¿Qué alternativas tenemos los padres frente a la avasalladora pantalla?
Cada vez más estudios e informes médicos insisten en que los niños y adolescentes superan ampliamente el tiempo recomendado de exposición a las pantallas; asimismo nos alarman sobre el aumento de patologías asociadas al consumo problemático y sin límites frente a los dispositivos.
¿Qué podemos hacer desde casa?
Asumir una guerra encarnada sin cuartel frente a la omnipresencia de los dispositivos que se encuentran casi en cada esquina de la casa no parece ser muy efectivo; de hecho, hoy no se sugiere eliminarlas si no evitar restar importancia y tiempo a las además actividades que pueden proporcionar alternativas saludables frente al consumo excesivo de contenido digital.
Para establecer control y evitar la sobreexposición se recomiendan varias cosas con niños y adolescentes:
- Inicialmente fomentar el diálogo para establecer reglas y límites claros. Se puede hacerles partícipes en la norma y fomentar así el compromiso con la misma.
- Establecer horarios y momentos libres de pantallas, como por ejemplo la hora de comer y dormir.
- Supervisar y acompañar el uso de dispositivos. Los padres deberíamos conocer las recomendaciones según edades, los programas de control parental así como la pertinencia de contenidos y aplicaciones según la edad de nuestros hijos.
- Promover actividades alternativas como los deportes, actividades artísticas y tiempo en familia con juegos de mesa, conversaciones y otros.
- Exploración de nuevos pasatiempos, darles la oportunidad de experimentar en nuevos espacios y actividades.
- Aumentar salidas a los parques y fomentar juegos al aire libre.
- Fomentar la lectura y aprendizaje de nuevas cosas.
- Paseos y salidas a la naturaleza pues permiten una desconexión más completa.
- Pensar bien antes de dar a nuestro hijo su primer celular inteligente. Se trata de una decisión importante y hay que tener en cuenta varios factores como el interés, responsabilidad del niño y sus hábitos en general con dispositivos electrónicos.
- Prestar atención al consumo problemático que ya pueda existir en casa con niños y adolescentes. Estar atentos a señales de alarma, como cambios de humor, irritabilidad, pérdida de interés en otras actividades, mentiras sobre el tiempo frente a pantallas o problemas económicos; y en caso de ser necesario buscar ayuda profesional.
- Por último, y como siempre insistimos, ser como padres un modelo a seguir en el uso responsable y equilibrado de la tecnología.
Las dificultades para equilibrar el consumo digital en casa son a veces muy grandes, pero este equilibro se hace muy necesario y pertinente para coadyuvar y favorecer el crecimiento integral de nuestros hijos e hijas.


