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Hoy se celebra el Día de la Mujer en Bolivia

Adela Zamudio: reivindicaciones, nostalgias y su gran herencia

Hasta este punto nuestra lucha nos ha permitido conquistar derechos como votar y elegir, estudiar y tener el trabajo que queramos, se supone que estamos “empoderadas” pero, ¿de qué sirven todos esos logros si nuestros hogares siguen siendo el lugar menos seguro para nosotras?

Reportajes
  • Danitza Pamela Montaño
  • 11/10/2021 00:00
Adela Zamudio: reivindicaciones, nostalgias y su gran herencia
Obras de Adela Zamudio

Estamos en 2021 y hasta la fecha hemos superado los 85 feminicidios en Bolivia, como lo expresa la feminista Lú Carvalho “el feminicidio no es un típico homicidio, porque ocurre como consecuencia de formas de violencia sucesivas, una tras otra, una tras otra hasta que terminas asesinada por ser mujer, por identificarte como mujer. El feminicidio es un crimen de odio y en Bolivia muchas veces se lo presenta como sinónimo de crimen pasional, tenemos la violencia y la pasión enredadas y consumimos estos conceptos como uno solo”

Hasta este punto nuestra lucha nos ha permitido conquistar derechos como votar y elegir, estudiar y tener el trabajo que queramos, se supone que estamos “empoderadas” pero,  ¿de qué sirven todos esos logros si nuestros hogares siguen siendo el lugar menos seguro para nosotras?

Si no podemos salir a explorar el mundo solas, o acompañadas de otras mujeres porque aumenta el riesgo de no volver a nuestras casas, si nos violan y nos matan, si no podemos tener justicia o certeza al denunciar. Si desaparecemos de un día a otro y las tareas de búsqueda se vuelven infinitas y burocráticas.

Sobre esas violencias cotidianas y no tanto, ya escribía Adela Zamudio en el siglo XIX, escritora, precursora feminista, educadora y transgresora boliviana.  Adela cuestionó no solo los roles de género, sino también el adoctrinamiento religioso en las escuelas y visibilizó la violencia silenciosa o invisible.

Adela Zamudio luchó con firmeza por la emancipación social e intelectual de la mujer, por dar prestigio a la idea de feminidad.  El pequeño movimiento cultural  cochabambino, en el que Adela se desenvolvía, estaba inmerso en una cruda realidad que denotaba un 95 por ciento de analfabetismo en Bolivia.

La subordinación de la mujer en función a la supremacía del hombre era aún más fuerte, pues no dejaba espacios  para el sexo femenino, relegando a la mujer al ámbito privado.  ¿Pero quién era Adela Zamudio?

Zamudio nació el 11 de octubre del año 1854 en la ciudad de Cochabamba, Bolivia. Fue hija de Adolfo Zamudio y Modesta Rivero; vivió con sus hermanos Mauro, Arturo y Amadís. Estudió en la escuela católica de San Alberto en su ciudad natal, pero solo cursó hasta tercero de primaria, pues en esos tiempos era la máxima educación que se ofrecía a las mujeres durante el gobierno del presidente Mariano Melgarejo. Sin embargo, a pesar de todas las dificultades que existían para las mujeres durante su adolescencia, continuó instruyéndose a través de la lectura.

A fines del siglo XIX, después de que el Partido Liberal asumiera el gobierno, comenzó a trabajar como profesora en la misma escuela donde se había educado. Posteriormente, fue directora de la Escuela Fiscal de Señoritas (1905).

Escribía artículos para El Heraldo de Cochabamba en los que desarrollaba ideas progresistas —así, abogaba por la supresión de la enseñanza religiosa—,y en su obra protestaba contra la discriminación de que era objeto la mujer. Sirva de ejemplo su poema Nacer hombre:

 

    Una mujer superior

    En elecciones no vota,

    Y vota el pillo peor;

    (Permitidme que me asombre)

    Con sólo saber firmar

    Puede votar un idiota,

    Porque es hombre.

Otras de sus conocidas poesías son La ciega y Cuando estés con una mujer que sirvieron de inspiración para las mujeres que fueron capaces de desafiar las reglas de su época. He aquí algunos fragmentos de sus poesías.

La ciega

    ¡Ay! No gimas, señora

    por un ignorado bien

    y mientras el mundo llora

    busca en tu alma soñadora

    lo que tus ojos no ven.

 

Cuando estés con una mujer

    Cuando estés con una mujer.

    Hazle el amor, no sólo tengas sexo.

    Dile que la amas, que estás loco por ella.

    No sólo la beses y entres de lleno.

    Besa su cuerpo entero,

    recorriendo sus rincones.

    Reconoce con tus labios lo que la ropa

    no deja ver.

A causa del pensamiento conservador que predominaba en sectores importantes de la población boliviana no se comprendió el sentido de estos versos —o se fingió no comprenderlos—, y se los atribuyó a alguna decepción amorosa. Lo que sí era cierto es que Adela decidió estar sola, situación que refleja el seudónimo que usaba: Soledad.

