Banca en Bolivia, superando récords de utilidades en medio de aguda crisis
Banco BISA, BCP y Banco Unión ganaron más en 2025 y 2026 por la misma vía: cambio de dólares, giros y comisiones. ¿Qué hicieron con las utilidades? Unión retuvo todo; BISA y BCP distribuyeron cerca de la mitad. La diferencia está en quién recibe el dinero. En BISA, el dividendo llega hasta Panamá.
El 30 de enero de 2026, la junta de accionistas de Banco BISA aprobó distribuir Bs 392,1 millones en dividendos, el 50,4% de su utilidad de 2025, un récord histórico de utilidades en la historia de la banca boliviana. Veintisiete días después, su controladora, Grupo Financiero BISA (GFB), aprobó pagar a sus propios accionistas Bs 212,0 millones. De esa suma, Bs 205,6 millones correspondían a una sola empresa: ICE Ingenieros S.A., dueña del 97,01% del grupo.
Según el Registro Público de Panamá citado en un reportaje anterior, ICE está controlada en 99,99% por Junet Internacional S.A., sociedad panameña cuyo director y beneficiario final registrado es Gian Enrique Castillero Guiraud. El dinero puede seguirse en registros bolivianos hasta ICE, pero lo que ocurre después no está registrado en ningún documento público de Bolivia.
Los hechos relevantes del grupo registran además que el 22 de septiembre de 2026 Julio César León Prado, de 100 años, renunció a la presidencia del directorio de GFB, del banco, de BISA Seguros, de La Vitalicia y de la agencia de bolsa. Lo sucedió Marco Antonio Asbún Marto, y la junta nombró a León Prado “Presidente Emérito”. Según el seguimiento de hechos relevantes del banco, un día antes había comenzado a operar Banco BISA (Sucursal Panamá).
El mismo 22 de septiembre se designó a Miguel Faustino Navarro Contreras como Vicepresidente Ejecutivo interino. El 14 de octubre, se le ratificó “con carácter definitivo”. Navarro se desempeñaba como vicepresidente del Banco Bisa en Santa Cruz, y junto con Asbún Marto fueron los dos ejecutivos más valorados por León Prado en los últimos años. Navarro, desde su posición, logró conocer a fondo al empresariado agroindustrial cruceño, incluyendo menonitas, y al sector de servicios e industrias de Santa Cruz.
Este reportaje reconstruye ese circuito con los estados financieros y registros disponibles, lo contrasta con las compras de dólares por banco que publica el BCB y lo compara con el de otros dos bancos que ganaron con la misma bonanza en plena crisis económica boliviana: el Banco de Crédito (BCP), de control extranjero, y el Banco Unión, estatal. Los tres tienen al Fondo de Pensiones entre sus mayores financiadores, que a junio de 2026 mantiene el 46,64% de su cartera de inversión en el sector bancario.
El circuito del dividendo, tramo por tramo
La participación accionaria permite reconstruir el reparto con precisión, porque las acciones están registradas en la Bolsa Boliviana de Valores.
| Tramo (2026) |
Bs millones |
Base |
|---|---|---|
|
Dividendo aprobado por Banco BISA (30 ene) |
392,1 |
Junta de accionistas |
|
A Grupo Financiero BISA (60,63%) |
237,8 |
124.217.256 de 204.876.732 acciones |
|
A ICE Ingenieros, directamente (24,14%) |
94,7 |
49.468.089 acciones |
|
Subtotal: empresas controladas por ICE |
332,4 |
84,77% del dividendo |
|
A otros accionistas (15,2%) |
59,7 |
Minoritarios; nacionalidad no consta |
|
GFB distribuye a sus accionistas (26 feb) |
212,0 |
Bs 13,76 por acción |
|
De ello, a ICE (97,01%) |
205,6 |
14.943.473 acciones |
|
Total recibido por ICE (directo + vía GFB) |
≈ 300,3 |
|
|
De ICE a Junet |
Sin dato público |
Monto, fecha y tipo de cambio |
Los balances de la controladora son consistentes con ese flujo. GFB tenía Bs 0,65 millones en caja a diciembre de 2025 y Bs 22,3 millones a marzo de 2026, y su deuda bancaria bajó de Bs 84,9 a Bs 68,9 millones. Ese saldo es con el Banco Nacional de Bolivia, competidor de BISA.
El valor en dólares depende de datos que no son públicos. Bs 300,3 millones equivalen a USD 43 millones a Bs 6,96; a unos USD 34 millones al referencial de enero (Bs 8,72–8,90); y a USD 26 millones al oficial del 15 de octubre (Bs 11,68). Dentro del rango que recorrió el oficial desde que flota (de Bs 9,73 a Bs 12,64), la suma equivale a entre USD 24 y 31 millones. Tampoco consta cuándo ni a qué tipo de cambio se convirtió el dinero, si es que se convirtió.
Panamá: lo que consta y lo que no
Según los hechos relevantes del banco disponibles consultados para este reportaje, la Superintendencia de Bancos de Panamá otorgó el 13 de julio de 2026 una licencia bancaria internacional a Banco BISA (Sucursal Panamá), mediante la Resolución SBP-BAN-R-2026-00478. El 16 de septiembre emitió la no objeción para operar y el 21 la sucursal inició actividades en el Tower Financial Center, piso 54. La licencia permite operaciones con efecto en el exterior y custodiar fondos de no residentes; no permite captar depósitos del público panameño.
