Elecciones en tiempos del virus y la corona

En estos tiempos vivimos un momento de penas y temor. No sé si es por el miedo a contraer el COVID – 19, y entonces morir en 15 días, o es la aprensión a ser castigado con una exorbitante multa y encarcelado por el simple hecho de tener que salir a buscar el pan de cada día. Detenido bajo...

En estos tiempos vivimos un momento de penas y temor. No sé si es por el miedo a contraer el COVID – 19, y entonces morir en 15 días, o es la aprensión a ser castigado con una exorbitante multa y encarcelado por el simple hecho de tener que salir a buscar el pan de cada día. Detenido bajo la acusación de atentar contra la salud. Extraña imputación pues si así fuera, en estos momentos no hubiera espacio en las cárceles del país, porque estarían repletas de quienes, están obligados de desobedecer a las leyes de la evidente emergencia sanitaria. Lo indignante es que algunos gozan de privilegios y perdones mientras otros simplemente son acusados y sentenciados ipso facto en mérito a su a su afiliación al partido político de oposición o al ex partido gobernante.

Indudablemente los habitantes de este planeta llamado Tierra, atravesamos hoy un punto de inflexión debido a la pandemia del coronavirus. El mundo de mañana no será el mismo que el de ayer. Algunos especialistas y científicos en la materia afirman que nos tenemos que ir acostumbrando a vivir mientras con ella, por lo menos hasta que se encuentre la vacuna contra esa pesadilla.

Ah!, pero éste no es el peor mal que tenemos en Bolivia. Para nuestra desgracia tenemos un séquito de políticos que han germinado en nuestra sociedad como un virus humano hambriento de poder, dispuesto a contaminarnos y a enfermarnos de miseria, mientras que ellos usan el aparato estatal para enriquecerse, para practicar el nepotismo y el despilfarro  a diestra y siniestra, para usar los bienes del estado para su beneficio personal dándose ínfulas de reyezuelos, y sobretodo para gobernarnos con soberbia, mano dura y amenazas bajo el rótulo de la sacro santa democracia.

Tenemos estos virus desde hace casi cuarenta años, desde el retorno de la famosa “democracia”. Hago un remarque de por qué pongo entre comillas la palabra democracia: porque esta magnífica palabra la utilizan los pseudo-demócratas para gobernarnos, bajo dictadura, persecución y encarcelamiento, acusados de sedición o lo que sea, por el simple hecho de pensar de manera diferente al gobierno de turno.

Ahí están los virus, desde hace 40 años, décadas gobernando esta nación. La pregunta es: ¿Qué hicieron durante ese tiempo por nuestra salud, por la educación de los bolivianos, qué hicieron para combatir la pobreza? Simplemente no hicieron casi nada, o “nada de nada”. Poco o nada hicieron cada uno de los gobernantes en estos 40 años de vida democrática, y ahí habrá que agregar los 160 años de historia republicana, llenos de golpes de estado y desmembramientos territoriales.

Según los últimos acontecimientos, posiblemente el TSE convoque a elecciones dentro de 90 días. Los candidatos están ahí, como siempre, haciendo campaña, ya sea desde el gobierno o la oposición, utilizando los bienes del estado o utilizando la pandemia para perpetuarse en el poder que tienen o tuvieron, repartiendo canastas alimentarias, comprando con la plata del pueblo los regalos que, ya sea a nivel nacional, regional o local, son entregadas a nombre del político de turno como si los hubiera comprado con su dinero, como si, en vez de su obligación, tal fuera un esfuerzo generoso de ellos, de los gobernadores, alcaldes, subgobernadores o ministros.

La pandemia es muy bien aprovechada por cada candidato, cada uno de ellos aspirante a sentarse en la silla presidencial y a colocarse la corona, para luego aferrarse al poder, a ese poder que emana del pueblo y no de un ser divino, pues tiene que estar más claro que el agua: somos un país laico. Sin embargo como ya están en campaña algunos candidatos hipócritamente usan la biblia o la pachamama, convocan a la prensa para decir que cada noche van a orar en una plaza pública o hacer una q’oa para que se vaya el tal COVID 19. Finalmente es un derecho orar y rezar cuantas veces se desee, o invocar a los dioses ancestrales, pero por favor no es necesario hacerlo en público, aunque, claro, todo es válido con tal que llamar la atención y ganar algún voto de por ahí para intentar consagrarse con la corona de la presidencia.

Finalmente debo decir que somos nosotros los culpables de seguir eligiendo a los mismos sinvergüenzas, a los corruptos de van de un partido político a otro para ser nuevamente elegidos, pasando de diputado a senador o viceversa, de consejero departamental a subgobernador, de subgobernador a diputado, a alcalde, a gobernador y de nuevo a diputado; así sucesivamente quedándose años en el poder, viviendo como parásitos, chupando la sangre de los pobres y mal gastando los erarios del Estado. La prensa es también culpable por seguir dándoles cobertura, invitándolos a entrevistas, acercándoles el micrófono para que nos cuenten historias. Historias que nadie les cree pero que ocupan titulares y noticieros. Entonces nace la urgencia de nuevos líderes, es necesaria la presencia de una nueva generación…

Continuará…

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