Ser – Saber – Hacer – Decidir

El título de esta lectura son las cuatro dimensiones del Currículo base de la educación boliviana, según la Ley 070, Avelino Siñani – Elizardo Pérez., que significaría saber ser, saber saber, saber hacer y saber decidir. Estas dimensiones están orientadas al enfoque de competencias del proceso educativo, que implica las combinaciones dinámicas de recursos humanos, recursos físicos (infraestructura, muebles y útiles, medios tecnológicos para el aprendizaje, etc.), recursos económicos y complejos sistemas de comprensión y acción de los diferentes componentes y niveles del sistema educativo, particularmente de la educación regular. 

 

SABER - SER sería la actitud de estar abiertos a vivir nuevas experiencias, ser educado/culto, tener valores tanto éticos como morales, desarrollo de la capacidad memorística, de las creencias religiosas y también de la necesidad humana de comunicarse entre muchas culturas (36 originarias en Bolivia) incluyendo las capacidades emocionales de las personas en el desempeño de sus funciones en el corto, mediano y largo plazo. En sentido positivo debemos entender que debemos ser sanos vigorosos y limpios de sentimiento, de pensamiento y de actitud como ser humano. 

 

SABER – SABER es anoticiarse o adquirir conocimiento de algo, que en la línea de la positividad implicaría ´saber con cabeza más sana´ y ´sentir con corazón más puro y honrado´ con el propósito de ´ser sano, vigoroso y limpio para el mejoramiento personal, mejoramiento de mi familia y de la sociedad a la que pertenecemos´. 

 

SABER – HACER implica tener una consciencia real del desempeño de conocimientos en la vida real. Esta dimensión es básica porque debe lograr materializar en realidad objetiva lo que teóricamente se sabe; pues el hacer práctico debe ser una condición impajaritable del proceso educativo, por ser la aplicación la encargada de demostrar prácticamente lo que sabe el estudiante, lo que tenga en lo cognitivo. 

 

SABER - DECIDIR, la decisión es una determinación o resolución que se toma sobre algo. Por lo general la decisión supone un comienzo o, poner fin a una situación; es decir, impone un cambio de estado. (un antes y después). Para tomar decisiones hay distintas técnicas dentro de la teoría de decisiones y que no viene al caso referirme en esta lectura; pero lo cierto es que las decisiones se las debe tomar bajo sujeción científica y no a topa tolondras, siempre pensando en la libertad, la unidad y la justicia. 

 

Sin duda que, desde el punto de vista teórico, las dimensiones definidas como ruta a seguir en la educación boliviana, son ideales; pero, en la práctica, no pasan de ser un enunciado lírico, por lo siguiente: 

 

a)    ¿El sujeto Estado los aplica al pie de la letra? Es decir, ¿El gobierno en sus diferentes niveles (departamental, municipal y local) sabe ser plenamente: abierto, democrático y amplio; ¿escucha activamente, es previsor y justo?; ¿Cumple plenamente con la Constitución Política del Estado y las normas vigentes? ¿Por qué la educación no es igual para todos los niños bolivianos? 

 

b)    Si se sabe/saber ¿porque no se lo demuestra con actitud de nobleza, bajo el imperio de la autoridad, primero y sobre todo moral, y no autoritariamente o mediante sanción y multas? Si se sabe ¿Por qué no se usan los conocimientos que supuestamente se tiene, en cada estamento/instancia?  

c)    Si se supiere hacer ¿Por qué tanto desencuentro, contraposición con profesores, padres de familia y estudiantes? ¿Por qué faltan tanto ítems y presupuesto para el pago de las horas históricas?  

d)    Finalmente, no hace falta agregar nada más con respecto a la cuarta dimensión, saber decidir, porque en los tres anteriores incisos se encuentra consubstanciado, cuan poco se sabe decidir bien. 

 

Con esta aspiración, ideal y esplendido pensamiento que guiaría la conducta de los bolivianos ya salieron de bachilleres 12 promociones (10.12.2020 a 20.12.2022) y quienes tenían 18 años hoy tienen 28; más, la influencia que ello debía tener en la sociedad en general, no condice con la ola de delincuencia, crimines, terrorismo, corrupción, falsedad que vivimos, quizás porque mucho “se predica, pero no se aplica”. 

 

Nos hace falta cuadrar teoría y práctica, haciendo de este lema una constante de vida para gobernantes y gobernados: SIENDO-SABIENDO-HACIENDO-DECIDIENDO el bien para todos. 


Más del autor