Congreso de YPFB: el Imperio lisonjea
Es la frase que un boletín de prensa de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), rescató de un expositor en el Congreso de Gas y Petróleo 2017, financiado por la estatal y que se lleva a cabo en Santa Cruz. El lisonjeador es Luis Bertran, secretario general de la...
Es la frase que un boletín de prensa de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), rescató de un expositor en el Congreso de Gas y Petróleo 2017, financiado por la estatal y que se lleva a cabo en Santa Cruz.
El lisonjeador es Luis Bertran, secretario general de la Internacional Gas Unión (IGU), una entidad que agrupa a noventa países afiliados, dice ese reporte de prensa.
“Bertrán recordó que Bolivia promovió la integración entre los países de la región y proyecta su desarrollo para el futuro”. ¿Cómo ocurrió eso? ¿Es cierto lo que afirma el señor Bertran?
Lo que realmente ha ocurrido en el sector hidrocarburífero estos once años, es que, al margen de la tercera nacionalización producida en mayo de 2006, iniciando el quinto mes de gobierno de Evo Morales, que incrementó la renta petrolera nacional a favor del Estado, es que Bolivia se ha mantenido como exportadora de gas natural en forma de energético en bruto. Nada más.
¿Eso es integración entre países de la región? Brasil recibió ininterrumpidamente gas rico en licuables, casi gratuitamente, lo que le permitió potenciar Petrobras e instalar sendas plantas petroquímicas en Tres Lagoas y Uberaba, que funcionan con esa materia prima grauita. YPFB fue el financiador de esa industrialización carioca. El pueblo boliviano, en suma.
El valor de esos licuables cuasi regalados llega, a precios de mercado, a más de 6.000 millones de dólares en los casi veinte años de exportación.
¿Le llama integración al regalo de más de 300 millones de dólares anuales también ininterrumpido a favor de Repsol de Argentina, que se benefició y aún se beneficia, sin pago alguno, de los licuables que le llegan junto al torrente de gas exportado a ese país estos once años?
El ex ministro Luis Arce Catacora se ufanaba recurrentemente por recibir halagos del FMI y Banco Mundial a las políticas económicas del gobierno de Evo Morales. No podía ser de otra manera: Bolivia no dejó un solo día de prestar sus reservas de divisas a países y bancos del Imperio a tasas de interés ridículas, en tanto se presta de esos mismos centros de poder a tasas cuatro a seis veces más altas.
¿Necesita YPFB, Luis Alberto Sánchez, el gobierno de Evo Morales, gastar miles de dólares en congresos que no resuelven absolutamente nada nuestras angustias derivadas del fracaso en la industrialización y en las inversiones exploratorias encargadas a las transnacionales, al tiempo que se hunde YPFB en el caos gerencial, para recibir halagos de los beneficiarios de estos mismísimos fracasos?
YPFB necesita cambios de fondo. Las políticas sectoriales, digitadas desde la Vicepresidencia del Estado desde 2006, como lo reveló el primer ministro del sector, Andrés Soliz Rada, sólo nos han llevado al fracaso por el incumplimiento sostenido y persistente del mandato de decreto nacionalizador de mayo de 2006: refundar YPFB convirtiéndola en empresa corporativa y transparente.
Los interinatos hablan por sí mismos. Los halagos del Imperio propalan ese fracaso a los cuatro vientos y con financiamiento estatal.
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