Crónica política de la semana
Los amigos de las listas y el síndrome de Cerimedo
El gobierno ha reaccionado moderadamente a la nueva revelación de “desvisados” de EEUU y ha puesto en el foco los agentes de inteligencia que operaron la detención de Marset denunciados también por “responder a Cerimedo”
La semana empezó anodina y acabó al más puro estilo “Juego de Tronos”. ¿Quién va con quién? ¿Quién está realmente traicionando a quién? ¿Y quién protegiendo a quién? La Ley de Inversiones, el pulso por las directivas, incluso las amenazas de cárcel al aún convaleciente Samuel Doria Medina luego de decir que le dijo al presidente Rodrigo Paz Pereira que alguien le dijo que la tarifa de las narcoavionetas había subido a 80.000 dólares en su gobierno sin que pasara nada quedaron en poca cosa tras la aprehensión el viernes del coronel Juan Marcelo Ferrufino Rojas, jefe de inteligencia nombrado por el gobierno de Rodrigo Paz en enero y que dirigió la operación de aprehensión de Sebastián Marset en marzo.
Junto a la orden de aprehensión de Ferrufino Rojas salieron las de Óscar Moreno – uno de los oficiales que “charla” con Marset sobre sus “amigos” en el video que sirvió de base para decapitar a Roger Mariaca en la Fiscalía, y Erik Correa Gonzáles, supuestamente el famoso “ECG” que supuestamente informaba puntualmente a Fernando Cerimedo el día de la tentativa de feminicidio sobre su pareja Nadia Beller y por lo que fue detenido.
Ferrufino – a quien Edmand Lara acusó de estar armando un caso en su contra -, Correa y Moreno conformaban algo así como un triunvirato de Inteligencia. En la vicepresidencia creen que la aprehensión tiene que ver con el video difundido esta semana en el que se aprecia a funcionarios policiales desvalijando la casa de Marset justo después de la aprehensión. Hay quien dice que esas no son las formas. Faltan dos.
La cuestión es que el asunto de las lealtades y extorsiones ya había quedado entreabierto el día anterior, jueves 22 de octubre. La embajada de Estados Unidos en La Paz, que el 28 de septiembre publicó los primeros 13 nombres, prometió otra lista de 22, pero el jueves solo publicó 15, por lo que la atención se la llevaron precisamente los “siete tapados”, que podrían ser hasta 12. Y no es solo por los nombres, que los hay y jugosos, como el ex fiscal General Juan Lanchipa o el presidente del TDJ de Santa Cruz, Aldo Quezada Cerrutti, uno de los pocos que se atrevió a cuestionar a Romer Saucedo, presidente del TSJ y cruceño, por su cercanía con Mariaca.
Si faltan siete pueden ser cualquiera (con visa), desde el exministro Eduardo del Castillo que no aparece en ningún lado desde que (no) fuera aprehendido el día 30 de septiembre o incluso algún ministro. Lara insinuó que el ministro de Gobierno Marco Antonio Oviedo tiene vetada la entrada a Estados Unidos, y él no lo niega.
En función de las listas y sus relaciones, podrían ser otros, incluso de esta gestión, pues cuatro son los altos cargos nombrados por este gobierno – aparte de Ferrufino -.
En la primera lista figuraba Alberto Samuel Soto de la Vía, quien el 25 de noviembre de 2025 fue nombrado por Gabriel Espinoza como presidente interino de la Aduana. Se acabó marchando el 18 de septiembre en uno de los despidos en diferido más raro de la historia. Soto de la Vía estuvo en el matrimonio de la hija de Marco Antonio Oviedo, donde se sacó una de esas imágenes que ha dado la vuelta al mundo: abrazado y bien con Fernando Cerimedo. Eran otros tiempos.
El segundo es Franz Cabrera quien fue posesionado el 31 de agosto como jefe del Estado Mayor Policial e Inspector General y destituido 24 días después de su posesión vía decreto digital desde la Asamblea General de la ONU. Algo sabrían. Lo curioso es que unos días antes el propio Cabrera había viajado a EEUU en su condición de Inspector recién posesionado del brazo del ministro de Defensa Ernesto Justiniano.
En la lista también está Óscar Ortiz Cuéllar posesionado como director departamental del Servicio General de Identificación Personal en Santa Cruz, quien fue retirado con sigilo el pasado 16 de octubre y que se sitúa en el medio camino entre Presidencia y Gobierno.
El último es Diego Alejandro Barboza Zeballos, quien fue posesionado el 21 de enero de 2026 como director de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) por el ministro de Desarrollo Productivo Óscar Mario Justiniano, que alguna vez contrató sus servicios privados. Apenas dejó el cargo unos días antes de su inclusión en la lista.
Aduana, Inspectoría de la Policía, Segip e Investigación Financiera. Quién querría enemigos.
El síndrome de Cerimedo
Este ejercicio de nombres cruzados con listas se completa con las conclusiones de los últimos audios con conversaciones de Fernando Cerimedo verificados por Bolivia Verifica, aunque seguiremos tratando de supuestos.
El compartido con el diputado Alejandro Reyes daba cuenta de un sujeto sediento de admiración; el que intercambia con el ministro Mauricio Zamora es de medicación. Cerimedo da órdenes precisas a Zamora, le pide una alta cantidad de dinero – “mañana se lo tengo”, dice – y viene a decir que está dirigiendo una operación policial – militar ilegal sin orden del presidente de la que asume toda la responsabilidad: la aprehensión de Evo Morales.
Ni la declaratoria de Estado de Excepción inmediata para entrar a fuego en los bloqueos que hablaba con Reyes ni la operación para apresar a Evo – más allá de algunos cortes ilegales de energía eléctrica en el Chapare – estuvieron cerca de pasar, pero no deja de llamar la atención la seguridad con la que habla y la forma en la que sus interlocutores – en el caso de Zamora, de la más alta confianza del presidente – acatan sus órdenes.
Los expertos le llaman síndrome del impostor: un comandante general de los ejércitos de redes especializado en guerra “turbia” mediante bots pasó a ser el estratega principal de un presidente al que no conocía, en un país que tampoco conocía. La generosidad de Bolivia hizo el resto.
“El señor Cerimedo” dijo el presidente Paz en un video minimizando el rol de su asesor y defendiendo la honorabilidad de su familia el pasado 26 de agosto. Después de lo llovido, es interesante volver a escucharlo.