La licencia llegó dos semanas después de que el Banco Central abandonara el tipo de cambio fijo de Bs 6,96 (29 de junio) y dieciséis días antes del acuerdo técnico con el FMI. La sucursal comenzó a operar tres semanas antes de la publicación de este reportaje. El día de la licencia el oficial regía en Bs 10,40; el día en que la sucursal comenzó a operar, en Bs 11,00. Entre ambas fechas tocó un máximo de Bs 12,64 (9 de septiembre) y un mínimo de Bs 9,83 (17 de septiembre).
Se desconoce cuánto capital se asignó a la sucursal, qué volumen de activos o depósitos opera, qué condiciones fijó la ASFI para autorizarla y cómo se computa su posición en moneda extranjera en el balance del banco. Los datos admiten al menos dos lecturas compatibles entre sí, aunque no sea posible distinguir entre ellas: una tesorería para operar dólares fuera de las restricciones locales, útil para el comercio exterior de los clientes, o un canal para mantener liquidez fuera del país. Una consulta al banco, más abajo, aporta un dato a favor de la segunda.
Tres personas figuran en ambos lados del circuito. Tomás Nelson Barrios Santivañez y Julio Antonio Vargas León, sobrino de León Prado, son apoderados de Junet en Bolivia, y ambos integran el directorio de GFB. Vargas León, además, fue incorporado el 22 y 23 de septiembre a los directorios de BISA Seguros, La Vitalicia y la agencia de bolsa.
Lo que ofrece la sucursal, según el banco
Un integrante del equipo de investigación consultó a un operador de Banco BISA como potencial cliente: dijo trabajar con una importadora y querer abrir cuentas en la sucursal de Panamá. Lo que sigue es lo que el operador afirmó; las cifras se cotejaron con los tarifarios de la sucursal de Panamá (vigente desde el 15 de octubre de 2026) y de Banco BISA en Bolivia (vigente desde el 16 de octubre). Donde difieren de lo dicho por el operador, se consigna el tarifario.
Quién puede abrir la cuenta. La cuenta, solo en dólares, se abre desde Bolivia. Para una persona con documento boliviano bastan la cédula de identidad, una boleta de pago como respaldo de ingresos, una referencia personal y un croquis del domicilio, más un depósito inicial obligatorio de USD 500; el operador habló de una comisión de USD 15, mientras el tarifario boliviano fija USD 8 para enviar en efectivo hasta USD 500 a Panamá. Una empresa debe abrir primero una cuenta en bolivianos en BISA y presentar NIT, estados financieros, matrícula de comercio, escritura de constitución y poder legalizado; para la cuenta de Panamá, dijo el operador, no se pide documentación adicional. Agregó que la sucursal ofrece crédito y depósitos a plazo fijo.
Cómo entra el dinero. Los bolivianos de una cuenta local pueden convertirse a dólares y enviarse a la cuenta de Panamá como transferencia al exterior por la banca móvil. El tarifario de Banco BISA en Bolivia fija cuatro vías. Con venta de dólares: USD 55 hasta USD 1.850 y 3% desde ese monto, con montos mayores a USD 10.000 coordinados con la mesa de dinero. Con efectivo en dólares enviado a Panamá: USD 8 hasta USD 500 y 1,5% por encima, sin comisión si el cliente constituye un depósito a plazo fijo preferente en la sucursal. Con efectivo en dólares para importaciones, salud o educación, sin destino específico: 3%. Y con USDT: USD 40 por transferencia al exterior, sin comisión por comprar USDT y con un máximo de venta de USDT 50.000 por día; el tope de USD 20.000 que mencionó el operador no consta en el documento, donde la fila lleva un asterisco cuya nota no aparece. Para USD 100.000, la comisión visible va de unos USD 80 (dos días de USDT) a USD 3.000 (3%), sin contar el diferencial del tipo de cambio, que el tarifario no publica. Las cifras que dio el operador (USD 15 y 2,8%) no coinciden con el tarifario.
Cómo sale. Según el operador, con la tarjeta de débito el retiro en efectivo en Panamá es gratuito. En Bolivia solo se puede retirar en bolivianos, al tipo de cambio publicado por el banco; el operador habló de comisión, pero el tarifario fija “sin costo” para retiros en bolivianos en cajeros de BISA Bolivia. En dólares hay que consultar a la mesa de dinero, “de acuerdo a la disponibilidad de fondos”. Las comisiones de entrada se detallan arriba; el retiro en dólares en Bolivia depende de lo que informe la mesa de dinero.
Garantías y jurisdicción. Consultado por seguros o garantías de la cuenta, el operador mencionó solo el seguro de las tarjetas de débito. Cuando se le comentó que gran parte de los accionistas de BISA está en Panamá, respondió que no sabía. Tampoco respondió si la ASFI emitió una resolución sobre la sucursal, ni confirmó con claridad que las operaciones hechas desde Bolivia tributen como cualquier otra en el país.
Lo que dice el tarifario de Panamá. El documento confirma el mínimo de USD 500 para personas y fija USD 5.000 para empresas; la comisión de apertura de USD 15 que mencionó el operador no figura en él. Del lado de Panamá los costos son bajos: la primera tarjeta no cuesta, una transferencia recibida del exterior paga USD 20 y una enviada, USD 40. Los retiros en bolivianos en cajeros de BISA Bolivia con la tarjeta de Panamá no tienen costo, lo que indica que el producto fue diseñado para operar con la red boliviana; el tarifario boliviano lo confirma y precisa que aplica solo a cajeros del propio banco. Los importes en moneda extranjera pueden cancelarse en bolivianos “al tipo de cambio de venta” del día, y el tarifario no publica esa cotización ni su diferencial. En seguros, la única cobertura listada es la de riesgos de la tarjeta y la banca digital, con una prima mensual de USD 3; el documento no menciona garantía de depósitos.
