Perdonar es de valientes
Emily Castro Tras haber pasado por una traición, una discusión, o una agresión física o psicológica, la reacción del ser humano es despreciar a la persona que lo hizo, y guardar un sentimiento confuso que nos lleva a cometer errores. Tales acciones pueden llegar a ser muy difíciles de...
Emily Castro
Tras haber pasado por una traición, una discusión, o una agresión física o psicológica, la reacción del ser humano es despreciar a la persona que lo hizo, y guardar un sentimiento confuso que nos lleva a cometer errores.
Tales acciones pueden llegar a ser muy difíciles de perdonar para algunas personas más que otras. Pero no se trata solo de perdonar y decir “paso la página”. Sino de perdonar de corazón y sin resentimiento alguno.
Es muy difícil para una persona dar el perdón de manera sincera y es fácil decir “Te perdono” (superficialmente). Saber perdonar es estar dotado de gran valentía y tolerancia, para poder asimilar y comprender el error de la otra persona.
El hecho de perdonar tampoco significa olvidar, ni restar importancia a la ofensa de la otra persona. Sino sentirse bien y tranquilo con uno mismo, perdonar permite aliviar el corazón y aprender.
El no perdonar es una carga negativa que se lleva y que no nos genera nada positivo. Saber perdonar también es perdonarse a uno mismo, salir de nuestra área de confort para afrontar nuestro destino, volviendo a un estado de libertad y autonomía con respecto al pasado.
Perdonar es un reto. Y es que además de la carga emocional que la incapacidad de perdonar nos traslada (o tal vez como consecuencia de esa carga) las reacciones naturales de “no perdonar” se asocian con la culpa, la hostilidad, el odio, la rabia y además se han vinculado además con enfermedades cardiovasculares y muertes tempranas.


