Ventos y la sociedad de segunda mano
Una administradora de empresas y una diseñadora gráfica están cambiando la dinámica de las ventas y eventos en la ciudad. Bueno, las cosas ya eran así, pero nos da vergüenza aceptarlo.



Nueva York, Chicago y Michigan fueron escuelas de moda para Daniela Galarza. En las calles de esas ciudades, donde la gente camina como en pasarela, aprendió a amar la cultura del garage sale y la onda vintage. Pero antes de irse a vivir a Estados Unidos, Galarza ya tenía “maestría”: desde sus 17 años solía llevar a sus amigos a las ferias de ropa americana, asesorándoles sobre estilo y tendencias, mostrándoles las “joyitas” de segunda mano. “No porque sea de calle significa que es malo”, confirmó a Pura Cepa.
Con los años, su amor por la ropa la llevó a adquirir cerca de un millar de prendas. Un día se dio cuenta, “estoy consumiendo demasiado”, y cambió la perspectiva. Algo parecido le sucedió a Micaela Ocampo: “Tengo tanta ropa que me encantaría hacer una venta de garage”, le dijo a Daniela, quien le propuso un evento para fusionar diseño y creatividad. Micaela dijo, “de una”, y esa fue la pepa fundacional de Ventos.

La primera experiencia fue improvisada. El nombre: Garage Sale. Simple. “Se vendió un montón”, aseguraron, aún si a la gente le cuesta admitir que compra ropa usada. Claro, por virtud de nuestra inconciencia de clase, hay vergüenza en aceptar que toda la sociedad compra de segunda mano. Si no, no existirían tantas tiendas y ferias ofreciendo en el centro y los cientos de barrios de la ciudad.
A Galarza y Ocampo les funcionó el concepto de venta de garage y desde febrero de 2024 vienen cambiando la forma de consumir moda a través de experiencias y vínculos con el circuito gastronómico y emprendedor local. “Todavía está creciendo”, dijo Galarza con modestia, pero cada primer jueves de mes el público de Ventos espera que se abran las puertas de Garage Sale.
Diversos restaurantes y establecimientos también muestran interés porque la experiencia que ofrece Ventos no sólo se trata de comprar ropa seleccionada, sino también de conocer y consumir la producción local mientras socializas y ayudas al medioambiente. “Vienes, te instagrameas en el espejo, esperas tu pizza mientras miras tus pilchitas, te tomas una chelita o un vinito. Somos fans del vino”.

Pero no de las bolsas de plástico. “¡Somos rebolseros! Te compras una manzana y te dan bolsa”, señaló Galarza a propósito de las costumbres. Para las chicas de Ventos, es imprescindible parar la cultura de consumo tan arraigada, por lo que es mejor llevar tu propia bolsa reciclada, o adquirir una totebag para llevar tus prendas. Y si no quieres dejar sola a tu mascota, no hay problema, la llevas. “Hay quienes se enojan porque no entienden que somos ecofriendly y petfriendly. Pero la idea es ayudar. Hay tanta contaminación, tanta acumulación de cosas, que es horrible”, señaló Ocampo.
Ventos está echando a andar la rueda del apoyo y la segunda oportunidad, creando vínculos entre emprendimientos, establecimientos, caseritas y caseritos como no se había visto antes. No está mal copiar la iniciativa mientras también se incluya la dosis de conciencia medioambiental, por lo menos.
Del 4 al 6 de julio habrá Garage Sale en el restaurante La Casa del General. Si quieres vender algo, manda un mensaje a @ventoseventosyventas en Instagram y muéstrales lo tuyo. “Es un win-win”, aseguró Daniela.
