Luna llena: honra lo vivido, suelta lo que pesa y recibe lo que viene

Esta noche la Abuela Luna llega completa, y trae una pregunta para ti: ¿qué cosechaste en este ciclo?

Hermano, hermana: para los pueblos que caminaron antes que nosotros, la Luna era el calendario del cielo. Con ella se sabía cuándo sembrar el maíz, cuándo levantar la cosecha y cuándo reunirse alrededor del fuego. Crece, se llena y mengua, y en ese ir y venir nos enseña algo que olvidamos con la prisa: todo tiene su tiempo, y la plenitud también es un lugar de llegada.

Mira tu mes como el campesino mira su milpa al final de la temporada. Hubo días de lluvia y días de sol. Hubo semillas que brotaron y otras que siguen dormidas en la tierra. Todo eso es tu cosecha. Hónrala. Lo que viviste te trajo hasta esta noche con más raíz de la que tenías.

La tierra que se vacía después de la cosecha es la que queda lista para la siguiente siembra. No necesitas saber qué viene. Solo deja el espacio abierto y las manos llenas de gratitud.

Esta noche sal a mirarla, aunque sea un minuto. Pon los pies en el suelo, agradece en voz baja lo bueno de este mes y deja ir lo demás en una exhalación. La Abuela Luna no te pide perfección, solo un corazón presente.

Que su luz plena te encuentre ligero y agradecido.


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