A pesar de las dificultades para hablar, "en un ambiente estrecho, plagado de beatas y de prejuicios sociales", de matrimonio civil,  Adela Zamudio "desafió a esta sociedad que no comprendió sus ideas revolucionarias en favor de su sexo".

En 1901 fundó una academia de pintura en Cochabamba y, en 1916, el Liceo de Señoritas, que lleva su nombre.

 

Cultivó la poesía neoromántica —comenzó a publicar sus versos en 1877 con el seudónimo Soledad, en el citado El Heraldo—y la prosa. Escribió una novela epistolar —Íntimas, "en torno al clero corrupto y la hipocresía circundante"; — y relatos (La inundación, Noche de fiesta, La reunión de ayer, El velo de la Purísima, El diamante, etc.).

Lydia Parada de Brown considera que "esta escritora boliviana ha sido una de las más grandes de América.

El 28 de mayo de 1926 el presidente Hernando Siles Reyes coronó en Cochabamba a Adela Zamudio, reconociéndola como la más elevada exponente de la cultura en Bolivia. El rector de la Universidad Mayor de San Simón, Félix del Granado afirmó en esa ocasión:

“Pueblo, honra y ama al poeta; ámalo porque con sus manos desgarradas, heridas por los espinos del camino, recoge la dorada espiga y amasa el pan; porque, con sus pies sangrantes, desciende a las profundas cisternas en pos del agua con que escancia el ánfora; ámalo porque así sacia tu hambre de belleza y apacigua tu sed de ideal”.

En una carta a Franz Tamayo, Adela Zamudio resume de este modo su vida y le explica a su amigo un poco de su ascendencia.

“Nací en Cochabamba creo que el 54 o el 55. No tengo mi fe de edad. He pasado mi juventud a la cabecera de una madre enferma y mi edad madura como mi vejez, luchando penosamente por la vida. Mi madre, doña Modesta Ribero de Zamudio, fue paceña. Nieta de portugués por línea paterna y de francés por línea materna. Mi padre, Adolfo Zamudio, nació en Lima, de madre ecuatoriana y padre argentino. Mi abuelo don Máximo Zamudio figura en la lista de los próceres de la independencia argentina”.

Reconocimientos póstumos

Fue coronada, por el Presidente de Bolivia Hernando Siles Reyes, a sus 71 años de edad en el año 1926. También se le hizo un monumento a Zamudio ubicado al norte de El Prado de Cochabamba, Bolivia. Su tumba está ubicada en el cementerio general de Cochabamba, Bolivia.

Adela Zamudio falleció en su ciudad natal el 2 de junio de 1928 a los 73 años de edad. En su tumba en el cementerio de la ciudad de Cochabamba se puede apreciar el epitafio que ella misma escribió:

Vuelo a morar en ignorada estrella

 libre ya del suplicio de la vida,

 allá os espero; hasta seguir mi huella

 lloradme ausente pero no perdida.

 

Después de 52 años de su fallecimiento y en homenaje al nacimiento de la poetisa, el gobierno de la presidenta Lidia Gueiler Tejada instituyó en 1980 el Día de la Mujer, que en Bolivia se celebra cada 11 de octubre.

En los años 1990 circuló un billete de cinco bolivianos con la imagen de Zamudio. La Municipalidad de Cochabamba instituyó en su honor el Premio de Cuento Adela Zamudio, que se otorga desde 2006.

Las obras de

Adela Zamudio

Zamudio publicó en vida tres libros:

Ensayos poéticos, imprenta Jacobo Peuser, Buenos Aires, 1887

Íntimas, novela ambientada en Cochabamba, editorial Velarde, La Paz, 1913; Plural de La Paz la ha publicado a partir de 1999 en ediciones preparadas por Leonardo García Pabón.

Ráfagas, poesía, Librería Paul Olendorff, París, 1913

Libros póstumos:

Novelas cortas, 10 textos, que en realidad son cuentos; prólogo de Luis Taborga; editorial Juventud, La Paz, 1942

Peregrinando, poesía, editorial La Paz, La Paz, 1943

Cuentos breves, contiene 7 cuentos, 7 composiciones alegóricas y un conjunto de pensamientos; el​ prólogo es de Gustavo Adolfo Otero; fue publicado por la editorial Juventud, La Paz, 1943

Rendón y Rondín, cuento, con ilustraciones de Eddy Viveros; Ediciones ISLA, La Paz, 1976

Poesías, IPREBOL, La Paz, 1993

Poemas, Ministerio de la Cultura, Fundación Editorial el Perro y la Rana, Caracas, 2006

Cuentos, reúne los textos aparecidos anteriormente en Novelas cortas (1942) y Cuentos breves (1943), es decir, que es una compilación de todos los relatos escritos por Zamudio; fue una​ edición de Virginia Ayllón y fue publicada por Plural, La Paz, 2013

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