“Noche Weenhayek”: cine, música y conversación intercultural
Con la organización de Julia Peña del Valle de los Cóndores de Rosillas, Nativa y el Espacio Artístico Ambiental Bio Cultural, Roberto Balderas presentó sus audiovisuales al público tarijeño.



El pasado jueves 13 de febrero, Bio Cultural se convirtió en una pequeña sala de cine para conocer más a fondo la cultura Weenhayek gracias a un mediometraje y cinco cortometrajes que resultaron de un proceso de investigación comunicacional antropológica para rescatar la memoria Weenhayek.
“Si hablamos de la historia contemporánea, donde ya Bolivia se conforma como nación, la memoria Weenhayek lleva siglos enterrada, como la de casi todas las naciones indígenas del continente”, comentó Roberto Balderas a Pura Cepa.
El comunicador e investigador también mencionó el papel de la iglesia católica en esta depredación, y anotó la virtud de la iglesia evangélica y las misiones suecas, que supieron “unir y crear nuevamente el sentido de grupo, de familia, después que por la Guerra del Chaco todos andaban por todo lado”.
Según Balderas, es en los últimos 30 años que a través de procesos comunicacionales y artísticos la nación Weenhayek está recuperando su memoria, gracias al impulso de instituciones como el Centro de Arte y Cultura Weenhayek, donde se promueve la música, el cine, la radio, la artesanía, la expresión oral, la recuperación de historias y la pintura en todas las comunidades del territorio. “Hay que apropiarse de las expresiones para darse cuenta de que nos habían impuesto muchas cosas que creíamos nuestras”, dice Balderas.
Además de la proyección de los audiovisuales, la Noche Weenhayek contó con la presencia de Fabián Cortés y su música, la venta de artesanía, y un conversatorio que permitió al público tarijeño encontrarse con la visión Weenhayek, quienes mantienen una capacidad contemplativa ante una vida acelerada y hasta banal. Como dice Balderas, “su forma de relacionarse con el entorno y el territorio es su gran fortaleza”.