Estoy conmigo
Natalia Antezana Solemos entender la soledad como algo negativo; nadie quiere sentirse solo. Muchas veces buscamos estar acompañados, incluso cuando no es necesario. Queremos tener a alguien con quien compartir momentos y experiencias especiales, y eso está bien, pero también es importante...
Natalia Antezana
Solemos entender la soledad como algo negativo; nadie quiere sentirse solo.
Muchas veces buscamos estar acompañados, incluso cuando no es necesario.
Queremos tener a alguien con quien compartir momentos y experiencias especiales, y eso está bien, pero también es importante que aprendamos a disfrutar de la soledad.
Estar solo no significa carecer de importancia para otras personas.
Es más, sentirnos insignificantes por carecer de acompañamiento
indica la poca importancia que a veces nos damos a nosotros mismos.
La identidad y el autoestima son los dos elementos que más necesitamos trabajar en nuestros momentos de soledad. Recurrir a una introspección
que aporte al autodescubrimiento es una de las maneras más fáciles de entender nuestro valor a partir de nuestra propia perspectiva.
Disfrutar la soledad se trata de aceptar que nuestro valor también
se basa en la individualidad, y no solo en la importancia que nos dan
otras personas. La relevancia social no significa más que el
aprecio propio cuando éste es adecuado.
La única persona que siempre vamos a tener para contar somos
nosotros mismos, bien podemos empezar a apreciar y valorar
la compañía de nuestra propia conciencia, conocernos, aceptarnos,
querernos, criticarnos cuando sea necesario, y principalmente, ser amigos nuestros.
Es importante entonces saber mirar alrededor y reconocer:
“No estoy solo, estoy conmigo”.
Solemos entender la soledad como algo negativo; nadie quiere sentirse solo.
Muchas veces buscamos estar acompañados, incluso cuando no es necesario.
Queremos tener a alguien con quien compartir momentos y experiencias especiales, y eso está bien, pero también es importante que aprendamos a disfrutar de la soledad.
Estar solo no significa carecer de importancia para otras personas.
Es más, sentirnos insignificantes por carecer de acompañamiento
indica la poca importancia que a veces nos damos a nosotros mismos.
La identidad y el autoestima son los dos elementos que más necesitamos trabajar en nuestros momentos de soledad. Recurrir a una introspección
que aporte al autodescubrimiento es una de las maneras más fáciles de entender nuestro valor a partir de nuestra propia perspectiva.
Disfrutar la soledad se trata de aceptar que nuestro valor también
se basa en la individualidad, y no solo en la importancia que nos dan
otras personas. La relevancia social no significa más que el
aprecio propio cuando éste es adecuado.
La única persona que siempre vamos a tener para contar somos
nosotros mismos, bien podemos empezar a apreciar y valorar
la compañía de nuestra propia conciencia, conocernos, aceptarnos,
querernos, criticarnos cuando sea necesario, y principalmente, ser amigos nuestros.
Es importante entonces saber mirar alrededor y reconocer:
“No estoy solo, estoy conmigo”.


