Crónica política de la jornada
La caja de Marset, la sombra del Óscar Mario y las visas de EEUU
El grupo de inteligencia que operó la detención de Marset está acorralado por el reparto de la caja, mientras que siguen apareciendo audios de Bibi y Cerimedo y faltan siete nombres señalados por la Embajada de EEUU
La semana pasada acabó en lo que parecía una voladura controlada, pero que tres días después, amenaza catástrofe nuclear. El teniente coronel Juan Marcelo Ferrufino Rojas (exdirector de Inteligencia de la FELCN) fue aprehendido y recluido con seis meses de detención preventiva en el penal de Patacamaya por el caso de la sustracción de bienes y dinero del inmueble del que fuera el narcotraficante más buscado de América, Sebastián Marset, detenido en marzo en pleno barrio de Las Palmas en Santa Cruz luego de años viviendo bajo una aparente protección oficial de ”alguien” qué, según los audios filtrados por el Ministerio de Gobierno del día de su detención, eran el ex Fiscal General Roger Mariaca – que recibió todo el peso de la Ley tras aparecer en la lista de “desvisados” de la Embajada de Estados Unidos – y el exministro de Gobierno Eduardo del Castillo – que no aparece en las listas ni en ningún sitio desde su (no) detención del día que cayó Mariaca y que algunas fuentes lo atribuyen a la protección de la Embajada de Estados Unidos, que efectivamente lo niega -.
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Otros dos altos mandos de la esfera de Inteligencia también fueron citados a declarar mediante orden de aprehensión: el coronel Óscar Fernando Moreno Moreno y el teniente coronel Erick Salvador Correa Gonzales, los tres, según denuncias de la víctima de la tentativa de feminicidio y expareja del asesor presidencial Fernando Cerimedo, Nadia Beller, formaban parte de un grupo selecto que de una u otra forma coordinaba con el entonces “asesor principal” del presidente, según las tarjetas encontradas en el allanamiento. De hecho, Erick Correa Gonzáles era el “ECG” de las primeras capturas filtradas tras la aprehensión de Cerimedo en las que supuestamente informaba sobre la ejecución del plan contra Beller de manera puntual.
ECG, Erick Correa, se declaró en la clandestinidad, pero accedió a una entrevista con Correo del Sur donde negó tener nada que ver con el hecho de Beller y la tentativa de feminicidio, pero aceptando explícitamente que coordinaba con Cerimedo diferentes operaciones. Un Cerimedo que para ese entonces – agosto de 2026 -, según el presidente Rodrigo Paz, era una persona apenas dedicada a la comunicación que colaboró un poco al principio con su gobierno pero que luego ya no.
Erick Correa presentó además otro audio, bastante nítido, en el que se graba una conversación entre Moreno Moreno, el ministro de Gobierno Marco Antonio Oviedo y el entonces viceministro de Gobierno, Ernesto Justiniano, ascendido a ministro de Defensa el 3 de junio en plena crisis de bloqueos.
En la conversación Moreno, Justiniano y Oviedo, supuestamente, pactan la entrega del botín sustraído de la caja fuerte de la casa del narcotraficante, que para sorpresa de nadie, apareció vacía – se usó de hecho al principio como sustentó para la teoría de que se había entregado por voluntad propia -. La entrega – siempre supuestamente - se pacta en el Segip de Santa Cruz, ante gente de Transparencia. Oviedo pide un notario más a lo que Moreno responde que cuantos menos mejor, y después pide reconfirmar el compromiso de protección de “su gente”. En la mañana Ferrufino había sido enviado a prisión tras su audiencia cautelar donde dijo, como en un video difundido por él, que temía por la vida de su familia.
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Esto son solo antecedentes, porque en la tarde se difundió otro – supuesto audio – corto pero muy contundente: Cerimedo telefonea a María Elena Urquidi a la que llama “Bibi” y le pide que le diga al ministro Blanco que se ubique y que coordine con él. Bibi le dice que por supuesto que sí, que le dirá que se reúnan y que también hay que hablar con Paola y con Anni. Hablan del GNV y de otros proyectos de Hidrocarburos que al parecer ya estaban adjudicados, de que “Mauri” también está enojado, y que de fondo está “El Óscar Mario”, en supuesta referencia al ministro de Desarrollo Productivo que al parecer quería agarrarse Hidrocarburos como “su pago” según Bibi, siendo que tiene “el ministerio que más plata hace” según Cerimedo.
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Mientras, algunos filtraban el torso desnudo de Marset y la lectura de los derechos por parte de la DEA en español, ya saben, la batalla por la atención.
Hasta ahora se sabía que audios tenía Cerimedo en su teléfono y la Fiscalía por requerimiento Fiscal, ahora sabemos que también el triunvirato de la Inteligencia policial también tiene su propio sistema y seguramente muchos más.
Si la piedra angular del caso instruido desde Estados Unidos es Sebastián Marset, la estrategia pasa por la administración discrecional de la lista de “desvisados” para que sucedan cosas en la política interna y el objetivo declarado más allá de aprehender o no a Evo – con quien parece fructifica el pacto de no agresión – es asegurar el alineamiento del gobierno boliviano en el Escudo de las Américas de Donald Trump, la existencia aun de siete señalados cuyos nombres no han sido desvelados es algo así como una espada de Damocles – un baneo permanente del servidor que entenderían los jóvenes – para el gobierno, que en poco tiempo acumuló escándalos – maletas, maderas, la caja fuerte de Marset, oro, y otros – que seguramente están todos grabados.
Lula y el Escudo de las Américas
De todos los presidentes parte del Escudo de las Américas de Donald Trump, con un claro sesgo hacia la ultraderecha en cualquiera de sus fórmulas, Rodrigo Paz Pereira – que es también el menos reconocible en ese traje – fue el primero en felicitar al presidente Lula da Silva por su segunda victoria. Fue además efusivo, aunque no tanto como su padre que recordó el legado revolucionario.
Paz lo hizo antes de que los Bolsonaro emitieran su comunicado de inconformidad – gritar fraude – aunque cuando ya lo había anunciado el socio de Cerimedo, Javier Negre.
A los Bolsonaro les respalda el silencio oficial de la Argentina, la frialdad de Kast, Keiko y De la Espriella y esa declaración de Trump, capaz de decir sin ruborizarse: “yo no tenía candidato en Brasil y ha habido algo raro, aunque me llevo muy bien con Lula”. Esos son los aliados del Escudo.








