No todo se resuelve empujando

Hay cosas que nos preocupan tanto que seguimos pensando en ellas incluso cuando ya no podemos hacer nada más. Volvemos a esa conversación, repasamos lo que dijimos y nos adelantamos a todos los escenarios posibles. A veces incluso intentamos encontrar una solución perfecta que nos permita sentirnos tranquilos de una vez.

Y sin darnos cuenta, terminamos dedicándole más energía a nuestra preocupación que a nuestra propia vida.

En la filosofía del yoga existe un principio llamado aparigraha, que nos enseña a no aferrarnos.

Quiero proponerte algo para hoy. Piensa en eso que tanto te preocupa y pregúntate si realmente está en tus manos cambiarlo. Si la respuesta es sí, haz algo pequeño que te acerque a una solución. Pero si ya hiciste lo que podías, reconoce tu esfuerzo y permite que tu mente descanse.

No tienes que seguir castigándote por algo que todavía no se resuelve. Mereces disfrutar de tu día, reírte con alguien que quieres y acostarte con el corazón tranquilo.

Soltar no significa que haya dejado de importarte. Significa que has decidido no perder tu paz mientras la vida encuentra su camino.


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