Combatir el coronavirus mirando el futuro
Dadas las características geográficas que ha tenido la evolución de la enfermedad, combatir el coronavirus mirando el futuro es posible, basta con observar a los países que ya han sufrido la pandemia: desde los del lejano oriente; China o Corea del Sur, por ejemplo, hasta los de Europa,...
Dadas las características geográficas que ha tenido la evolución de la enfermedad, combatir el coronavirus mirando el futuro es posible, basta con observar a los países que ya han sufrido la pandemia: desde los del lejano oriente; China o Corea del Sur, por ejemplo, hasta los de Europa, especialmente Italia y España.
Se trata de una mirada a posibles escenarios de nuestro futuro, pero de un futuro muy próximo. Tomar las medidas adecuadas mirándonos en ese espejo, debe ser un acto de extrema rapidez debido al ritmo de expansión intenso que tiene la enfermedad
La experiencia nos dice que los países que tienen una estructura estatal fuerte y una marcada disciplina social han podido controlar la enfermedad. El caso contrario es el encarnado por España e Italia, donde al parecer la indisciplina de sus respectivas poblaciones ha tenido mucho que ver en el colapso que han sufrido sus sistemas de salud.
En los días pasados, las autoridades han ido tomando las medidas adecuadas. Este martes en la tarde la presidenta del Estado ha dictado nuevas disposiciones que siguen impulsando el aislamiento social (la única medida efectiva hasta ahora para hacer más lenta la expansión del virus); se han acortado los horarios de trabajo, se tiende a impedir el transporte nacional e internacional, y en los hechos se impone una restricción de circulación a partir de las seis de la tarde.
El problema sin embargo, se centra en la capacidad de las autoridades para hacer cumplir en los hechos dichas medidas. De ahí que es imprescindible que haya una acción del Estado y de la sociedad civil para imponer el principio de autoridad. La policía, los funcionarios municipales y en un caso extremo el ejercito deben estar presentes en los sitios clave pare impedir la circulación y lograr el distanciamiento social y el aislamiento.
Por otra parte, es importante remarcar que si bien somos una sociedad “indisciplinada” frente al Estado (en ello tienen que ver diversas tradiciones sindicales y comunitarias y una élite que tiene una debilidad crónica), esa falencia, históricamente ha sido compensada por la fortaleza de la sociedad civil (organización sindical, comunitaria, barrial, juvenil). De ahí que es imprescindible que dicha energía social sea canalizada de manera positiva en estas circunstancias.
No se necesita ser un vidente para saber que la crisis tendrá serias consecuencias económicas, que como de costumbre golpearan sobre todo a los sectores más vulnerables. Tampoco sabemos cuánto durara la crisis. Por ello es que mirando al futuro debemos constituir comités mixtos entre el Estado y la sociedad civil, que motoricen una amplia red de solidaridad en temas de salud, pero también en temas económicos. Por otra parte, las autoridades deberían comenzar a estudiar seriamente un paquete de medidas que socorra a los sectores económicos más golpeados.
Si la crisis es larga, seguramente seguiremos teniendo problemas de abastecimiento de productos médicos y sanitarios; de ahí que es importante también constituir comités de gestión que deberían estar encabezados por nuestras autoridades.
Ver el futuro significa saber que la sociedad no será igual se de cómo se dé la resolución a esta crisis, por lo que debemos tratar de que después de superarla no nos gane la fractura social y el desorden, sino más bien la solidaridad y la cohesión.
Se trata de una mirada a posibles escenarios de nuestro futuro, pero de un futuro muy próximo. Tomar las medidas adecuadas mirándonos en ese espejo, debe ser un acto de extrema rapidez debido al ritmo de expansión intenso que tiene la enfermedad
La experiencia nos dice que los países que tienen una estructura estatal fuerte y una marcada disciplina social han podido controlar la enfermedad. El caso contrario es el encarnado por España e Italia, donde al parecer la indisciplina de sus respectivas poblaciones ha tenido mucho que ver en el colapso que han sufrido sus sistemas de salud.
En los días pasados, las autoridades han ido tomando las medidas adecuadas. Este martes en la tarde la presidenta del Estado ha dictado nuevas disposiciones que siguen impulsando el aislamiento social (la única medida efectiva hasta ahora para hacer más lenta la expansión del virus); se han acortado los horarios de trabajo, se tiende a impedir el transporte nacional e internacional, y en los hechos se impone una restricción de circulación a partir de las seis de la tarde.
El problema sin embargo, se centra en la capacidad de las autoridades para hacer cumplir en los hechos dichas medidas. De ahí que es imprescindible que haya una acción del Estado y de la sociedad civil para imponer el principio de autoridad. La policía, los funcionarios municipales y en un caso extremo el ejercito deben estar presentes en los sitios clave pare impedir la circulación y lograr el distanciamiento social y el aislamiento.
Por otra parte, es importante remarcar que si bien somos una sociedad “indisciplinada” frente al Estado (en ello tienen que ver diversas tradiciones sindicales y comunitarias y una élite que tiene una debilidad crónica), esa falencia, históricamente ha sido compensada por la fortaleza de la sociedad civil (organización sindical, comunitaria, barrial, juvenil). De ahí que es imprescindible que dicha energía social sea canalizada de manera positiva en estas circunstancias.
No se necesita ser un vidente para saber que la crisis tendrá serias consecuencias económicas, que como de costumbre golpearan sobre todo a los sectores más vulnerables. Tampoco sabemos cuánto durara la crisis. Por ello es que mirando al futuro debemos constituir comités mixtos entre el Estado y la sociedad civil, que motoricen una amplia red de solidaridad en temas de salud, pero también en temas económicos. Por otra parte, las autoridades deberían comenzar a estudiar seriamente un paquete de medidas que socorra a los sectores económicos más golpeados.
Si la crisis es larga, seguramente seguiremos teniendo problemas de abastecimiento de productos médicos y sanitarios; de ahí que es importante también constituir comités de gestión que deberían estar encabezados por nuestras autoridades.
Ver el futuro significa saber que la sociedad no será igual se de cómo se dé la resolución a esta crisis, por lo que debemos tratar de que después de superarla no nos gane la fractura social y el desorden, sino más bien la solidaridad y la cohesión.


