Tarija volvió a consagrar a sus mejores en una noche memorable
Después de casi veinte años de silencio, los Premios Andalucía Tarijeña regresaron el 30 de abril para devolver al departamento un espejo en el que reconocerse con orgullo.
Un reconocimiento es más que un trofeo, es la manera en que una sociedad se detiene un instante, mira a su alrededor y decide nombrar a quienes la sostienen. Eso fue lo que ocurrió el pasado jueves 30 de abril en El Viejo Taco, cuando Tarija celebró el regreso de los Premios Andalucía Tarijeña con una gala que cerró, con brillo propio, el mes de la efeméride departamental.
El retorno no fue menor. El galardón había tenido tres ediciones consecutivas entre 2003 y 2005, y luego cayó en un silencio de casi dos décadas. Su resurrección, impulsada por la consultora Praxis-Acciones Multidisciplinarias para el Desarrollo en alianza con SEA 1, no fue un acto de nostalgia, sino la recuperación del espíritu original del premio: distinguir la excelencia empresarial, la innovación y el liderazgo regional. Y, de paso, actualizarlo con una categoría inédita dedicada a los artistas más relevantes del departamento.
La selección de los más de 60 galardonados estuvo a cargo de un Consejo Consultivo de especialistas, que evaluó trayectoria, impacto social, crecimiento e imagen institucional, complementado con estudios de percepción pública y análisis de posicionamiento de marca. El resultado fue una lista que funciona como un retrato fiel del tejido productivo y creativo tarijeño.
Entre los reconocidos figuran nombres que definen sectores enteros: Aranjuez Vinos de Altura, emblema de la vitivinicultura chapaca con proyección internacional; el Banco Económico y el Banco Unión, pilares del sistema financiero regional; la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho, casa mayor del conocimiento tarijeño; y medios como Radio Luis de Fuentes, TVU y el diario El País, custodios de la información pública. También recibieron la estatuilla emprendimientos de nueva generación como Yango y Decarb, junto a instituciones de salud, educación, gastronomía, derecho y cultura.
La estatuilla entregada esa noche —diseñada para simbolizar la fortaleza y el espíritu emprendedor tarijeño— no es un objeto para decorar el escritorio, es una declaración, pues en Tarija hay empresas, artistas e instituciones que construyen con visión y que merecen ser nombrados en voz alta.
Tras veinte años de pausa, la noche del jueves 30 de abril cerró con un espacio de networking entre líderes sectoriales, sellando la idea central del premio: que reconocer la excelencia no es un acto de vanidad colectiva, sino una apuesta estratégica por el futuro del departamento.
Tarija se miró al espejo esa noche y le gustó lo que vio.
Te dejamos una galería de fotos para que veas qué churo estuvo.