El otro lado del negocio. El tarifario muestra también cómo gana la sucursal. Paga entre 2,5% (caja de ahorro de personas) y 4,05% (depósito a 720 días, desde USD 10.000) y publica tasas activas en dólares de 7,8% a 10,9% para banca corporativa y de 8,3% a 11,4% para banca empresarial, más 22% en sobregiros. A un año, la diferencia entre el depósito a 360 días (3,8%) y el crédito corporativo de 276 a 360 días (9,7%) es de 5,9 puntos. El documento no dice quiénes son los prestatarios ni cuánta cartera existe. Si los dólares que los clientes bolivianos llevan a Panamá financian créditos en dólares a empresas, incluidas las bolivianas, la sucursal no solo custodiaría liquidez sino que la intermediaría fuera del país, con el margen registrado en Panamá. Los datos disponibles no permiten saberlo.
Los precios empujan hacia Panamá. Enviar efectivo en dólares a Panamá cuesta 1,5% sobre USD 500, la mitad del 3% que BISA cobra por efectivo en dólares enviado para importaciones, salud o educación sin destino específico, y nada si el cliente toma el plazo fijo preferente de la sucursal (1,20% a 365 días, según su tarifario). El incentivo de rendimiento es mayor. En Bolivia, una caja de ahorro en dólares paga 0,001% y un plazo fijo en dólares de 271 a 360 días paga 0,12%; en Panamá, la caja de ahorro de personas paga 2,5% y el plazo fijo a 360 días, 3,8%. Abrir una caja de ahorro en dólares en Bolivia exige USD 10.000 en efectivo; en Panamá, USD 500. La mesa de dinero también aparece en el camino de regreso: las transferencias recibidas del exterior se abonan por defecto en bolivianos y sin comisión, y el abono en dólares es una excepción que se gestiona con ella.
El crédito va en sentido contrario. El tarifario boliviano marca como “transitoriamente no disponibles” los créditos comerciales en dólares de banca corporativa y empresarial, mientras la sucursal de Panamá publica créditos en dólares. A 276-360 días, la tasa corporativa en dólares es 13,7% en Bolivia y 9,7% en Panamá. Todo esto es compatible con que BISA esté trasladando a Panamá la captación y la colocación de dólares que en Bolivia hoy ofrece poco o nada. El tarifario no dice quiénes son los prestatarios de la sucursal, y ese es el dato que separaría un negocio de crédito en dólares de un canal de salida.
La consulta no vincula a la sucursal con los dividendos ni muestra que dinero de los accionistas pase por ella; además, el operador es personal de atención, no una fuente sobre la estructura del grupo. Lo que muestra es que la sucursal ya funciona como canal minorista, con requisitos mínimos, para que personas y empresas de Bolivia conviertan bolivianos en dólares y los mantengan fuera del país, en una cuenta que es obligación del propio Banco BISA S.A. Esto, junto con los precios descritos arriba, inclina los datos hacia la segunda lectura (liquidez fuera del país), aunque en forma de ahorro de clientes y no de los accionistas, sin descartar la primera, dada la oferta a importadoras.
Cada transferencia al exterior paga comisión, y las calificadoras señalan los ingresos por transferencias y comercio exterior como una de las fuentes de la bonanza, que podría reducirse si el mercado cambiario se normaliza. La sucursal podría sostener esa línea y, además, retiene los dólares que los clientes llevan a ella. Dónde se colocan esos fondos y si hay exposición a empresas vinculadas al grupo es lo que ningún documento disponible permite saber.
Por qué reparte BISA
El reparto subió. Los dividendos pagados por Banco BISA fueron Bs 105,5 millones sobre utilidades de 2023 (42% de la utilidad), Bs 142,6 millones sobre las de 2024 (33%) y Bs 392,1 millones sobre las de 2025 (50,4%). En ese tiempo la utilidad pasó de Bs 251,1 millones a Bs 778,1 millones.
La deuda de la controladora no lo explica. Las calificadoras señalan que GFB, que no tiene actividad propia, depende de los dividendos de sus filiales para atender su deuda con el BNB. Pero sus necesidades son pequeñas: Bs 21,0 millones de gasto administrativo y entre Bs 15 y 20 millones de servicio de deuda, unos Bs 41 millones en total. En 2026 recibió unos Bs 257 millones de sus filiales, y repartió Bs 212 millones. Los Bs 41 millones equivalen a 16% de lo que recibió. En BISA Seguros el patrón es más marcado: distribuyó Bs 18,5 millones sobre una utilidad de Bs 18,5 millones.
El dividendo es casi igual a toda la deuda subordinada. El registro de la Bolsa muestra que el saldo vivo de bonos subordinados de BISA suma Bs 396,0 millones, de cuatro emisiones: Bs 23,5 millones (4,80%, hasta 2028), Bs 117,5 millones (5,50%, 2033), Bs 170,0 millones (5,60%, 2031) y Bs 85,0 millones (8,30%, 2032). El dividendo de enero (Bs 392,1 millones) equivale al 99% de ese saldo; el balance de septiembre registra Bs 401,3 millones en obligaciones subordinadas, con intereses. La última emisión, de septiembre de 2025, figura con Bs 85 millones vigentes, correspondientes al monto autorizado.
