Yoselin Cris Peralta, la venus afroboliviana
La comunicadora y modelo estuvo presente en la ExpoSur 2023, donde conversó con Pura Cepa acerca de platos, piernas y otras cosas más.



La venus afroboliviana, Yoselin Cris Peralta, nació el martes 20 de enero de 1998 en San Joaquín, Coroico. A sus 5 años, se fue a vivir a La Paz con una tía, pues el trabajo de su madre la obligaba a viajar y la pequeña “Yos” tenía que estudiar. Finalmente, alrededor de sus 14 años su madre pudo establecerse otra vez en Coroico, abrió “Las Negritas”, un restaurante donde Yoselin recuerda que “vendía de todo, desde lo más tradicional hasta lo más experimental”, y regresó a vivir con ella.
“Mi mamá tiene muy buena mano, muy buena sazón”, dice Peralta, que aprendió de ella una suculenta receta de pollo a la miel con arroz árabe. “No es que sea una chef, pero me defiendo”. En ese tiempo, “Yos” estudiaba una tecnicatura en turismo, y su profesor la invitó a participar en el Miss Turismo La Paz. “Salí segundo lugar, vi cómo era toda la movida y dije, ‘ya, me gusta, soy bonita, sé que puedo llegar muy lejos’”.
“Gracias a todo lo que he experimentado, todo lo que he visto y todo lo que he aprendido, soy la mujer que soy ahora"
Terminó el colegio y regresó a La Paz, donde estudió Comunicación Social al tiempo que continuaba su carrera de modelaje, ganando espacio propio con su singular belleza. “Pero llegó un punto en el que sentí discriminación, recibí mensajes súper ofensivos de gente que sólo buscaba hacer daño. Lo hacen porque ven que te está yendo bien y eso les molesta. Peor aún si te ven una hermosa morena, inteligente, bonita”, dice Peralta.

Para ella, el modelaje ha sido una plataforma de trabajo que “no es tan bonita como todos la pintan. No es maquillarse, ponerse tacos y sonreír. Detrás de toda esa pantalla está el entrenamiento, verse bien, estudiar, trabajar. La gente no sabe si has comido, si estás bien de salud, si te falta algo”.
Todas estas experiencias han moldeado su carácter: “Gracias a todo lo que he visto y todo lo que he aprendido, soy la mujer que soy ahora”. Pero también tiene el apoyo de sus mejores amigas, Noelia Pastor y Les Aguilar, y, por supuesto, de su madre. “Quiero ser siempre su orgullo y darle siempre lo mejor”, dice Peralta.

Ahora se prepara para tener un cuerpo definido y competir en fisiculturismo, sea en categoría wellness, “de las mujeres que tienen las piernas grandotas”, o bikini, “de las mujeres que se ven bien finitas, pero con el cuerpo marcado. Entreno un montón. No soy buena con la dieta, pero tengo que hacerlo. Es que soy de muy buen diente, te juro”, ríe “Yos”, “puedo comer agachaditos, amo las tripitas, o ir a comer comida súper cara”.
Su otra meta es continuar su carrera de comunicación y trabajar lado a lado con sus mejores amigas, y no descarta que eso suceda en España o Brasil. “Moriría por aprender portugués. No tanto inglés, porque desde pequeña me han obligado, y cuando me obligan no me entra y no me va a entrar jamás. Puedo trabajar bajo presión, pero que me obliguen, no”, resuelve con el espíritu tranquilo de quien sabe que está haciendo las cosas bien, “de la mano de Dios y con la bendición de mis abuelos que están en el cielo”.