¿Se debe masificar el uso de la ivermectina en Tarija?

Desde nuestro punto de vista la respuesta es un contundente sí. Creemos que el uso de la ivermectina debe masificarse no solo en Tarija, sin en el conjunto del país. Que debe convertirse en el eje central de una política de salud pública nacional, que nos permita enfrentar al virus hasta que se desarrollen otras herramientas más seguras; sobre todo la vacuna, que dicen los expertos podría llegar al conjunto de la humanidad en los primeros meses del próximo año. Hasta entonces creemos que la promoción del uso masivo de este medicamento para profilaxis y tratamientos, bajo protocolos claros que se han venido desarrollado en el país y en otros vecinos, puede ayudar a salvar miles de vidas.

Generalmente, sobre todo en los círculos cercanos a las áreas de salud, la primera reacción a un planteamiento de este tipo es que los que tienen que ocuparse del tema son los especialistas. Por supuesto, en una crisis de este tipo las opiniones de epidemiólogos y expertos en salud en general son clave, pero también es cierto que estas deben compatibilizarse con criterios generales de políticas públicas. En otras palabras, compatibilizar de la mejor forma posible las urgencias sanitarias con el contexto socioeconómico. Y esa realidad elemental es la que debería marcar las diferencias en los distintos enfoques que los países desarrollan para enfrentar la crisis. Y lamentablemente no es así, por lo que a veces da la impresión de que como en tantas otras áreas de nuestra vida, queremos dar respuestas en el Barrio La ¨Pampa, utilizando fórmulas que son aplicadas en Manhattan o en los alrededores de la Puerta de Brandenburgo.

¿Por qué la Ivermectina?, por varias razones. La principal, que en los distintos estudios observacionales que se han venido reportando en los últimos meses, se ha advertido un elevado índice de efectividad tanto en su uso preventivo, como en los distintos protocolos de tratamiento que se han aplicado.

Una noticia aparecida en un matutino de circulación nacional en los últimos días, señala que en cinco municipios del departamento de Santa Cruz que han superado con éxito la crisis, las claves han sido el rastrillaje masivo y la entrega de kits de medicamentos gratuitos a la población. El denominador común en estos los paquetes entregados es la presencia de la ivermectina. Un caso emblemático en este sentido es el del Montero donde merced a los protocolos desarrollados por el doctor Herlan Vaca Diez, una eminencia boliviana en intensivismo y trasplantes de riñón, se logró revertir una situación especialmente crítica.

Los resultados positivos han sido reportados en experiencias diversas tales como las de la clínica Santa Rafaela de Santa Cruz y el grupo de voluntarios Ángeles contra el Covid. Y en países cercanos como Argentina y Chile, a pesar de las diferencias de contexto, se han llegado a resultados similares en los centros médicos donde se ha comenzado a trabajar con este medicamento.

En general en Bolivia el uso de la ivermectina ya ha comenzado a generalizarse. Se lo ha introducido en protocolos de centros de salud públicos y privados, y numerosos médicos también han empezado a usarla como profiláctico. Lo malo es que, como muchas cosas en este país, se ha hecho en desorden, con falta de claridad y a partir de experiencias sueltas, con la absoluta ausencia de la cabeza del sector, que en el mes de mayo probo su confusión respecto al tema al prohibirla y aprobarla de manera confusa, en el lapso de unos cuantos días.

¿Qué la ivermectina no ha sido probada en estudios amplios y formales, de acuerdo a los protocolos mundialmente establecidos, para su uso contra el Covid 19? Se trata de un argumento que probablemente tenga algo de validez en países con sistemas sanitarios fuerte y relativamente eficientes, pero que se cae en una realidad como la nuestra donde la propaganda oficial le dice al ciudadano que no debe usar medicamentos sin orientación médica y donde a continuación este para ver cara a cara a un galeno, debe poseer síntomas de extrema gravedad y luego tener la suerte de encontrar plaza en el hospital público o en el seguro, cosa cada día más difícil.

Finalmente, un argumento no menor para la masificación del uso de la ivermectina se encuentra en su bajo costo y su accesibilidad; al parecer tenemos la capacidad de producción suficiente, debido a que es un medicamento que en las pasadas décadas se ha usado para la sanidad del amplio hato ganadero del oriente boliviano.Una política clara en la cual se incentive y se oriente a los ciudadanos en el uso de la ivermectina y los medicamentos complementarios, y donde los gobiernos nacionales y locales inviertan en la provisión de estos al grueso de la población (inversión que estoy seguro sería menor a la de varios de los bonos que se están ofertando actualmente). No es pedir demasiado en un país donde estamos pagando la debilidad histórica del sistema sanitario y donde las políticas globales de salud que se han aplicado en la pandemia, han sido cuando menos erráticas.

 

*es antropólogo y cineasta


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