¿Cómo aprende el cerebro?

El ser humano, al igual que otros seres vivos, aprende gracias a los estímulos que hay en su entorno, gracias al sistema nervioso. Estímulo es un elemento o acción [email protected] al cuerpo o a un órgano que activa/provoca una reacción o incitación sonora, visual, gustativa, olfativa o táctil, de una persona. Estos estímulos forman en el cerebro más y más sinapsis (redes) o aprendizajes.

Gracias a las estructuras neuronales y a una serie de procesos químicos y eléctricos se producen aprendizajes, pero a su vez, el aprendizaje también cambia las estructuras neuronales del cerebro.

Para aprender es necesario introducir una novedad que saque del letargo a nuestro cerebro, de manera que llame la atención a la mente y a la memoria. Esta información nueva y llamativa se aumenta al almacenamiento de nuestro cerebro, de manera más profunda.

Los niños no aprenden de la misma manera que los adultos, por su experiencia acumulada. Si la información llega al cerebro asociada con la que haya tenido antes, las posibilidades de aprender de los adultos van a ser mejores. A la sexta semana de embarazo empezamos a aprender (Luís Bretel 2015). 

A medida que la vida se va dando en la persona nos vamos enfrentando a nuevos retos y, nuestro cerebro utiliza todos los conocimientos y experiencias adquiridas para enfrentar estos nuevos retos; para lo que el cerebro estudia y procesa todos los estímulos externos e internos asociados a los nuevos retos. 

El motivo a la acción o sea la motivación, según su potencia/intensidad provoca mayor o menor acción; es decir nos obliga a poner los cinco sentidos por el interés que cobra el hecho; pues no es igual medio tener hambre a ciertamente tener mucha hambre e ingeniarse, extremar esfuerzos por satisfacer esta necesidad sentida; por eso en el desarrollo de clases, los profesores tienen que tener una alta capacidad, un alto poder de motivación a sus estudiantes, con motivaciones agudas/excitantes; porque, mientras más se sienta el motivo a la acción, más obligará a los cerebros de los estudiantes a poner todo de si para vencer los obstáculos y lograr nuevos aprendizajes. ¡Haber alumnos!, ¡silenció!, “saquen su cuaderno o saquen el libro, vamos a avanzar la clase”; es una acción insuficiente para inducir a los estudiantes a un buen hacer del tema.

Para que el aprendizaje sea significativo, los 100 billones de células/neuronas, tienen la capacidad de hacer infinitas cantidades de conexiones, que activan el aprendizaje. La cantidad de conexiones son la cantidad de aprendizajes. (Chistian Ortega – Julio Cesar Franco). 

Ahora bien, la memoria se puede definir como la capacidad del cerebro de retener información y recuperarla voluntariamente; esta capacidad es la que nos permite recordar hechos, ideas, sensaciones, relaciones entre conceptos y todo tipo de estímulos que ocurrieron en el pasado. 

 

Los niños deben aprender a hacer las cosas por sí mismos (motivación), los niños deben querer aprender (curiosidad). Esta curiosidad natural debe cultivarse para que puedan aprovechar al máximo las oportunidades para aprender lo que se les presente.

Para trabajar con un niño que tiene dificultades en retener información; subrayar o resaltar el texto, puede ayudarle a retener información en la mente, el tiempo suficiente como para poder responder preguntas al respecto. Hablar en voz alta o hacer preguntas sobre el material de lectura también puede ayudar con la memoria funcional.

El ser humano es capaz de almacenar alrededor de 100 terabytes de memoria, o, lo que es lo mismo, 100.000 gigabytes de recuerdos, experiencias, conocimientos, etc. Todos ellos embutidos en nuestra cabeza gracias a las antes citadas neuronas. (Javier Martínez).


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