Los sueños de San Roque
Los sueños de San Roque: Acto de fe
San Roque, santo católico de orígenes medievales, es conocido en Tarija como el “médico de los pobres” por sus curaciones milagrosas, además de su asociación con los perros, los enfermos y los presos políticos




Todo el mundo lo sabe: los promesantes de San Roque se llaman así porque tienen una promesa religiosa que deben cumplir. Casi todas estas promesas son de por vida o “hasta que el cuerpo me dé”, lo que en Tarija muchas veces se considera como sinónimos. Sea como danzarín, músico, alférez o benefactor, un o una promesante se diferencia de cualquier otro tipo de devoto. Un devoto o devota se convierte en promesante a través de un compromiso formal con un ritual personal y altamente significativo. La fiesta de San Roque en Tarija es un gran acto de fe.
La fiesta de San Roque es una fiesta religiosa, y en ese sentido la población devota se aglomera en torno suyo. Pero no es así nomás que la Fiesta Grande de Tarija es fiesta grande. Hay jerarquías simbólicas, simpatías personales y curaciones milagrosas que se toman en cuenta al momento de decidir a qué santo le entregas tu devoción. La fiesta de San Roque es un hecho social en todo el sentido de la palabra, con sistemas de creencias, relaciones de poder, motivaciones personales, condicionamientos sociales, estructuras institucionales, procesos productivos y circuitos comerciales en una densa red de interacción.
Todos estos elementos vuelven a la Fiesta Grande de San Roque en digna de estudio. Aunque es una fiesta religiosa, no es solo eso lo que la define como hecho total. La fe tiene tantas formas y la existencia humana es tan compleja que es imposible encasillarla en un modelo simple. Y, aun así, eso es lo que hacemos. El ser humano tiene la tendencia a hacer uso de categorías para poder asimilar la inmensa complejidad del mundo que habita. Inclusive la ciencia es una forma de volver más inteligible una realidad que lo es menos. Cualquiera que esté involucrado en el acto de comunicar la complejidad sabe que es imposible. Así que debemos recurrir a imágenes, más complejas de lo que antes se utilizaba, pero infinitamente más burdas que la realidad en sí misma. Una descripción es solo eso: una descripción y no la realidad misma.
Aun así, recurrimos a imágenes y conceptos. Y uno de esos conceptos es la fiesta de San Roque como hecho religioso. Se puede decir que esa es la esencia de la fiesta. Pero como toda realidad, es mucho más que eso.
Hubo un tiempo a finales del siglo XIX en el que la elite tarijeña puso en cuestión la naturaleza religiosa de la fiesta de San Roque, a sus chicherías, a sus chunchos, a sus diablos y a sus alféreces. Para ellos todo esto era de naturaleza pagana e indigno de existir en una ciudad “civilizada”. El tiempo los ha demostrado equivocados. Pero no podemos olvidarnos de que nuestra memoria es subjetiva y que la historia la escriben los ganadores. ¿Quién sabe si ahora no tendríamos una fiesta de San Roque sin nada del sabor que tiene actualmente, y que los chunchos (junto con las alféreces, los cañeros y los camacheñeros) no hubieran terminado como elementos culturales exóticos y perdidos de las comunidades campesinas tarijeñas? Como alguna vez pasó con el carnaval chapaco, con las coplas y la ropa tradicional, tal vez hubiéramos terminado inventándonos un festival para presentar a los chunchos como una expresión cultural menor, como ahora hacen con los michizos en la parroquia San Martin de Porres.
No debemos olvidar que el renacer de la cultura chapaca en la ciudad de Tarija fue una reacción de rechazo a la llegada de migrantes andinos, quienes trajeron sus fiestas y sus tradiciones a Tarija. A un principio todavía hubo alguien que se quejó de la “campesinización” de Tarija; pero mucha más gente se quejó de la “invasión colla”, al grado de prohibirles participar del corso de carnaval. De ahí nació el corso andino, luego rebautizado como carnaval de integración; lo cual no deja de ser una ironía. Así las relaciones de poder y las complejidades sociales impregnan todas nuestras manifestaciones culturales, incluyendo la fiesta de San Roque.
Los sentidos de cualquier cosa se encuentran siempre en constante negociación. Si bien consideramos que la Fiesta Grande de San Roque es un hecho religioso indiscutible, ya vimos que en algún momento de la historia fue discutido. Y aunque es un enorme acto de fe, tiene una complejidad social que en muchos sentidos sobrepasa el hecho religioso como tal. No se trata de negar nada, sino de abrirnos los ojos a las complejidades de nuestro mundo y de nuestra gente. El cambio es inexorable. El cambio y la permanencia son dos caras de la misma moneda y no vamos a detenerlo solo por cerrar los ojos y negarnos a ver los problemas a la cara. En mi humilde experiencia la mejor manera de enfrentar el futuro es conscientes y con los ojos bien abiertos para evitar lo peor y tomar lo mejor de lo que nos pueda ofrecer la vida. Al fin y al cabo, soñar en un futuro mejor también es un acto de fe.