Crisis económica
Con el pan no se juega: Emapa vuelve a subvencionar la harina
El Gobierno pactó mantener el pan de batalla en La Paz y fijó en Bs 310 el quintal de harina mientras el resto de departamentos aguardan soluciones
El Gobierno vuelve a recurrir a la harina subvencionada para contener el precio de uno de los alimentos más sensibles de la canasta familiar. Tras una reunión con representantes del sector panificador artesanal, acordó mantener el pan de batalla en Bs 0,80 y comercializar el quintal de harina a un máximo de Bs 310 en La Paz, mediante Emapa e Insumos Bolivia.
El gerente de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), Sergio Siles, confirmó que el acuerdo busca garantizar el abastecimiento de harina y evitar que el incremento de los costos termine trasladándose al consumidor. El convenio tendrá vigencia hasta 2027, según informó el viceministro de Comercio y Logística Interna, Gustavo Serrano.
La decisión llega después de que la semana pasada la Federación de Panificadores anunciara que el precio del pan podía subir a Bs 1 hasta fin de año. En algunos puntos de venta el incremento comenzó a aplicarse, mientras otros mantuvieron el precio de 80 centavos.
El costo de sostener los 80 centavos en La Paz
La brecha entre el precio acordado para la harina y el que los panificadores aseguran pagar en el mercado explica el núcleo del conflicto. Durante las negociaciones, Serrano señaló que el quintal se comercializaba entre Bs 550 y Bs 560 y que el Ejecutivo planteaba ofrecerlo a un precio menor mediante entidades estatales.
El acuerdo permite contener el precio del pan, pero vuelve a colocar a la intervención pública en el centro de la política alimentaria. Para sostener los 80 centavos, el Gobierno debe garantizar que la harina llegue a los panificadores en las condiciones pactadas y que el abastecimiento sea suficiente y oportuno.
El precio fijado corresponde a La Paz. Emapa explicó que la comercialización de harina depende de las características de cada departamento, por lo que no se detalló un precio uniforme para todo el país.
Un acuerdo que no reúne a todo el sector
La negociación tampoco involucró a la totalidad de los panificadores. Serrano reconoció que participaron independientes, artesanos y una parte de los afiliados a la Confederación, mientras otros representantes no asistieron. El Gobierno anunció que comunicará el acuerdo a los gobiernos municipales.
La discusión trasciende a La Paz. El pan de batalla es un producto básico para miles de hogares y cualquier aumento repercute directamente en el gasto cotidiano, especialmente entre las familias de menores ingresos.
El desafío del Ejecutivo será sostener el abastecimiento y la harina a precio accesible sin que el acuerdo quede limitado a una negociación coyuntural. Mantener el pan en Bs 0,80 puede aliviar el bolsillo de los consumidores, pero la estabilidad dependerá de la capacidad de garantizar los insumos, transparentar el costo de la intervención estatal y evitar nuevas presiones sobre el precio.








