Acceso a las vacunas infantiles

Para muchas enfermedades, la innovación en salud y tecnología, ha generado vacunas que pueden prevenir las enfermedades, sus consecuencias -como sordera, meningitis; e incluso la muerte. Muchas de estas vacunas ya pertenecen desde los años 80 y otras desde los 90 a los programas nacionales de muchos países en el mundo, incluyendo los países de mediano y bajo ingreso, LMICs. Muchos estudios científicos presentan los beneficios en muertes y enfermedades evitadas. Numerosos países tienen altas coberturas de vacunación a los niños y esta cobertura es necesaria para mantener la inmunidad de rebaño en la población. Es decir, muchas personas, o niños vacunados, también cuidan a las personas que por alguna razón, no podrán vacunarse o aunque lo hayan hecho, la vacuna no tendrá la eficacia esperada, por ejemplo, las personas con sistemas inmunes vulnerables. Por tanto, el acceso a la vacunación es importante, no solo para los niños sino también para el resto de la población. A continuación, presentaré algunos puntos que representan desafíos actuales al acceso de las vacunas en los países LMICs.

Muchos países tienen varias dificultades para lograr los compromisos en cobertura de vacunación. El primero es la dificultad financiera. Muchos LMICs tienen varias necesidades y bajos ingresos nacionales. La salud en sus diferentes niveles sufre por esta carencia. Segundo, es la geografía. Una geografía compleja que sumada a las deficiencias financieras, genera desigualdad en el acceso. El área rural y urbana tiene altas diferencias en provisión de recursos y por tanto, también difícil de llegar a las comunidades alejadas en términos de transporte, poblaciones remotas, falta de personal o ineficiente distribución del mismo por falta de datos poblaciones u otros. Tercero, los factores logísticos para transportar las vacunas. Los stocks de vacuna y contar con la cadena de frio, son difíciles de coordinar, sea por falta de tecnología para un buen monitoreo, malas carreteras, falta de personal técnico que lleve un buen manejo técnico o procesos burocráticos. Cuarto, los comportamiento poblacionales de desconfianza a las vacunas están estrechamente relacionados con altos niveles de desconfianza a sus gobiernos. Este problema de desconfianza es incrementado por los medios sociales que aumentan los miedos hacia las vacunas sin hablar sobre los beneficios de ellas y las consecuencias de no acceder a las mismas. Todas estas dificultades de una u otra manera podrían reducirse con intervenciones que innoven la gestión administrativa y el uso de la tecnología para la información y monitoreo.

La vacunación ayuda a proteger nuestro cuerpo y el de los demás. La responsabilidad social se puede también entender desde este punto de vista, el acceso a la vacuna. Al vacunar a los niños, las familias no solo protegen su propia salud, sino que también cumplen con la responsabilidad social de proteger a los miembros vulnerables de la sociedad que no pueden estar completamente protegidos por las vacunas. Altas coberturas de vacunación reflejan también un compromiso colectivo con la salud pública, donde la acción individual contribuye a reducir el riesgo de transmisión y protección al más débil.


Más del autor