La Gestora: depósitos, más que bonos. A junio de 2025, el Fondo de Pensiones tenía USD 1.407,6 millones en instrumentos de BISA (4,91% del portafolio). La deuda subordinada del banco suma Bs 396 millones, unos USD 57 millones a Bs 6,96. El resto son otros instrumentos, como depósitos a plazo fijo, que el Fondo no desglosa desde junio de 2025. Convertida a Bs 6,96, esa exposición equivale a unos Bs 9.800 millones, cerca de un tercio del activo del banco (Bs 31.250 millones a diciembre de 2025). Los 20 mayores depositantes concentran el 56,86% de las captaciones del público, según las calificadoras, que por eso mantienen perspectiva negativa sobre la AAA.
En un reportaje anterior se comparó el dividendo con los Bs 39,99 millones que la junta destinó a la reserva para reponer capital de bonos que vencen. Esa reserva no es un pago a los tenedores, pues reemplaza el capital que se pierde conforme los bonos se amortizan. Por eso la proporción “casi 10 a 1” mide dividendos contra una reserva regulatoria, no contra lo que el banco adeuda.
Un dato que el balance no resuelve. Los estados de la controladora, cuyo ingreso proviene casi por completo de sus filiales, muestran que el 74% de su utilidad de 2025 se registró en el segundo semestre (Bs 330,9 de Bs 446,1 millones). Eso sugiere que la mayor parte de la ganancia del banco llegó después del pico del dólar paralelo, en mayo de 2025. Los datos disponibles tampoco permiten separar cuánto de la utilidad proviene de cambio y comisiones. Los estados de septiembre muestran que la utilidad de enero a septiembre de 2026 fue de Bs 425,3 millones, 55% de la de todo 2025: es el único de los tres bancos cuyo ritmo cae. Sobre un patrimonio de Bs 3.017 millones, el ROAE de nueve meses anualizado ronda 19%, lejos del 31,81% que citan los informes. La serie de compras de dólares del BCB aporta escala, no composición: BISA compró USD 961,6 millones entre el 26 de junio y el 16 de octubre, un tercio del mercado, pero la serie no separa cuánto de la utilidad viene de ese flujo ni de las comisiones.
El mismo boom, tres destinos
|
BISA |
BCP |
Unión |
|
|---|---|---|---|
|
Control |
ICE Ingenieros, 82,96% efectivo (Junet, Panamá) |
Inversiones Credicorp Bolivia 95,91%; Credicorp Ltd. (Bermudas) 4,01% |
TGN 98,54% |
|
Utilidad 2025 (Bs M) |
778,1 |
210,6 |
519,1 |
|
Utilidad 1.er semestre 2026 (Bs M) |
244,5 |
248,2 |
429,9 |
|
Utilidad enero–septiembre 2026 (Bs M; % de la de 2025) |
425,3 (55%) |
350,2 (166%) |
779,8 (150%) |
|
Dólares comprados, 26-jun a 16-oct (USD M; % del total) |
961,6 (33,9%) |
228,3 (8,0%) |
61,3 (2,2%) |
|
Operaciones; monto medio por operación (USD) |
12.010; 80.063 |
32.486; 7.028 |
5.595; 10.954 |
|
Resultado cambiario, ene–sep (Bs M) |
158,2 |
95,9 |
315,8 |
|
Destino de la utilidad más reciente |
50,4% dividendos; 33,6% reservas voluntarias; 10% legal; 6% función social |
2024: 32,9% dividendos. 2025: ≈50–56%, estimación propia |
0% dividendos; 72% capitalizado; 12% reserva de bonos; 10% legal; 6% función social |
|
CAP a junio 2026 (promedio banca múltiple: 14,14%) |
16,22% |
13,85% |
12,86% |
|
Mora / reprogramada |
2,90% / 11,91% |
2,56% / 10,05% |
3,55% / 13,04% |
|
Cartera bruta, 1.er semestre 2026 |
+0,4% |
Estable |
+4,56% |
|
Fondo de Pensiones (jun-2025) |
USD 1.407,6 M (4,91%) |
USD 1.353,7 M (4,73%) |
USD 875,0 M (3,05%) |
|
Equivalente en Bs y % del activo |
Bs 9.800 M; ~32% |
Bs 9.420 M; ~37% |
Bs 6.090 M; ~11% |
|
Deuda subordinada: principal (balance sept-26, con intereses) |
Bs 396,0 M (401,3) |
Bs 242,8 M (246,9) |
Principal no publicado (balance: 384,9) |
|
Calificación (perspectiva) |
AAA (negativa) |
AAA (AESA estable; Moody's negativa) |
AAA (negativa) |
BCP. Su utilidad de enero a septiembre de 2026 (Bs 350,2 millones) supera en 66% la de todo 2025. En 2024 distribuyó Bs 45,2 millones sobre Bs 137,4 millones de utilidad (33%). De esa suma, Bs 43,35 millones fueron a Inversiones Credicorp Bolivia y Bs 1,81 millones directamente a Credicorp Ltd., en Bermudas.
Para 2025 no hay monto publicado, pero el patrimonio permite estimarlo: subió Bs 129,4 millones entre diciembre de 2025 y junio de 2026, frente a una utilidad semestral de Bs 248,2 millones. La diferencia, Bs 118,8 millones, salió en esos seis meses e incluye los dividendos de 2025 y, probablemente, el 6% de función social (unos Bs 12,6 millones). Eso deja una distribución de entre Bs 106 y 119 millones, de 50 a 56% de la utilidad, similar a la de BISA. Es un cálculo propio: el método se probó con el tercer trimestre del BCP (patrimonio +Bs 102,0 millones, igual a la utilidad, sin salidas) y con Unión, donde la diferencia coincide con su función social.
