Por un debate de altura

Promover debates de alto nivel es siempre una responsabilidad de la prensa. Y la defendemos Libre en cualquier canto del mundo. Escribo estas líneas desde el exterior donde vivo y me dedico a la investigación y docencia, vinculado a una de las mejores Universidades de América latina donde...

Promover debates de alto nivel es siempre una responsabilidad de la prensa. Y la defendemos Libre en cualquier canto del mundo. Escribo estas líneas desde el exterior donde vivo y me dedico a la investigación y docencia, vinculado a una de las mejores Universidades de América latina donde generamos nuevos conocimientos, papers, patentes y formamos profesionales capacitados en el sector de biocombustibles líquidos. Particularmente el Etanol y el Biodiesel.


Parte del gran éxito que Brasil ha conseguido en décadas de implementación y consolidación en este sector, es responsable por la gran difusión y aceptación de los biocombustibles en otras naciones como muy bien lo reconoce la FAO.


Los biocombustibles líquidos para el transporte son objeto de gran atención y su producción ha experimentado un rápido crecimiento. Sin embargo, desde el punto de vista cuantitativo, todavía desempeñan una función marginal en el contexto global, pero de máxima importancia regional en los países donde han conseguido consolidarse porque cuentan con potencial de producción gracias a su clima, fertilidad de sus suelos, extensiones disponibles de tierra e inteligencia de su población, sector productivo y gubernamental para saber ponderar sobre las características de esas cadenas productivas mitigando riesgos mientras se potencian oportunidades y beneficios.


La experiencia nos muestra que el éxito de los biocombustibles alcanzado por un país en vías de desarrollo como es Brasil, garantizando su seguridad energética, seguridad ambiental y la seguridad alimentaria puede ser demostrada por la energía renovable ofertada con biocombustibles (etanol y biodiesel) que representa el 32% del total de la energía ofertada en el país, mientras que el 48% proviene de fuentes renovables como la biomasa, la energía hidroeléctrica y los biocombustibles.


Argentina ha seguido ese modelo y se ha transformado en el mayor exportador de biodiesel del mundo, además de mezclar 12% de etanol en sus gasolinas. Actualmente Argentina estudia y proyecta aumentar la mezcla hasta el 25% de etanol como actualmente y desde hace muchas décadas lo hacen Brasil (27,5%) y más recientemente Paraguay (24%), solo para dar algunos ejemplos.


Lo más significativo es que el éxito brasileño y Sudamericano, ha llamado la atención, y la experiencia ha sido copiada alrededor del mundo inclusive por países desarrollados como Estados Unidos y países de la Unión Europea entre otros. Actualmente, más de 60 países en el mundo ya utilizan el etanol mezclado a las gasolinas y decenas mezclan el biodiesel al diésel de petróleo.


Pero hay el “lado asustador de los biocombustibles” para los “Señores (o países) que controlan el poder a través del control de la energía” y es que parte del control e independencia energética puede estar siendo transferido, aunque sea parcialmente, para otros países entre los cuales pueden vislumbrase potencias energéticas regionales.


Ese puede ser uno de los motivos para que paradójicamente, en los últimos quince años, a pesar del gran aumento del uso de biocombustibles en países desarrollados, esos mismos países se hubieran adherido a la utilización de los “argumentos pobres y sin fundamentos” de “sus opositores” ideológicamente hablando, para poder manipular o frenar el desarrollo energético de muchos países en vías de desarrollo, valiéndose de posiciones ideológicas muchas veces radicales de algunos de ellos que no se basan ni en el conocimiento de la realidad, ni en el científico o tecnológico.


Por eso, los biocombustibles han sido objeto de intensos estudios académicos y gubernamentales, acalorados ataques y defensas alrededor del mundo, incluyendo tentativas sin fundamento de tratar este asunto con diferentes, variadas, y a veces opuestas vinculaciones ideológicas y políticas, además de haber sido llevado a diferentes esferas e instituciones internacionales como la FAO, N.N.U.U. y otras, que han cambiado diametralmente su posición de opositores radicales para analistas cautelosos y hasta incentivadores en muchos casos.


Claro que el pensamiento contrario en algunos casos todavía persiste. Debe ser respetado, pero deben ser considerados en la perspectiva correcta, al final el representante de la FAO en Bolivia tiene el derecho de expresarse libremente pero debe quedar claro que no lo hace en la línea que conocidamente lo hace la institución para la que trabaja, pues entonces representaría un duplo e inadmisible discurso ya que en el caso brasilero en muchos estudios e informes, la FAO indica “El avance brasileño en la sustitución de combustibles fósiles por biocombustibles como Etanol y Biodiesel debería servir de MODELO para otras naciones”


Creo que la inteligencia existe. El punto es cómo la usamos y la imparcialidad con la que evaluamos la realidad y usamos lo datos estadísticos, científicos y tecnológicos. El año 2008 asistimos a innúmeras protestas en México por el aumento del precio del maíz para las famosas tortillas mexicanas. Esa alza fue atribuida al crecimiento de la producción del etanol en Estados Unidos. Olas de protestas afirmaban que la producción de biocombustibles traería hambruna al planeta. Una década después se pudo verificar que la producción mundial de Etanol más que dobló, ¡casi triplicó!


