La matemática que enseñamos y la realidad que viven los estudiantes

En la práctica educativa cotidiana, enseñar matemática en secundaria sigue siendo, en muchos casos, un proceso centrado en la repetición de ejercicios y la memorización de procedimientos. Esta forma de enseñanza, aunque tradicional, poco responde a las necesidades reales de las y los estudiantes, quienes muchas veces no logran comprender para qué sirve lo que aprenden. Desde mi experiencia, esta desconexión entre contenido y realidad no solo limita el aprendizaje, sino que también genera desinterés y rechazo hacia la materia.

La Ley 070 Avelino Siñani-Elizardo Pérez plantea con claridad que la educación debe ser descolonizadora, comunitaria y productiva, orientada a la transformación de la realidad. Sin embargo, cuando la matemática se reduce a operaciones abstractas sin contexto, se pierde la oportunidad de formar estudiantes críticos y capaces de aplicar sus conocimientos en su vida diaria. No se trata solo de resolver ecuaciones, sino de entender problemas reales, analizar situaciones y tomar decisiones fundamentadas.

En este sentido, los planes y programas del nivel secundario insisten en el desarrollo del pensamiento lógico matemático vinculado a la vida cotidiana y a los procesos socioproductivos. Esto implica que la matemática debe estar presente en situaciones reales como la economía familiar, la administración de recursos o incluso el análisis de datos del entorno. No obstante, en la práctica, aún existe una brecha entre lo que propone la normativa y lo que sucede en el aula, donde muchas veces se prioriza “avanzar contenido” antes que generar comprensión.

Desde el enfoque del Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo, el aprendizaje debe partir de la realidad del estudiante, promoviendo la investigación y la resolución de problemas concretos. Esto exige un cambio en la forma de enseñar matemática, donde el docente deje de ser un transmisor de contenidos y pase a ser un mediador que guía procesos de análisis y reflexión. No es una tarea sencilla, pero es necesaria si realmente queremos una educación con sentido.

En definitiva, enseñar matemática hoy implica asumir un desafío mayor: dejar de verla como una asignatura aislada y comenzar a trabajarla como una herramienta para comprender y transformar la realidad. Mientras no logremos ese cambio, seguiremos formando estudiantes que saben resolver ejercicios, pero que no logran aplicar ese conocimiento en su vida. Y ahí es donde la educación pierde su verdadero propósito.

Licenciada en Educación Secundaria Comunitaria Productiva en el área de Matemática.


Bibliografía

  • Estado Plurinacional de Bolivia. (2010). Ley Nº 070 Avelino Siñani-Elizardo Pérez. Ministerio de Educación.
  • Ministerio de Educación. (2012). Planes y programas de estudio del nivel de educación secundaria comunitaria productiva. Ministerio de Educación.
  • Ministerio de Educación. (2014). Modelo educativo sociocomunitario productivo: Bases, enfoques y lineamientos. Ministerio de Educación.

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