Su deuda subordinada decrece. En agosto de 2022 pagó la Emisión II al vencimiento con Bs 120,5 millones de utilidades capitalizadas y Bs 16,7 millones aportados por su controladora. En noviembre de 2024 y de 2025 rescató Bs 14 millones anuales de la Emisión I con utilidades retenidas. En 2025 emitió deuda senior, no subordinada. La tensión está en la controladora: Inversiones Credicorp Bolivia debe Bs 222,6 millones a bancos y, según AESA, los paga sobre todo con dividendos del BCP. Si la estimación anterior es correcta, el BCP reparte una proporción parecida a la de BISA, pero a una holding boliviana con deuda local, y esa deuda equivale a 1,9–2,1 veces el dividendo de 2025, frente a 0,3 veces en GFB. El balance de septiembre registra Bs 246,9 millones en obligaciones subordinadas, con intereses.
Unión. No distribuye. De su utilidad de 2025 (Bs 519,1 millones), reservó Bs 51,9 millones por ley y Bs 31,1 millones para función social, apartó Bs 62,3 millones para reponer bonos subordinados y capitalizó Bs 373,7 millones. El Tesoro, además, le aportó Bs 137,2 millones de capital en 2024. En un reportaje anterior se señaló que sus utilidades “se transfieren al Tesoro”; los documentos revisados solo muestran capitalización. El patrimonio de septiembre confirma que no hubo dividendos: subió Bs 748,7 millones desde diciembre, frente a una utilidad de Bs 779,8 millones, y la diferencia (Bs 31,1 millones) coincide con la función social. Su balance registra Bs 384,9 millones en obligaciones subordinadas.
Retener no equivale a estar más sólido. Unión tiene el CAP más bajo de los tres (12,86%) y la liquidez ajustada cayó de 77,05% en 2024 a 60,54%, por debajo del 64,31% del sector. Un 91,8% de sus cuotas en fondos del BCB (Bs 4.357 millones) está cedido en garantía de préstamos de liquidez. La mora dentro de su cartera reprogramada llegó a 18,51%. Su ganancia cambiaria de enero a septiembre (Bs 315,8 millones) es la mayor de los tres.
Pero Unión compró apenas USD 61,3 millones en el mercado entre el 26 de junio y el 16 de octubre (2,2% del total): su resultado viene de revaluar lo que ya tenía, no de intermediar. El 72% de esas compras se concentró en nueve jornadas y en todas pagó por encima de la mediana (entre 3 y 32 centavos); el 8 y el 9 de septiembre pagó Bs 12,74, el precio más alto de cualquier banco en el período. Es coherente con la advertencia de las calificadoras: sin los fondos del BCB cedidos en garantía, su posición cambiaria neta sería corta.
La misma fuente. Las calificadoras atribuyen los resultados de los tres a la posición larga en divisas y a comisiones por transferencias y comercio exterior, y advierten que ambas podrían reducirse si se normaliza el mercado cambiario. Los estados de septiembre muestran estructuras de ingresos parecidas: el margen financiero explica el 67% del resultado operativo bruto en BISA, 73% en el BCP y 70% en Unión. El resultado por diferencia de cambio de enero a septiembre fue de Bs 158,2 millones en BISA (21% de su resultado antes de impuestos), Bs 95,9 millones en el BCP (25%) y Bs 315,8 millones en Unión (28%), en la misma línea de los tres estados. Los impuestos difieren: la tasa efectiva a septiembre es 43% en BISA, 30% en Unión y 9,5% en el BCP, y los documentos no explican la diferencia.
Crédito. El gerente de la Gestora, Marcelo Vladimir Fernández Quiroga, explicó a este medio que a los emisores de bonos subordinados les exige demostrar crecimiento de cartera. Que a su vez impulsa las utilidades que se van fuera del país en forma de dividendos. En el primer semestre, Unión creció 4,56%, BISA 0,4% y BCP quedó prácticamente estable. La relación entre distribución y crédito no es lineal: BCP retiene más y tampoco crece.
Los dólares: quién compra y quién fija el precio
Desde que el Banco Central dejó de fijar el tipo de cambio, el oficial se calcula cada día con lo que los propios bancos pagan por los dólares que compran. El BCB publica esas operaciones por entidad, con datos que le reportan las entidades. Según esa serie, entre el 26 de junio y el 16 de octubre los bancos compraron USD 2.838 millones, a un precio medio de Bs 11,60. BISA compró USD 961,6 millones, el 33,9% del total: USD 12,3 millones por jornada hábil.
El mecanismo importa. La serie define el oficial como la «mediana ponderada por monto» de los precios de compra de los bancos, y el oficial de cada día coincide, en las 77 jornadas en que se puede comprobar, con la mediana de las operaciones del día hábil anterior. En una mediana ponderada, el banco que concentra el monto pesa más en el precio. BISA reunió más de la mitad de los dólares en 10 de las 78 jornadas y, entre el 3 y el 24 de agosto, fue contraparte del 49% (USD 357,5 de 727,5 millones), semanas en que el oficial bajó de Bs 12,13 a Bs 11,50. Cuatro martes seguidos, del 4 al 25 de agosto, compró USD 106,8; 72,6; 51,4 y 25,5 millones, entre 56% y 75% del monto de cada día.
