¿Infoxicados o desinformados?
Al igual que en los procesos de alimentación, hoy en medio de una era signada por la digitalización, tecnologización y uso de dispositivos y plataformas diversas, acudimos a fenómenos como la infoxicación. Referida a la sobrecarga de información, se asume que cada momento se produce...
Al igual que en los procesos de alimentación, hoy en medio de una era signada por la digitalización, tecnologización y uso de dispositivos y plataformas diversas, acudimos a fenómenos como la infoxicación.
Referida a la sobrecarga de información, se asume que cada momento se produce más información y la gente tiene cada vez menos tiempo para verla, escucharla o leerla, además de digerirla adecuadamente.
Al igual que un sistema informático de procesamiento de información, los inputs y outputs pueden sobrecargar el sistema si es que no se procesan y direccionan adecuadamente y en tiempos relativamente cortos. Como usuarios y consumidores de información, cada día tenemos tal cantidad de datos que se hace humanamente imposible manejarlos todos. Recurrentemente tenemos varias pestañas abiertas con artículos, datos que consideramos que luego tendremos tiempo para leerlas o verlas, pero más bien se suman y suman y se va produciendo la ansiedad o el síndrome de la fatiga informativa.
En el contexto de crisis social y política que vivimos en el país en la actualidad, nuestros grupos de whatsapp, los posteos de Facebook o la cantidad de twits que seguimos, retwiteamos o las interacciones que tenemos se suman cada momento en ese proceso de sobrecarga informativa conocida como infoxicación.
¿Es posible desinfoxicarnos? En las condiciones actuales, sería lo más adecuado y lo más saludable para las personas. Las publicaciones numerosas que recibimos y que no paran de llegar al dispositivo del celular, las que seguimos en las plataformas digitales como las redes sociales saturan y muchas veces bloquean la mente y las acciones cotidianas.
Sería interesante preguntarnos si ¿Hay información que podamos “sacrificar” para poder centrarnos en lo importante? ¿Podemos distinguir entre información y contenido desinformativo?
Por un lado, el consumo de medios digitales nos permite informarnos, recabar información sobre los hechos que ocurren en nuestro entorno: ¿Hubo o no fraude en las elecciones en el país? ¿Cómo fue el proceso eleccionario? ¿Cuáles son los escenarios post elecciones en medio de las protestas sociales? ¿Es Estado está trabajando en sus aparatos públicos o están sumergidos en las luchas pos electorales desde su posición de partido político?, entre otras cuestiones que nos pueden genera incertidumbre y que requieren ser respondidas a partir del acceso a la información.
En la medida que podamos responder estas y otras preguntas de manera oportuna, con contenidos fiables, honestos y contextualizados, estamos nutriéndonos adecuadamente. Por otro lado, si tenemos múltiples versiones sobrepuestas sin poder identificar cuáles son las verdaderas, oportunas y con contenidos fiables, estamos frente a un fenómeno de desinformación.
Sin embargo, no todas las publicaciones digitales que nos llegan y que compartimos son desinformativas. La desinformación es un efecto de la sobrecarga y ansiedad de información y el miedo a perdernos algo importante que puede ocurrir. Si tenemos discernimiento en el consumo de los materiales digitales, evitaremos infoxicarnos y desinformarnos cotidianamente.
Finalmente, la dinámica que se establece durante los últimos años y en contexto convulsionados como los que estamos viviendo y que se reflejan entre los medios de información y las redes sociales digitales es complejo. Por un lado, el consumo de noticias se incrementa, pero la forma de acceder a ellas ya no es a través de medios tradicionales, sino con plataformas principalmente como Facebook y Twitter. Las plataformas orientan los nuevos hábitos de lectura y contribuyen al establecimiento de la agenda informativa de cobertura cada día.
Las redes sociales permiten aumentar la audiencia de los medios si hay una sincronía entre ambos y sobretodo cuando el contenido digital es producido, circulado y compartido de manera responsable y oportuna entre los usuarios de redes sociales digitales y de los medios de información tradicionales.
*Presidenta Colegio de Profesionales en Comunicación Social (CPCS-Tarija)
Referida a la sobrecarga de información, se asume que cada momento se produce más información y la gente tiene cada vez menos tiempo para verla, escucharla o leerla, además de digerirla adecuadamente.
Al igual que un sistema informático de procesamiento de información, los inputs y outputs pueden sobrecargar el sistema si es que no se procesan y direccionan adecuadamente y en tiempos relativamente cortos. Como usuarios y consumidores de información, cada día tenemos tal cantidad de datos que se hace humanamente imposible manejarlos todos. Recurrentemente tenemos varias pestañas abiertas con artículos, datos que consideramos que luego tendremos tiempo para leerlas o verlas, pero más bien se suman y suman y se va produciendo la ansiedad o el síndrome de la fatiga informativa.
En el contexto de crisis social y política que vivimos en el país en la actualidad, nuestros grupos de whatsapp, los posteos de Facebook o la cantidad de twits que seguimos, retwiteamos o las interacciones que tenemos se suman cada momento en ese proceso de sobrecarga informativa conocida como infoxicación.
¿Es posible desinfoxicarnos? En las condiciones actuales, sería lo más adecuado y lo más saludable para las personas. Las publicaciones numerosas que recibimos y que no paran de llegar al dispositivo del celular, las que seguimos en las plataformas digitales como las redes sociales saturan y muchas veces bloquean la mente y las acciones cotidianas.
Sería interesante preguntarnos si ¿Hay información que podamos “sacrificar” para poder centrarnos en lo importante? ¿Podemos distinguir entre información y contenido desinformativo?
Por un lado, el consumo de medios digitales nos permite informarnos, recabar información sobre los hechos que ocurren en nuestro entorno: ¿Hubo o no fraude en las elecciones en el país? ¿Cómo fue el proceso eleccionario? ¿Cuáles son los escenarios post elecciones en medio de las protestas sociales? ¿Es Estado está trabajando en sus aparatos públicos o están sumergidos en las luchas pos electorales desde su posición de partido político?, entre otras cuestiones que nos pueden genera incertidumbre y que requieren ser respondidas a partir del acceso a la información.
En la medida que podamos responder estas y otras preguntas de manera oportuna, con contenidos fiables, honestos y contextualizados, estamos nutriéndonos adecuadamente. Por otro lado, si tenemos múltiples versiones sobrepuestas sin poder identificar cuáles son las verdaderas, oportunas y con contenidos fiables, estamos frente a un fenómeno de desinformación.
Sin embargo, no todas las publicaciones digitales que nos llegan y que compartimos son desinformativas. La desinformación es un efecto de la sobrecarga y ansiedad de información y el miedo a perdernos algo importante que puede ocurrir. Si tenemos discernimiento en el consumo de los materiales digitales, evitaremos infoxicarnos y desinformarnos cotidianamente.
Finalmente, la dinámica que se establece durante los últimos años y en contexto convulsionados como los que estamos viviendo y que se reflejan entre los medios de información y las redes sociales digitales es complejo. Por un lado, el consumo de noticias se incrementa, pero la forma de acceder a ellas ya no es a través de medios tradicionales, sino con plataformas principalmente como Facebook y Twitter. Las plataformas orientan los nuevos hábitos de lectura y contribuyen al establecimiento de la agenda informativa de cobertura cada día.
Las redes sociales permiten aumentar la audiencia de los medios si hay una sincronía entre ambos y sobretodo cuando el contenido digital es producido, circulado y compartido de manera responsable y oportuna entre los usuarios de redes sociales digitales y de los medios de información tradicionales.
*Presidenta Colegio de Profesionales en Comunicación Social (CPCS-Tarija)


