Los Sueños de San Roque: La fiesta ha terminado, pero nunca termina
El 13 de septiembre fue el Encierro de la Fiesta Grande de San Roque. Las campanas se callaron y las calles se vaciaron, pero el espíritu de San Roque se quedó en medio de nosotros.
Recuerdo que alguna vez me dijeron que una vez que termina la fiesta la fuerza de los chunchos desaparece. Eso podía ser verdad entonces, pero ya no ahora. La magnitud de San Roque se extiende en el tiempo y para el que sabe dónde buscar todavía tenemos chunchos para rato.
Por ejemplo, este fin de semana tenemos fiesta de chunchos en Lajas (virgen de la Merced) y en el Lazareto (octava de San Roque). Siguen las fiestas de Obrajes (San Francisco de Asís), Churquis (virgen del Rosario), Tolomosa Centro (también la virgen del Rosario), Caraparí (virgen de Guadalupe) y Erquiz (virgen de la Merced). Todos los fines de semana hasta finales de octubre. Todas fiestas de chunchos. Cuando los cuetes y las campanas se apagan en la ciudad de Tarija, los tambores siguen sonando a todo lo largo del departamento. Para aquellos que saben dónde buscar la fiesta no acaba.
Pero no solamente eso. Los sucesos alrededor de la fiesta no terminan. La muerte de don Félix Rivera y el alejamiento del padre Garvin son muestras de cómo la vida sigue pasando alrededor de la fiesta, como un río del tiempo que corre alrededor de la iglesia y de la colina de San Roque. La vida no se detiene, sigue fluyendo sin pausa y sin prisa. Yo, sinceramente, estoy extremadamente agotado. Pareciera que desde hace meses no tengo descanso. Y me siento personalmente involucrado en todas y cada una de las travesías de nuestro San Roque. Aunque no quiera estoy profundamente enredado en los hilos de la fiesta y de sus hijos.
Pero hay todavía más. La cita original se refería específicamente a los chunchos viejos y a la dirigencia de los chunchos. Pero ahora han aceptado que la declaratoria de la fiesta de San Roque como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO es mucho mas que el tiempo de la fiesta. Han aceptado que la fiesta del año debe comenzar a prepararse ni bien termine la de este año. Se han tomado apenas una semana de descanso y ya están empezando a preparar todo. Este año se han dado cuenta de que es posible pensar una fiesta mas grande y mas linda. También se han dado cuenta de que hay un montón de problemas que resolver y que hay procesos que es necesario pensarlos a largo plazo. Se han dado cuenta que cuando te pones a caminar no te queda otra que seguir caminando, con pausas y descansos, pero siempre para adelante. Se han dado cuenta que ninguno de nosotros es eterno y que San Roque solo nos regala un breve tiempo para vivir la vida que queremos vivir. Y por eso quiero saludarlos.
Yo también desde hace años tengo esta sensación de que San Roque me jala para adelante y que el proceso de investigación no se limita solo a la Fiesta Grande. Ni siquiera con los chunchos de acá. Un recordatorio de esto es lo que escribo ahora para el periódico. Por muy cansado que esté es importante mantener este sector rodando, porque es un espacio que tenemos para seguir conversando sobre lo que es la fiesta y lo que significa hacer gestión de salvaguarda. Porque el agua sigue corriendo bajo el puente y es importante mantener el canal limpio.
Recuerdo que durante la fiesta me encontré dos cosas que me parecieron dignas de comentar, pero que la urgencia del momento no me dejó tratar durante la fiesta. Tal vez tampoco hubiera sido bueno hablarlo durante la misma fiesta, pero algún rato habría que conversarlo. Porque las ideas se acumulan y algún rato tienen que salir. Recuerdo mi emoción cuando me encontré con una mujer, una muchacha que bailaba junto a los chunchos de San Lorenzo. Que hermosa imagen. Pero lo que mas me sorprendió fue que ningún chuncho le pidió que se salga; fue como si la hubieran aceptado y ya fuera parte de la fiesta. Me sorprendió enterarme de que ya son tres años que baila, y que todavía piensa bailarle muchos años más. “Yo creo que sí, que le tengo una promesa muy especial a Lorenzo”, me dijo cuando la busqué luego de la procesión.
También tuve una apertura muy grande a los funcionamientos internos de la fiesta y fui testigo de cómo los chunchos viejos, nuestros maestros de danza, se vieron sujetos a una constante serie de ataques por tratar de poner orden en los chunchos. Viejos y agotados todavía siguen caminando junto a San Roque. Se saben enormemente sobrepasados por la situación, pero saben que no se pueden dejar.
Hubo cosas que me hicieron pensar. Cosas buenas, cosas malas y cosas raras. Y mi trabajo es pensar. Pensar y escribir. Y aquí estamos, cansados pero sin intenciones de aflojar. Hay tantas cosas todavía para conversar, tantas cosas por resolver, tantos caminos por recorrer. Vayamos con calma, pero vayamos siempre para adelante. San Roque nos espera al final del camino.


