Sara Armella sí que puede
Fueron demasiados años luchando para que Tarija se dotara de los instrumentos institucionales para ejercer la autogestión de sus competencias como para que después no se le guardara el respeto debido. La Asamblea Legislativa Departamental es, con total unanimidad, la institución peor valorada...
Fueron demasiados años luchando para que Tarija se dotara de los instrumentos institucionales para ejercer la autogestión de sus competencias como para que después no se le guardara el respeto debido. La Asamblea Legislativa Departamental es, con total unanimidad, la institución peor valorada de todo el departamento.La Asamblea responde a la implantación territorial departamental y es la fuente del encuentro entre campo y ciudad desde donde emanar las políticas marco que garanticen la integración departamental que, dicho sea de paso, siempre fue parte de la idiosincrasia departamental pues ni su capital podía distinguir claramente los límites entre lo rural y lo urbano y todas las familias guardan un ancla con el mundo comunal.La historia de la Asamblea no empezó bien, antes incluso de que la gente fuera consciente de su existencia sirvió para decapitar al Gobernador Mario Cossío amparados en un procedimiento legal contemplado en la Ley Marco de Autonomías. Años después estos artículos fueron declarados inconstitucionales y Mario Cossío fue exculpado en el caso Imbolsur que motivó la suspensión, pero el hecho quedó en la historia del Departamento, y de la Asamblea. Aluida Vilte, del MAS, presidió aquel trascendental legislativo.Después llegaron dos gestiones bajo el mandato del indígena Justino Zambrana, apoyado en primer término por la bancada afín a Mario Cossío, es decir los 11 asambleístas de Camino al Cambio más algunos díscolos del partido chaqueño Poder Autonómico Nacional (PAN) que se habían retractado de apoyar la censura de Cossío. De alguna forma esperaban recuperar el poder ahora en manos de Lino Condori a través del Legislativo. La intención fracasó y ya en la segunda gestión se vieron las fricciones entre los que se encontraban cómodos con el nuevo orden, como Johnny Torres y sus curules del MNR y los que optaban por radicalizar la oposición, como Sara Cuevas y sus curules de Camino al Cambio.Finalmente y como era de esperar ante la división, el MAS colocó a Fortunato Llanos para las siguientes dos gestiones. El MAS, con sus antecedentes, se convirtió en el partido que logró adecuar y promulgar el Estatuto Autonómico, contemporizando de tal manera que se permitió una nueva elección de Ejecutivos Seccionales no contemplada en el texto.En la segunda legislatura, ya con Estatuto consolidado, un nuevo Gobernador elegido en las ánforas y un Movimiento Al Socialismo demostrando su hegemonía territorial al conquistar 16 de 30 curules de forma directa además de contar con el apoyo estratégico de los dos de ISA por Villa Montes y los tres indígenas, la tarea se volvió todavía más concreta y trascendental: desarrollar el Estatuto Autonómico.Durante los dos años de gestión de William Guerrero, la Asamblea ha seguido la senda de la intranscendencia, sin capacidad de tomar parte de los asuntos vitales y troncales del departamento pero utilizando el poder para influir en pequeñas batallas sectoriales que solo han servido para seguir ensuciando el nombre de la conquista autonómica. Prosol, pegas en Salud, regular la transferencia a los municipios sin siquiera haber reflexionado a fondo en el contenido, etc, son algunos de los conflictos en los que esa Asamblea se desempeñó, por supuesto sumando semanas y meses libres y leyes declarativas por doquier sin ningún tipo de impacto.Sara Armella, dirigente de larga data, largo recorrido y consecuente con los postulados del proceso de cambio pero también conocedora del ostracismo al que se sometió Tarija y que alimentó las demandas de autonomía, tiene por delante una difícil misión, que es convertir a la Asamblea en el foro de discusión de los problemas de la gente común y además, la articuladora de los debates por las Leyes Orgánicas del Estatuto y que necesariamente deben resolverse cuanto antes, antes de que el calor de las campañas nublen la buena conciencia. La Ley Electoral, por ejemplo, es una buena piedra de toque.Es tiempo de que la Asamblea deje de ser la auspiciadora de las ambiciones personales y se convierta en lo que el Estatuto le reserva, el lugar donde Tarija se reúne para crecer.
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