Bolivia: Cuando hay acceso a tecnología, sin orientación cercana
Se recomienda mucho la escucha sin juicio, invitarles a contrastar sus creencias con realidades cercanas, contextualizar los prejuicios, conocer el propio entorno
El acceso a internet en Bolivia, más allá de su elevado coste y baja velocidad, se ha convertido hoy en una necesidad por delante del acceso a televisión por cable y otros que se han visto relegados en los últimos años. La digitalización de los estudios, transacciones bancarias, acceso a entretenimiento y otros se han acelerado en nuestro país a altas velocidades, provocando que el acceso a dispositivos con internet sea prioritario hoy en dia.
Frente a carencias estructurales en nuestro país los datos son elocuentes: el 91% de la población boliviana accede a internet a través de un celular y el 56% de la población boliviana ya tiene internet fijo en su domicilio.
En este contexto, los adolescentes demandan en general a sus padres un celular en torno a los 12 años y este acceso a un dispositivo de uso privado genera diferentes riesgos, entre ellos el acceso a discursos de odio, misóginos y autodestructivos que se ven replicados constantemente gracias al algoritmo, lo cual puede derivar en alienación con formas de pensamiento rígidas y cerradas derivando en mensajes cerrados y unidireccionales que estén amenazando a los adolescentes como únicas verdades, sin posibilidad de contrastarlos con información fidedigna y sobre todo con la orientación paterna/materna.
En este sentido cabe mencionar que influyen mucho las brechas tecnológicas que puede haber entre adolescentes y padres, no solo por no conocer los contenidos que siguen actualmente, (influencers, youtubers, gamers y otros) sino por desconocimiento general de las páginas que visitan, tomando en cuenta que incluso en las plataformas más conocidas existen contenidos de odio o de diferente toxicidad.
En este sentido se vuelve muy importante contar con programas de control parental en los dispositivos que usan los/as niños/as y adolescentes, usar los filtros adecuados por edad, tener acceso consensuado a los dispositivos, control de horas de uso, acceso a wifi y otros; mismos que puedan dotar a los padres de herramientas para conocer en qué aguas están explorando nuestros adolescentes
Junto a esto es más importante aún conversar con ellos/as sobre las inquietudes e intereses que tienen, los juicios que tienen actualmente sobre diferentes temáticas y de donde están surgiendo. En este sentido se recomienda mucho la escucha sin juicio, invitarles a contrastar sus creencias con realidades cercanas, contextualizar los prejuicios, conocer el propio entorno; hablar sobre ello y ofrecer en definitiva dialogo que ayude al joven a contrastar lo que las redes pueden mostrar como realidades inequívocas. No es casualidad que el resurgimiento de patrones y manifestaciones de odio, misoginia, machismo discriminación y otros, tengan como caldo de cultivo especialmente los jóvenes a través de las redes sociales y aplicaciones que usan.
Cabe preguntarse como padres y madres ¿si los cuidamos tanto de los peligros de las calles, por qué no protegerles de los silenciosos y riesgosos contenidos que los persiguen en las redes digitales?


