El coronavirus en Tarija y cómo combatirlo

Por lo que hemos podido observar hasta ahora, hay dos formas en que el coronavirus puede ser mortal: primero a través de sus efectos directos, los que se materializan en un porcentaje que según el país afectado va del 1 al 3% del total de los infectados. Ese porcentaje, en su inmensa mayoría,...

Por lo que hemos podido observar hasta ahora, hay dos formas en que el coronavirus puede ser mortal: primero a través de sus efectos directos, los que se materializan en un porcentaje que según el país afectado va del 1 al 3% del total de los infectados. Ese porcentaje, en su inmensa mayoría, pertenece a un grupo específico “de riesgo”; ancianos, personas que tienen una enfermedad de base, etc.

La segunda manera en que el virus puede ser mortal, se encuentra en la capacidad que tiene para hacer colapsar los sistemas de salud y otros aspectos de la vida social. Eso se debe a la facilidad que tiene para propagarse. Es decir que, si bien el virus tiene un bajo índice de mortalidad respecto a otras enfermedades, la rapidez en su expansión puede provocar otras muertes y tener efectos perversos. Por ejemplo, en países como Italia el sistema de salud ha sido sobrepasado; eso quiere decir que las camas y los centros de terapia intensiva no dan abasto. Ese es un peligro no solo para los enfermos de coronavirus, sino los de otras enfermedades (dengue, afecciones cardiacas, cáncer, etc., etc.,) que también sufrirán las consecuencias del colapso hospitalario si es que se da.

Por ello es que evidentemente, tal como han señalado varios expertos en la materia, una necesidad imperiosa en esta situación es “ralentizar”, hacer más lenta la expansión de la enfermedad. Otra es la de tener hábitos de limpieza y disciplina que lamentablemente nos son extraños como sociedad, mayoritariamente. Un principio básico en ese sentido es que “si la gente no se mueve, el virus no se mueve”.

Por eso es que, a primera vista, pareciera que somos extremadamente vulnerables en estos momentos. Eso es verdad, pero también existen elementos en nuestra identidad cultural y social, que bien utilizados pueden ser valiosos en el tratamiento de esta emergencia.

Situaciones extraordinarias, requieren actos extraordinarios dice una vieja frase, en ese sentido en Tarija en estos momentos necesitamos un liderazgo fuerte y honesto, alejado de las viejas transacciones y cálculos que han caracterizado la política boliviana en los últimos treinta años; un liderazgo que concite confianza en la gente en base a la sensatez, la franqueza y la racionalidad. Un liderazgo que se apoye efectivamente en las formas de organización social vigentes en el departamento (juntas barriales, comunidades campesinas, grupos juveniles, cuerdas, colectivos de mujeres o LGTB, grupos de voluntarios como LitleHands, Zar del Sur y otros, etc., etc.).

Debemos ser capaces de impulsar un mecanismo de organización y cohesión social que sobrepase las fronteras partidarias y sobre todos los intereses electorales mezquinos. Esa horrorosa tara social, que se generó en los años de la Tarija “saudita”, la de traficantes sociales “profesionalizados” en atacar todo y oponerse a todo a fin de sacar alguna ventaja, debe ser minimizada e ignorada.

Hay que aplaudir algunas medidas que han tomado el gobierno nacional y el departamental, aunque quizás hay que pensar en profundizarlas y sobre todo lograr que se pongan en práctica en forma plena. En general y viendo la experiencia de los otros países debemos tratar de estar adelante en las medidas de contención y no atrás, es decir que si sabemos que igual tendremos que tomar medidas doloras desde el punto de vista de la economía, es mejor hacerlo antes de que haya infectados y no después.

Entre las principales medidas que creemos podrían contribuir a sobrellevar la crisis, se encuentran:

·       Efectivizar la suspensión de reuniones de más de cinco personas en el departamento. El cierre de centros sociales de esparcimiento y otros (discotecas, restaurantes, centros de baile, centros culturales, etc.), es una medida dolorosa, pero inevitable. Sin embargo, para compensar al sector se debe crear una comisión que estudie su resarcimiento en base a la condonación de impuestos y tasas, facilidades en pagos de créditos, servicios básicos, etc.

·       La creación de un mecanismo que aglutine a los principales actores institucionales y civiles, presidido por el gobernador y conformado por las instituciones, pero con una amplia participación de organizaciones sociales y civiles.

·       Sobre esa base la creación de comisiones de movilización por distritos y barrios cuya función sea básicamente la de ayudar a los grupos vulnerables (ancianos, enfermos crónicos, etc.). Esas comisiones de movilización deben estar formadas por gente joven (los menos susceptibles a enfermarse gravemente). Otra de las funciones dicha organización debería ser la de educar en forma intensiva sobre hábitos de limpieza y contención.

·       La disposición de un fondo que distribuya medicamentos e insumos esenciales. Lo ideal sería que ese fondo este a cargo de organizaciones de voluntarios acostumbradas a ese tipo de gestión (el caso de la Liga contra el Cáncer, por ejemplo, o la Liga del Quemado).

·       La efectivización de las disposiciones financieras tomadas para aumentar la capacidad del sistema de salud en terapia intensiva.

·       El uso de la propaganda oficial para hacer campañas educativas en forma creativa y constante, combatiendo la ignorancia y la demagogia (la idea de que el virus puede traspasar paredes, por ejemplo, etc., etc.).

Hasta ahora en Tarija, hemos tenido la suerte de no tener casos confirmados y en Bolivia son pocos. Es posible que el clima nos este brindando ese favor (es en el frio donde el virus se expande con rapidez). Sería una pena que el crecimiento del virus, cuando se dé, nos encuentre en la misma situación de carencia y desorganización social en la que estamos ahora.

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