La engañufla de Margarita

De nada sirvieron los paros y protestas y tener a Tarija más de una semana bloqueada como nunca más se ha vuelto a ver. Toda la institucionalidad de Tarija, o prácticamente toda, viajó a Santa Cruz a reunirse con el sinpar Ministro de la Presidencia de entonces, Juan Ramón Quintana, y todos,...

El megacampo Margarita, supuestamente compartido, es adyacente al campo Huacaya en Chuquisaca. Ambos operados por Repsol, la española - norteamericana
El megacampo Margarita, supuestamente compartido, es adyacente al campo Huacaya en Chuquisaca. Ambos operados por Repsol, la española - norteamericana

De nada sirvieron los paros y protestas y tener a Tarija más de una semana bloqueada como nunca más se ha vuelto a ver. Toda la institucionalidad de Tarija, o prácticamente toda, viajó a Santa Cruz a reunirse con el sinpar Ministro de la Presidencia de entonces, Juan Ramón Quintana, y todos, salvo uno, asistieron a la firma de un acuerdo que levantó las medidas de presión a cambio de nada. La Gaffney, una consultora habitual colaboradora de Repsol, había hecho su parte, dos campos de un mismo bloque y cada uno en un departamento acabaron resultando uno solo y mediante fórmulas altamente especializadas determinaron el factor de distribución de regalías  del reservorio compartido y que es sobre el que ambos campos pinchan sus pozos. El 75% de las regalías sería para Tarija y el 25% para Chuquisaca (decimales más o menos).

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Muy pocos podían entender a cabalidad lo que significaba esa cifra, demasiado abstracta, demasiado complejo imaginar las arenas y sus bolsones de gas distribuyéndose de forma aritmética. Pero se hizo. Tarija primero negó y luego se aferró a la letra de la Constitución Política del Estado donde se determina el punto en el que se pagan las regalías y para quien. Para entonces ya estaba claro que Repsol y sus socios iban a procesar toda la producción de todos los pozos en el mismo tren. El factor de distribución cayó como un mazazo. A nadie se le escapaba la intencionalidad política de favorecer a un departamento emblemático, como Chuquisaca, respecto a otro complejo, como Tarija. En ese momento el MAS también gobernaba Tarija y se aseguraron que nadie levantaría la voz. El ex Gobernador Lino Condori tuvo dos años largos para licitar el estudio “independiente” que iba a verificar lo realizado por la Gaffney. Es decir, materializar el único acuerdo de aquella fatídica reunión. Condori nunca lo hizo, pocos se lo exigieron.Nunca se coordinaron esfuerzos ni ideas para revertir la decisión de YPFB y el Ministerio de Hidrocarburos de compartir Margarita. Los precios comenzaban a dispararse y Bolivia bombeaba a toda velocidad, sobre todo los campos tarijeños, para cumplir los compromisos y recibir altos ingresos. La borrachera de dólares y reformulados minimizó las advertencias de algunos expertos e interesados en el tema, como el presidente del Concejo Municipal de Cercado, Alfonso Lema, que con las pocas cifras públicas disponibles en el sector más opaco de la administración pública advertía que las cuentas no salían.Las últimas informaciones tienen el sello de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y confirman lo que se venía denunciando: que el factor de distribución no se aplica estrictamente y que, por lo tanto, Chuquisaca recibe más regalías del campo Margarita y Huacaya de lo que le corresponden mientras que Tarija lo hace de menos. En concreto más de 65 millones de dólares de menos.En los tiempos de vacas gordas, el tema era menor, pero no se trata de convertirlo en tema capital ahora que las vacas están flacas, sino de constatar el incumplimiento de un trato que no fue bien aceptado pero que se ha respetado institucionalmente.Las propias autoridades del MAS, como Ignacio Soruco, como Amanda Calizaya, asambleísta plurinacional el uno y departamental la otra, ambos en las comisiones del sector, han reconocido la gravedad de las informaciones y han solicitado, por el momento, una ampliación detallada de las cifras. Esperemos no sea una estrategia para ganar tiempo, sino un compromiso para llegar hasta el final en un asunto que ha dañado relaciones y sueños. La conectividad de Margarita y Huacaya ya la utilizó en su momento Mario Cossío para cortejar a la entonces prefecta de Chuquisaca Sabina Cuéllar. Es el tiempo para que el Ministerio y YPFB tomen la palabra y esclarezcan la información al respecto.

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