Imaginando una Bolivia post elecciones
Más allá del detalle de los resultados de este domingo 17 de agosto, y la sorpresa de Rodrigo Paz Pereira y Edman Lara del PDC, la mirada y el imaginario de un país aún marca la esencia del futuro a corto plazo que necesitamos lograr.
En la democracia los modelos de Estado también se desgastan, se caen, se reinventan y eso es bueno para buscar mejores días para las sociedades y su gente. Con la participación de los votantes, la victoria de la democracia con la voz y acción de la población fue contundente. La incertidumbre se reduce, aunque se abre una nueva etapa para llegar a una segunda vuelta para ejercitar los procesos democráticos con responsabilidad y también con esperanza.
Sea el gobierno encabezado por Quiroga o por Paz, hay decisiones urgentes y pertinentes. Las decisiones en tres niveles son claves: nivel estatal-técnico para administrar la cosa pública y donde la economía, industrialización de por medio exigirá capacidad y creatividad y no de manera improvisada, así como otros ámbitos sociales como la violencia inserta en las raíces de nuestras prácticas, además de la educación y salud que están en terapia intensiva. En el nivel de gobernanza con sectores sociales, sindicales las decisiones pasarán por comprender y manejar las tensiones en las calles, ser estratega político para lograr consensos será fundamental. Y un tercer nivel que debe mirar es el reposicionar a Bolivia en el mundo, un mundo donde no tenemos ningún peso y donde deberíamos incorporarnos desde la lógica de luchar contra la corrupción, el narcotráfico y fortalecer nuestra democracia, calificaciones en decadencia en nuestro país según reportes como el Latinobarómetro, entre otros monitores internacionales.
Seguramente los pactos y concertaciones serán determinantes en los siguientes 60 días. En los mismos días donde los medios digitales serán los dueños de la información, los medios tradicionales compitiendo con la velocidad, dosis corta y dinámica de las plataformas digitales y el streaming. Este espacio será el espacio de disputa en este periodo eleccionario hacia la segunda vuelta, donde la esfera pública hoy es la personalización algorítmica.
Eli Pariser, quien explica las burbujas de los filtros en el internet, llama la atención porque esta lógica de manejo y vehiculización de la información manipulada por el algoritmo no es buena para la democracia porque distorsiona el principio básico de la pluralidad y libertad. En estas burbujas se desintegra la esfera pública, dice Pariser, quien defiende el hecho de poner la tecnología y los medios al servicio de la democracia.
En este tiempo, las redes sociales y plataformas digitales se gobiernan por estos filtros y en el metaverso como un universo virtual encargado de que nos lleguen las noticias que se acomodan a nuestro perfil y a nuestros gustos.
Finalmente, este tiempo de imaginarnos una Bolivia grande no pasa por el algoritmo sino por la conciencia y compromiso que tenemos para llevar adelante una visión de país determinante para el futuro de estas jóvenes generaciones que merecen una sociedad justa, una esperanza en un Estado fuerte, soberano y honesto, donde la conspiración y la propaganda política no determinen el comportamiento electoral, sino tengamos decisiones consientes. Creamos e imaginemos una Bolivia fuerte y grande, la necesitamos urgentemente.


