El ladrón de pollos

Resulta que un hombre de una pequeña aldea de china comenzó a robar pollos a sus vecinos. Todos sabían quién era y él, y al verle, solían decirle:

– No está bien robar.

Pero él seguía haciéndolo.

Al final, el ladrón se dio cuenta de que obraba mal. Reunió a todos en la plaza del pueblo y dijo:

– He decidido enmendarme. Por eso, a partir de ahora robaré un solo pollo al mes y no robaré ninguno al año que viene.

El más anciano de la aldea le reprochó:

– Me parece bien que quieras cambiar. Pero si eres consciente de que obras mal, ¿por qué no cambias ya? ¿Por qué lo dejas para mañana?

 

Moraleja: Las malas acciones deben corregirse de inmediato. La espera no es una solución.


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