Evelin Vargas Taborga: corona, cintura y bienes raíces en un solo cuerpo
Miss Bolivian Tropic 2023, auditora, agente inmobiliaria y fanática del gimnasio. Una cruceña que tardó en animarse, pero cuando lo hizo, ganó.
Evelin Vargas Taborga atiende el teléfono con la voz ronca. El dengue le robó la voz, pero no las ganas de hablar. Eso dice mucho de ella. Es una mujer que no para.
Tiene más de treinta, y 1,60 de estatura. Ese tema de la altura la tuvo parada durante años en el umbral del modelaje, sin animarse a cruzarlo. Trabajó en Cotas, horario de oficina, con su carrera de auditora en el bolsillo. Hacía algunos trabajos de azafata en ferias, nada más. Hasta que Diego Guillén la llamó para el certamen Miss Bolivian Tropic con una frase que cambió el partido: “Acá el tamaño no importa”. Ella se animó. Y ganó.
“Fue una de las experiencias más bonitas que he tenido”, dice Evelin. Después del certamen le llovieron los trabajos: calendarios, sesiones, campañas. Todo filtrado por Diego, con quien mantiene una relación de confianza y disciplina mutua que ella describe con admiración genuina. “Él tiene un carácter sumamente fuerte y especial. Yo siempre fui superdisciplinada, todo lo que decía, yo lo obedecía”.
Hoy ya no ejerce como auditora. Vende casas, lotes y anticréticos bajo la marca Tu Balcón, y organiza sus visitas para después de las diez de la mañana porque de siete a nueve está en el gimnasio, sin falta, de lunes a viernes. Glúteos, abdomen, constancia. La cintura, dice, es herencia de su madre. “Todos me preguntan qué hago. No hago nada para la cintura, es genética”.
Como persona, Evelin descoloca un poco. La modelo con corona propia prefiere el restaurante vacío, no es de boliches, y pasa mejor los fines de semana saliendo a correr con sus dos perritas, o mirando series en casa. Lo que no quiere decir que no haya desbordes documentados, como hace un par de años, cuando hubo más de cien personas en su cumpleaños, banda en vivo, mariachis que puso el novio, y festejo hasta las diez de la mañana. “El único cumpleaños que hice así”, admite. “Hasta ahora todos me preguntan cuándo lo repito”.
Por eso se da el permiso de aconsejar a todas las chicas que cargan algún complejo que las frena: “Pierdan ese miedo, no pierdan el tiempo como lo perdí yo”. Evelin habla desde la experiencia. Con la voz ronca, pero los glúteos bien trabajados, claro.








