaldías y representación en asambleas departamentales y concejos municipales, escenario que marcó el reciente proceso electoral.
Ramos reconoció que el MAS llega a este punto debilitado por varios factores internos: las diferencias políticas entre organizaciones, las pugnas de liderazgo y la percepción negativa sobre la gestión de algunos ministerios durante el gobierno del presidente Luis Arce Catacora. A ello se suma la fractura interna generada entre las bases campesinas, indígenas y sectores urbanos que tradicionalmente constituían el núcleo más fuerte del partido. “Hemos perdido el gobierno después de 20 años, pero el MAS volverá con fuerza en las elecciones generales de 2030”, aseguró.
En Tarija, el movimiento campesino también busca reorganizarse. Según el dirigente Aldo Velásquez, una de las prioridades será recuperar la Federación Sindical Única de Comunidades Campesinas de Tarija (FSUCCT), para devolverle su papel orgánico y sindical en defensa de las familias campesinas. Además, adelantó que se trabajará en mantener la presencia del MAS en instituciones públicas del Estado, asegurando espacios de representación política en la región.
Por su parte, el presidente Catacora sostuvo que el MAS-IPSP sigue siendo la principal fuerza política del país pese a los resultados adversos. “El pueblo boliviano valorará en los próximos años los avances de nuestra gestión. Durante el Proceso de Cambio, iniciado en 2006, mejoramos como nunca la calidad de vida de la población”, señaló. Arce también ratificó que el 8 de noviembre entregará el gobierno a cualquiera de los binomios que participen en el balotaje del 19 de octubre, aunque insistió en que el MAS no ha sido derrotado como proyecto político, sino que atraviesa un proceso de reconfiguración.
Con estas posturas, el partido azul abre una nueva etapa en su historia, marcada por la pérdida del poder tras dos décadas, pero también por el desafío de reconstruir su unidad interna y reconquistar la confianza de sus bases sociales y del electorado nacional.