El peso de BISA en el precio. Un cálculo propio, que reconstruye la mediana con el precio y el monto de cada banco, indica que sin las operaciones de BISA el oficial habría sido entre 2 y 6 centavos más alto en promedio (6 en las 24 jornadas en que concentró más de un tercio del monto). El método tiene un error medio de 2,5 centavos respecto del oficial publicado, de modo que el efecto promedio es del orden del error: solo en jornadas puntuales es claramente mayor.
Dos negocios distintos. BISA hizo 12.010 operaciones (8,8% del total), con un monto medio de USD 80.063 cada una; el BCP, 32.486 (23,7%), de USD 7.028. El perfil de BISA es el de una mesa de dinero que opera en bloques (el 4 de agosto promedió USD 848 mil por operación), coherente con que su tarifario envíe a la mesa de dinero las operaciones de más de USD 10.000. El BCP, el BNB y Mercantil atienden a un público masivo. Unión compró USD 61,3 millones (2,2%) y, sin embargo, registró la mayor ganancia cambiaria de los tres bancos (Bs 315,8 millones): las calificadoras la atribuyen a la reexpresión de su posición larga en dólares, y la serie es coherente con eso.
|
Banco |
USD millones |
% de los dólares |
% de las operaciones |
Monto medio por operación (USD) |
Precio medio vs. mediana (Bs) |
|---|---|---|---|---|---|
|
BISA |
961,6 |
33,9% |
8,8% |
80.063 |
−0,02 |
|
Ganadero |
584,3 |
20,6% |
16,4% |
26.102 |
0,00 |
|
Mercantil |
367,7 |
13,0% |
18,5% |
14.528 |
0,00 |
|
BNB |
235,2 |
8,3% |
19,3% |
8.931 |
−0,06 |
|
BCP |
228,3 |
8,0% |
23,7% |
7.028 |
+0,05 |
|
Unión |
61,3 |
2,2% |
4,1% |
10.954 |
+0,07 |
|
Comunidad |
0,56 |
0,02% |
0,3% |
1.582 |
−0,13 |
|
Otros siete bancos |
399,0 |
14,1% |
9,0% |
32.413 |
n/c |
Compras de dólares por banco, 26 de junio a 16 de octubre de 2026. Fuente: BCB (precios de compra y montos transados por entidad); cálculos propios.
La caída de septiembre. El 9 de septiembre el oficial llegó a su máximo, Bs 12,64. El 17 estaba en Bs 9,83, 22% menos y casi el nivel de Bs 9,73 de fines de junio; el 24 volvió a Bs 12,26. La baja ocurrió con volúmenes bajos (entre USD 14 y 37 millones diarios del 10 al 17, contra un promedio de 36 millones) y BISA fue el 45% del monto. Las operaciones del 15 de septiembre, que fijaron el oficial del 16 (Bs 10,15), incluyeron USD 17,6 millones de BISA a Bs 9,84, mientras los demás bancos con montos relevantes pagaban en promedio Bs 10,42; sin esas compras, el cálculo propio arroja un oficial entre 32 y 61 centavos más alto (el error del método ese día fue de 29 centavos). Dos jornadas llaman la atención: el 11 de septiembre Mercantil registró 3.945 operaciones por USD 0,6 millones (USD 152 en promedio) y el 18, 4.893 por USD 6,7 millones, en un mercado que promedia 1.754 operaciones diarias. Ese 18 los precios de los bancos con más de USD 100 mil iban de Bs 10,04 (FIE) a Bs 11,84 (Mercantil), la mayor dispersión del período. Los documentos revisados no explican qué ocurrió.
Lo que la serie no muestra. Registra compras de dólares en Bolivia: no dice a quién se las compró cada banco, no incluye ventas ni el destino de los dólares, y no permite vincular las operaciones de BISA con la sucursal de Panamá ni con los dividendos. Para dimensionar: los Bs 300,3 millones que recibió ICE, unos USD 26 millones al oficial de octubre, equivalen al 2,7% de lo que BISA compró en estas 16 semanas y a casi una cuarta parte de su compra del 4 de agosto (USD 106,8 millones).
Sin discusión
El análisis de los documentos puestos a disposición por la ASFI y la Bolsa Boliviana de Valores no muestra una infracción identificada. Los dividendos fueron aprobados en junta, el CAP de BISA (16,22%) es el más alto de los tres y supera el promedio del sistema, y no hay una norma que ate el reparto a la amortización de bonos subordinados.
La especialista Edith Gálvez sostuvo que la Autoridad de Pensiones debería condicionar los dividendos al pago de esas obligaciones. “La deuda subordinada, denominada en bolivianos, se ha perdido, y las autoridades no hacen nada por proteger en ese valor. ¿En quién van a confiar los aportantes, si los están engañando?”, dijo. Por su parte, el gerente de la Gestora respondió en una entrevista a este medio que lo que sobra después de pagarles “es una decisión de sus propios dueños”.
Pero la discusión es si un banco financiado en proporciones relevantes con ahorro previsional distribuye la mitad de su utilidad a una cadena de propiedad cuyo último eslabón no es público, y abre una sucursal en la misma plaza donde está ese eslabón. Ese banco es, además, el mayor comprador de dólares del mercado desde que el oficial flota: un tercio del monto, según la serie del BCB. Unión retuvo todo; el BCP habría distribuido una proporción parecida a la de BISA, pero a una holding boliviana con deuda local.
