Juzgar es mirar desde tus heridas

La forma en que miras el mundo está profundamente conectada con lo que llevas dentro.

Las heridas que no has comprendido influyen en tus reacciones, en tus pensamientos y en la manera en que interpretas las palabras y acciones de los demás.

Juzgar es rápido. Basta una impresión para construir una historia sobre alguien. Comprender, en cambio, exige detenerse, escuchar y reconocer que existe mucho más de lo que nuestros ojos alcanzan a ver.

No se trata de justificar las acciones de los demás ni de ignorar tus propias emociones. Se trata de reconocer tus heridas sin permitir que decidan por ti cómo mirar la vida.

Respira. Observa. Escucha.

Cuanto más comprendes lo que sucede dentro de ti, más claridad encuentras para comprender lo que sucede a tu alrededor.


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