¿Por qué es importante hablar de educación emocional?
Aunque el concepto de "educación emocional" es reciente y los adultos no hayamos tenido la posibilidad de desarrollar estas habilidades, nunca es tarde si se quiere crecer colmo padre
El concepto de inteligencia emocional no es nuevo, se remonta a más de 30 años cuando Daniel Goleman acuñó el término en el libro con el mismo nombre. De allí proviene la educación emocional que se define como un proceso educativo continuo y permanente que busca desarrollar la inteligencia emocional, entendida como la capacidad de percibir, expresar y gestionar las emociones, así como de comprender las emociones de los demás.
Muchos conflictos adultos tienen base en esta ausencia de educación emocional en edades tempranas y que a través del refuerzo se han convertido en problemas de gestión emocional así como de relacionamiento interpersonal.
Por eso la educación emocional actualmente ha salido de los espacios de formación, terapéuticos, coaching y otros y ha ido tomando relevancia dentro del hogar y los colegios, siendo abordada desde la infancia.
En el hogar se considera que puede ser beneficiosa para todo el círculo familiar, pues nos ayuda a aprender a reconocer nuestras emociones, gestionarlas y poder mejorar las relaciones familiares. Esta tarea involucra primero que a nadie a los padres pues somos los pilares de la gestión de conflictos dentro del hogar, y se extiende a los niños intentando que puedan aprender a reconocer su propio mundo interno y emocional así como que obtengan paulatinamente herramientas de gestión emocional aprendiendo a ser personas más asertivas, empáticas y con mayores habilidades interpersonales.
Y dentro del colegio se considera que puede ser útil en la prevención y gestión de conflictos con profesores y entre los propios alumnos, pues se trabaja igualmente en que los estudiantes puedan conocer y reconocer sus emociones así como que puedan contar con herramientas de gestión de las mismas en favor de la reducción de conflictos dentro de las aulas.
La vida actual presenta a los jóvenes un mundo más impredecible, exigente y poco estable. Las habilidades que tengan para manejarse interiormente y relacionarse con los demás se presentan como muy necesarias en un contexto que va a requerir mayor flexibilidad y herramientas de gestión emocional frente a los rápidos y numerosos cambios en el entorno.
Aunque quizás los adultos no hayamos tenido la posibilidad de tener muchos conocimientos y entrenamiento en estas habilidades, se considera que no es tarde cuando existe el interés en crecer personalmente como padres y con el objetivo justamente de aplicar con coherencia estas herramientas con los niños y adolescentes.