Entretanto, está pendiente conocer los estados de BISA a septiembre y la composición de ingresos, para separar margen financiero, comisiones y ganancias cambiarias; información de la ASFI sobre la sucursal en Panamá y el volumen que opere; los estados financieros de la sucursal, que según el operador están en el sitio web de BISA Panamá; el diferencial de compra y venta de dólares y de USDT: la serie del BCB publica el precio de compra de BISA (en promedio, 2 centavos bajo la mediana) y ningún tarifario publica el de venta; la nota que fija el tope de la transferencia con USDT; la cartera de créditos de la sucursal y sus prestatarios; la publicación de la cartera del Fondo que la Gestora prometió “antes de fin de año”, que permitiría ver cuánto de lo invertido en cada banco son depósitos y cuánto bonos; el motivo de la caída del oficial entre el 9 y el 17 de septiembre y del rebote posterior; la metodología con que el BCB calcula la mediana ponderada y cómo verifica los datos que reportan los bancos; los clientes detrás de las compras en bloque de BISA en agosto; y el destino de las utilidades 2025 del BCP y el comportamiento de sus ingresos no recurrentes en el segundo semestre.
Banco de la Comunidad: perdiendo cada vez más rápido
En el año en que los bancos regulados sumaron USD 540 millones de utilidades, el Banco PyME de la Comunidad fue el único de los 14 bancos que cotizan en la Bolsa con pérdidas. Los datos a septiembre de 2026 indican que el deterioro se aceleró.
|
Bs millones |
Dic-24 |
Dic-25 |
Mar-26 |
Jun-26 |
Sep-26 |
|---|---|---|---|---|---|
|
Patrimonio neto |
52,39 |
47,62 |
40,72 |
40,59 |
34,65 |
|
Resultados acumulados |
−13,11 |
−17,88 |
−24,78 |
−24,91 |
−30,85 |
|
Cartera bruta |
485,83 |
438,17 |
409,19 |
395,00 |
n/d |
|
Obligaciones con el público |
446,90 |
403,14 |
386,02 |
409,88 |
449,26 |
|
Mora |
14,9% |
13,7% |
14,7% |
15,0% |
n/d |
|
Cartera reprogramada |
44,2% |
42,4% |
43,5% |
43,0% |
n/d |
|
CAP |
11,92% |
11,58% |
n/d |
11,79% |
n/d |
Lo que muestran los balances
El patrimonio cayó 34% desde diciembre de 2024 y 62% desde 2018 (Bs 91,2 millones). En nueve meses de 2026 los resultados acumulados negativos crecieron Bs 12,97 millones, más del doble que la pérdida de todo 2025 (Bs 4,77 millones). La causa es de costos: los gastos de administración (Bs 32,8 millones) equivalen a 1,8 veces el margen financiero (Bs 18,2 millones), mientras que las previsiones netas pesan poco (cargos de 13,8 millones menos recuperaciones de 12,9: Bs 0,8 millones). El resultado cambiario fue de apenas Bs 1,3 millones, frente a entre 96 y 316 millones en los otros tres bancos.
La diferencia viene del mercado: entre el 26 de junio y el 16 de octubre el Comunidad compró USD 561.762 en 355 operaciones, el 0,02% de lo que compraron los bancos, y no operó en cuatro jornadas. Los depósitos de todo el banco (Bs 449,3 millones, unos USD 38 millones) equivalen a lo que BISA compró en promedio en tres jornadas. En las primeras 29 jornadas, hasta el 11 de agosto, su precio de compra coincidió con el oficial vigente ese día; en el conjunto del período pagó en promedio 13 centavos menos que la mediana.
La cartera se contrae (Bs 395,0 millones brutos en junio; el balance de septiembre la muestra neta de previsiones, Bs 371,4 millones, y no es comparable), mientras los depósitos suben: 11,4% entre diciembre y septiembre, con tasas de hasta 7% en depósitos a plazo. Los activos líquidos pasaron de Bs 102,1 a 137,2 millones. El patrimonio equivale al 6,0% del activo, frente a entre 7,8% y 8,8% en BCP, Unión y BISA. AESA Ratings bajó a BB+ con perspectiva negativa el 28 de septiembre.
El margen contra el piso
El CAP oficial era 11,79% en junio, frente al mínimo legal de 10%. Se estima que, sin la Circular ASFI/737/2022, que permite computar hasta 50% de las previsiones voluntarias como capital, sería 10,6%. Sin inyección, se puede proyectar que el piso se rompería en el primer trimestre de 2027, con pérdidas de Bs 2,5 a 3,5 millones por trimestre. El ritmo observado en 2026 es mayor: unos Bs 4,3 millones por trimestre. Con ese ritmo el plazo sería más corto, aunque la ASFI no ha publicado el CAP de septiembre.
El otro umbral
Los hechos relevantes del propio banco citan el artículo 354 del Código de Comercio y un límite de 50% a la relación entre pérdidas acumuladas y la suma de capital pagado y reservas. En la tabla, el patrimonio más las pérdidas acumuladas da siempre Bs 65,50 millones en los cinco cortes, lo que indica que capital y reservas no cambiaron. Con ese denominador, las pérdidas de Bs 30,85 millones a septiembre equivalen a 47,1%, frente a 27,3% en diciembre de 2025. El 50% se alcanzaría con Bs 32,75 millones, unos Bs 1,9 millones más de lo acumulado, y en el tercer trimestre las pérdidas crecieron Bs 5,9 millones. Es un cálculo propio que debe confirmarse con el desglose del patrimonio. En diciembre de 2022 la junta ya había autorizado usar hasta la mitad de la reserva legal para mantener esa relación bajo el 50%; en junio de 2026 rechazó por unanimidad capitalizarla, propuesta que el directorio había puesto en la agenda.