Estados Unidos ultrapasó a Brasil pasando a liderar la producción mundial de ese biocombustible. Argentina se transformó en el mayor exportador de biodiesel y un gran productor de etanol a partir tanto de la caña como del maíz. Hoy podemos verificar los datos de la FAO que indican que en el período 2017/2018 la producción de granos en el mundo fue récord y que los stocks en 2019 superan los 849 millones de toneladas.


El mayor crecimiento fue del maíz con 345 millones de toneladas cuando se esperaban 267 millones de toneladas. Solo Argentina con una “súper zafra” tendrá un excedente de 30 millones de toneladas para exportar superando a Brasil en el mercado externo. Eso ha causado la baja de precios en el mercado. No debemos olvidar que la producción del etanol de maíz no ha dejado de crecer y a partir de la caña también, mientras que el precio de la azúcar continúa a la baja debido a la gran oferta.


Los organismos internacionales pasaron a defender la Agricultura energética con uso racional de los recursos naturales para potenciar oportunidades de desarrollo y mitigar cualquier efecto dañino que pudiera ocurrir. Esto es señal del uso de la inteligencia existente al verificar datos e informaciones obtenidos con el pasar del tiempo. Si pasada una década ellos tuvieron la oportunidad de cambiar su pensamiento y posición, a los bolivianos, ciudadanos o autoridades debe respetárseles el derecho de cambiar su pensamiento y posición ahora a favor del país.


Volvemos a hacer la misma pregunta, pero de forma más completa: ¿La producción de biocombustibles ha causado hambruna o ha aumentado la oferta de alimentos?


Los detractores podrían decir que es porque se han desplazado los cultivos alimentares. Pero eso no es verdad. ¿Alguien podría indicar que alimentos están faltando en el mundo en este momento y todavía que sea debido a la producción de biocombustibles?


También aprovechemos para preguntar: ¿qué explica la información emitida por la FAO el día 4 de abril de 2019 que indica el aumento de los stocks de arroz de 175 para 182 millones de toneladas y del trigo que supera los 267 millones de toneladas?


El caso brasilero nos muestra que, de 1976 a 2016, la aplicación de tecnologías agrícolas adecuadas y de conservación/recuperación de suelos han permitido pasar la producción agrícola en general de 100 millones de toneladas de granos para 450 millones, solamente con una expansión del área cultivada de 100 millones de hectáreas para 152 millones de hectáreas.


Considerando una de las afirmaciones hechas en el editorial del Periódico El País de Tarija el día 20/04/2019: Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) revelan que Bolivia lidera el ranking del hambre en Latinoamérica, con el 19,8%, mi pregunta es: ¿No es obvia la contribución que el proyecto de biocombustibles daría para revertir esta situación o mitigar esa injusta situación con la población boliviana menos favorecida?


La solución para la importación boliviana de diésel y gasolina es un asunto fascinante y no menos importante y es posible que pase por la producción de biocombustibles, aunque no se pueda esperar que un único remedio pueda solucionar todas las enfermedades causadas por una irracional política de precios internos del petróleo que se arrastra desde el año 2004 y de los combustibles líquidos que arrastra al país hacia el fondo del pozo desde 2006 cuando sus precios fueron congelados y la subvención cada vez aumenta más.


El sarcasmo de algunos articulistas en la prensa (Ver Página Siete del 20/04/2019), editoriales que afirmen que la defensa de los argumentos de alguien sea “rabiosa” porque simplemente sea categórica, o los radicalismos de ambientalistas, o de personas del sector público o privado, solo envenenan el debate público tan necesario para el desarrollo de tan bella nación y de la población boliviana como un todo, pues los biocombustibles favorecerán a los pequeños, medios y grandes agricultores, a industriales y al país, incluyendo todos los sectores como YPFB y el gobierno.


¿Será que los opositores también no tienen esa visión de beneficio generalizado? Hay que saludar la unanimidad que Bolivia alcanzó al aprobar la Ley 1098/2018 a pesar de las diferencias políticas, pues hubo la conciencia de que éste es un proyecto importante para el país y para las generaciones que vendrán. Más que para una “oligarquía terrateniente” a la cual algunos le quieren atribuir la percha de único favorecido.


Sabemos que “quedan varios otros puntos en el tintero”, además sabiendo “que tenemos mucha tinta en nuestro tintero”, tendremos mucho que debatir. Como un entusiasta y amante del asunto de los biocombustibles, habiéndome auto-atribuido hace más de dos décadas “la misión” de llevar los beneficios del uso racional de los recursos naturales y de la producción de biocombustibles en beneficio del máximo número de habitantes de países y sus poblaciones, me siento y me sentiré muy feliz de ocupar este espacio periodístico más de una vez si lo permiten para ayudar a que se brinde información clara y oportuna con lo máximo de datos e información a la opinión pública boliviana y de otros países como lo he hecho a través de mi camino.


Por un debate de altura


* Del LADETEL de la Universidad de São Paulo –Brasil


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