La Otra Cara del Presidente Paz

Justo después de la instalación del nuevo gobierno en la capital, ha comenzado a acumularse mucha tensión entre el nuevo presidente y su vicepresidente. Actualmente, el presidente Paz enfrenta múltiples crisis simultáneas: inflacionaria, monetaria, económica, político-constitucional y de seguridad.

Aunque Paz hizo campaña con un enfoque más humano, bajo su visión de “Capitalismo para Todos”, muy rápidamente ha mostrado la otra cara de la moneda, desplazándose hacia la derecha y cortejando a la base de apoyo de sus antiguos opositores Samuel y Tuto, así como a los sectores más duros de Santa Cruz, Beni y Tarija.

Esto está claramente orientado a ganarse el apoyo estadounidense para que lo rescaten de estas crisis.

Paz ha observado la corrupción de “pago por apoyo” del presidente Trump, donde los líderes que buscan respaldo de Washington deben someterse a él, halagarlo y convertirse en demagogos autoritarios de derecha, igual que él. Milei obtuvo el rescate de 40 mil millones, mientras que Petro, crítico y eterno revolucionario, fue marginado.

Paz podría verse obligado a aprender a jugar como lo está haciendo Sheinbaum: mantener una imagen nacionalista fuerte mientras contiene a Trump mediante promesas de concesiones en materia de seguridad y de gestión de flujos de drogas y migración.

Paz quiere estar del lado bueno de Estados Unidos para obtener un rescate, una inyección de dólares y la intervención de la DEA en el Chaparé, quizá incluso para encarcelar a Evo Morales y a sus protectores. 

El gobierno de Paz está negociando actualmente paquetes de financiamiento internacional, que según los reportes ascienden a unos 9 000 millones de dólares, con una variedad de prestamistas extranjeros, incluidos el BID y la CAF. Es probable que pronto haya negociaciones con el FMI, algo que el gobierno de Paz ya ha dicho que “acoge con agrado”.

Paz y su padre fueron educados en Estados Unidos, habiendo pasado gran parte de sus vidas en ese país. ¿Los únicos socios extranjeros con los que Paz se reunió públicamente el último día de campaña? La delegación estadounidense y la Organización de Estados Americanos.

Paz, nuevamente como su progenitor, ve a Estados Unidos como el principal patrón de Bolivia, en contraste con Evo Morales, Luis Arce y el MAS, que concebían a Bolivia como un baluarte antiestadounidense en una región aún dominada por intereses neoliberales.

Paz quiere ser un presidente reformista, pero tiene la percepción de que no puede hacerlo sin un fuerte respaldo internacional, igual que su padre. Por ejemplo, su padre extraditó a un exministro a Estados Unidos y firmó acuerdos de comercio con Washington, mostrando hasta qué punto dependía del respaldo estadounidense para sostener su gobierno.

Para lograrlo, debe transformarse por completo y abandonar gran parte de la base izquierdista, rural, indígena y mayoritariamente femenina que lo llevó a la presidencia (junto con el peso político del Capitán Lara, figura emblemática anticorrupción), para convertirse en un líder de derecha. Está desplazando su base social, sus prioridades y, aparentemente, todo su gobierno.

El Capitán, quien ya veía este giro inminente incluso justo después de la campaña y antes de que Paz asumiera la presidencia, lo que provocó varios estallidos públicos de su parte, ya ha comenzado a saltar del barco. Evo Morales ha acusado a Lara de “robar mi plan social”, pero todo indica que la dirección de Paz va en sentido totalmente opuesto al del MAS, y Lara podría no quedarse por mucho tiempo.

Si Lara abandona el proyecto, la base política indígena se alejará por completo de Paz, e incluso podrían verse empujadas a protestar, amotinarse y bloquear carreteras. Lara ya ha dicho que abandonaría y expondría a Paz si este lo traicionara a él y al pueblo.

Por ejemplo, dijo, en las últimas semanas: “Yo soy la garantía” y “Si Rodrigo Paz no cumple, yo lo encaro, lo enfrento y lo enderezo”.

Incluso amenazó a Paz, diciendo: “Si no quiere enderezarse, ni modo pues, habrá que tomar otras acciones”. El Capitán ya ha mostrado su frustración con su jefe, diciendo esta semana que "antes hablábamos seguido, ahora es difícil hablar con Rodrigo Paz, ya no contesta las llamadas, no contesta los mensajes, no sé qué está pasando".

Fortaleciendo su ruptura posible, dijo que "el Capitán Lara... no va a permitir que ningún funcionario, ningún ministro, le robe a esta patria."

Esta ruptura probablemente acorralaría aún más a Paz, obligándolo, como a su predecesor Arce, a recurrir al uso de las Fuerzas Armadas para reprimir protestas y consolidar su poder, lo que también provocaría parálisis legislativa en el Congreso.

En ese escenario, Paz tendría que profundizar aún más su transformación derechista para mantener el apoyo estadounidense y salvar cualquier tipo de base política o legislativa que pudiera quedarle.

 

*Es periodista canadiense con experiencia de reporteo en Bolivia, Colombia y Brasil. Es estudiante de doctorado en Ciencia Política en la Universidad de Virginia.


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