Fusión en estudio
El 18 de agosto de 2026, la junta extraordinaria autorizó analizar y gestionar una fusión por absorción con otra entidad financiera supervisada, y descartó por ahora comprar acciones de una sociedad administradora de fondos de inversión. Cualquier acuerdo definitivo debe volver a la junta. Los hechos relevantes no identifican a la otra entidad ni dicen si el Comunidad sería la absorbente o la absorbida. La decisión se tomó el mismo día en que la junta ordinaria renovó el directorio.
Quién pone capital
NESAB S.R.L., controlada por Eduardo Valdivia Zambrana (99,25%), hijo de Juan Valdivia Almanza, ex diputado del MAS y principal accionista de Gravetal, tiene 80,26% desde septiembre de 2025, cuando compró a COBOCE su 54,16%; el precio no es público. NESAB ya aportaba capital en 2023, llegó a 26,10% en julio de 2024, cuando la ASFI autorizó pasar sus aportes a capital pagado, y la compra a COBOCE se perfeccionó el 22 de septiembre de 2025. COBOCE tenía 69,50% en 2018 y había anunciado en julio de 2019 la venta de todo su paquete, decisión que dejó sin efecto en diciembre de ese año. El segundo accionista es Oikocredit, con 16,82%.
El capital pagado del banco se mantiene en Bs 60,94 millones. De un plan de capitalización de Bs 34,3 millones aprobado en 2023 solo se ejecutaron Bs 9,2 millones, en julio de 2024. En agosto de 2024 la junta cambió las condiciones del plan para que pudiera ejecutarse “de manera parcial”, por los importes efectivamente pagados. El saldo pendiente (unos Bs 25 millones) es del orden de los Bs 23,4 millones de “depósitos en tránsito” que NESAB registraba a fines de 2024.
El balance de septiembre de 2026 confirma que no hubo aportes frescos. El capital social sigue en Bs 60,94 millones y los aportes no capitalizados suman apenas Bs 54 mil. En los hechos relevantes históricos, hay aportes de capital en efectivo, casi todos los años desde 2017 y varios para reemplazar cuotas de los bonos subordinados, seguidos de reducciones voluntarias de capital (artículo 354 del Código de Comercio) para absorber pérdidas, con no objeción de la ASFI en cada caso, (Resolución ASFI/1271/2022), pero no muestran la autorización de cada reducción de capital pagado.
Las juntas aprobaron reducciones de Bs 19,2 millones en julio de 2020 (pérdidas a diciembre de 2019) y de Bs 35,5 millones en agosto de 2022 (pérdidas a diciembre de 2021), y desde entonces volvieron a votar la absorción de pérdidas al menos siete veces (noviembre y diciembre de 2022; marzo, abril y septiembre de 2023; marzo y abril de 2024), en varias ocasiones dejando sin efecto lo decidido antes.
El vínculo con BISA
La agencia de bolsa del grupo BISA ejecutó en septiembre de 2022 la redención anticipada de los bonos subordinados del Comunidad. Según los hechos relevantes del banco, la redención consistió en el sorteo de 399 bonos, prepagados el 6 de septiembre, y la compra de un último bono en el mercado secundario el día 7; la junta la había aprobado el 3 de agosto. Fue seis semanas después de la Circular 737. Esos documentos no nombran a la agencia que operó, ni indican quién tenía el bono comprado ni a qué precio.
Gobierno
El 9 de octubre de 2025, días después de la transferencia accionaria, la junta removió a tres directores titulares, dos suplentes y un síndico suplente. Mantuvo a Eduardo Valdivia Zambrana, al director independiente Gonzalo López y al síndico titular Juan Alfonso Megías, quien fue gerente general del banco entre 2017 y 2019 y director entre 2023 y 2025. Valdivia había ingresado al directorio en marzo de 2025, seis meses antes de la compra, y en mayo ya presidía los comités de Auditoría, Gestión de Riesgos y Cumplimiento antes de ser el controlador formal. Hoy preside el directorio y esos tres comités, además del de Finanzas. Las juntas registran desde marzo de 2025 una participación de alrededor de 80%, casi igual a la de NESAB (80,26%) y a la suma de NESAB y COBOCE antes de la compra, lo que sugiere que el resto de los accionistas, entre ellos Oikocredit, no concurre.
Desde agosto de 2023 hubo once renuncias de directores (diez titulares y un suplente), cuatro de ellas en 2026: Juan Pablo Chuquimia (junio), Patricia García (julio), el director independiente y vicepresidente Gonzalo López (julio) y Laura Uzquiano (agosto). Dos días antes de la renuncia de López, la junta del 27 de julio modificó la remuneración del presidente y del vicepresidente del directorio; el hecho relevante no indica monto ni sentido del cambio, y la junta lo ratificó el 18 de agosto. La secretaría del directorio ha tenido tres titulares desde junio. La gerencia de finanzas, que desde noviembre de 2025 figura como subgerencia, ha tenido tres interinos, y la de auditoría interna pasó por tres responsables entre fines de julio y fines de agosto. La secretaria del directorio, Patricia Rita García Renjifo de Caballero, es accionista de Multivalores Agencia de Bolsa, como Valdivia. El ex gerente de Inversiones de la Gestora, Moisés Murillo Lima, fue socio de Valdivia en esa agencia; el gerente actual de la Gestora dijo en la entrevista que Murillo vendió sus acciones antes de asumir.
Lo que no pesa
El Fondo de Pensiones no figura entre los fondeadores relevantes del Comunidad: su última posición registrada, de 2021, fue de USD 90.247. El riesgo recae en los depositantes y en los accionistas.
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