El derecho a contaminarnos

En algunos barrios el humo en las calles era tal que no se podía ver a más de una cuadra de distancia. Además de este incendio, en el departamento de Cochabamba hubo otros en Quillacollo, Colomi, Sacaba y Tiraque. Según cálculos preliminares, sólo durante los últimos días los incendios...

Ríos, aire, sonidos. La contaminación nos inunda...
Ríos, aire, sonidos. La contaminación nos inunda...

En algunos barrios el humo en las calles era tal que no se podía ver a más de una cuadra de distancia. Además de este incendio, en el departamento de Cochabamba hubo otros en Quillacollo, Colomi, Sacaba y Tiraque. Según cálculos preliminares, sólo durante los últimos días los incendios forestales dieron fin con la cobertura vegetal de al menos 6 mil hectáreas quemadas, tanto de pajonales y arbustos bajos como de árboles grandes. Luego Tarija: El voraz incendio en la serranía de Sama se volvió incontrolable pese al despliegue de centenares de efectivos que intentan evitar que el fuego avance hacia las comunidades cercanas. El incendio, que amenazó a la comunidad de Tucumilla, luego a Erquiz, Coimata, Rincón de Victoria y San Pedro de Sola, consumió 10.600 hectáreas y ha requerido de la evacuación de emergencia de numerosas familias para evitar mayores desgracias. La tarde del viernes el secretario de Gestión Institucional de la Gobernación de Tarija, Rubén Ardaya, informó que los trabajos que se hacían para sofocar el incendio en la serranía de la Cordillera de Sama daban los primeros resultados y se consiguió controlar el fuego en las zonas de Tucumillas y Erquiz Ceibal. El viceministro de Defensa Civil, Oscar Cabrera, tras su arribo al departamento de Tarija, declaró a los medios que realizarán las investigaciones exhaustivas para determinar las causas y a los responsables del incendio. Algo que se viene pidiendo desde hace años también para los recurrentes incendios en la cordillera del Tunari en Cochabamba, sin haber resultados. Todo esto sin contar lo que ocurre cada año en los departamentos de Santa Cruz, Beni, etc., que cada año padecen incendios de magnitud. La ciudadanía, los medios de comunicación, e incluso las autoridades –que reaccionan con mayor o menor celeridad y eficiencia-, son casi unánimes a la hora de condenar estos hechos y a quienes los causan. Sin embargo, el problema no parece ser solamente una deficiencia de las autoridades para prevenir (algo difícil dados los escasos recursos y las grandes extensiones que tendrían que ser monitoreadas) y controlar estos desastres. El problema es también cultural y de mentalidad. Comenzando desde el primer y segundo ciudadanos –el presidente y vicepresidente del Estado Plurinacional.

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Si se extiende el razonamiento oficialista de que los bolivianos tenemos derecho a contaminarnos para desarrollarnos y se lo aplica a las distintas esferas productivas y reproductivas de la sociedad nacional, podemos explicarnos por qué las ciudades bolivianas están entre las más contaminadas de Sudamérica pese a ser mucho menores en tamaño y población.Podemos explicarnos, así, por qué el transporte, las ladrilleras, las industrias, y los propios hogares y ciudadanos contaminan libremente. Podemos explicarnos por qué priorizamos como país actividades y obras que a la larga pueden terminar creando problemas más grandes que las soluciones que dan.Si el derecho a contaminarnos es más importante que los otros derechos, es tarea urgente revisar las prioridades que tenemos como personas, como familias, como sociedad, como país. El planeta y sus recursos –incluso los renovables- no son infinitos.

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