Las ilusiones de Sánchez

El Ministro de Hidrocarburos Luis Alberto Sánchez es uno de ellos, capaz de recitar todos los campos hidrocarburíferos del país de grande a pequeño, por orden alfabético o por año de descubrimiento. Más difícil lo tiene a la hora de señalar los proyectos exitosos, quizá por eso siempre...

El ministro Sánchez con el presidente de YPFB. El canciller Huanacuni llegó, pero no el presidente Evo Morales. Una inauguración deslucida del Congreso 2017
El ministro Sánchez con el presidente de YPFB. El canciller Huanacuni llegó, pero no el presidente Evo Morales. Una inauguración deslucida del Congreso 2017

El Ministro de Hidrocarburos Luis Alberto Sánchez es uno de ellos, capaz de recitar todos los campos hidrocarburíferos del país de grande a pequeño, por orden alfabético o por año de descubrimiento. Más difícil lo tiene a la hora de señalar los proyectos exitosos, quizá por eso siempre pide ese ápice de fe que once años después apenas sobrevive con respirador.El Ministro Luis Alberto Sánchez inauguró el Congreso de Gas y Petróleo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos que con bastante sigilo se lleva este año adelante en Santa Cruz. Ni siquiera el presidente Evo Morales asistió al evento. Quizá el propio presidente se ha aburrido de escuchar la misma historia. Y es que todos los eventos inician igual: el gran logro de Bolivia es la nacionalización de los hidrocarburos. Desde entonces, 2006, nada más.Han pasado 11 años larguísimos desde entonces. Los precios de los hidrocarburos han tocado máximos históricos. Se ha promulgado una nueva Constitución Política del Estado que da un papel mucho más protagónico a YPFB. Hasta los más duros conservadores apoyan ahora el rol de una empresa estatal operadora similar al de todos los países  del sector… y sin embargo YPFB no ha sido capaz de comprar ni un triste taladro.Han pasado 11 años larguísimos desde la nacionalización de los hidrocarburos y la industrialización sigue siendo una quimera en papeles por falta de arrojo político. Una quimera cada vez más cara y más dudosa, precisamente por la incertidumbre sobre las reservas de gas del país que el Ministerio no es capaz de despejar, ni siquiera cuando el Vicepresidente Álvaro García Linera te saca de escena asegurando que ya se ha contratado a la empresa para la certificación pertinente.“Bolivia tiene una participación importante en el mapa mundial del sector, ven de buena manera, con buenos ojos la política hidrocarburífera del país”, manifestó el ministro Sánchez en la apertura del Congreso.¿Cómo no podrían celebrar nuestros vecinos? A Brasil le hemos vendido barato todo el tiempo que ha necesitado mientras desarrollaba sus propios proyectos, como el Presal, y alimentaba sus petroquímicas con los licuables regalados durante más de la mitad del contrato que acaba en 2019. Bolivia no se ha desarrollado y Brasil comprará como máximo la mitad a partir de esa fecha.A Argentina lo propio, y dada nuestra incapacidad de industrializar los licuables en las eternamente demoradas plantas petroquímicas, Argentina seguirá comprando y desarrollando su propia industria hasta que se desarrolle Vaca Muerta, con 200 Trillones de Pies Cúbicos estimados.El resto de mercados aspirables, como Paraguay o Uruguay, son marginales, mientras que el acceso al Pacífico para comercializar Gas Natural Licuado en barcos metaneros sigue siendo otra quimera, es decir, somos cautivos.Pero esto no importa en el Congreso. Un Congreso pagado por YPFB en el que los ponentes y asistentes, bien atendidos, buscan hacer su negocio. En otras ediciones seguro se pasearon los ejecutivos de Drillmec, de Tecnimont y de Técnicas Reunidas, este año en el ojo de la tormenta por las denuncias de corrupción que han vuelto a descabezar a la Estatal petrolera dejándola un poco más a la deriva.En un Congreso se trata de aparentar que todo es perfecto y que las oportunidades de negocio son buenas. Al Congreso asisten ejecutivos ávidos de hacer negocio. El problema es que ni el Ministerio de Hidrocarburos ni YPFB tienen la información suficiente ni la solvencia técnica para garantizar que el negocio es bueno para Bolivia y no solo para las empresas operadoras o de servicios. De hecho, son las empresas operadoras y de servicios las que tienen mayor información y son, por supuesto, conscientes de los apuros y necesidades políticas que rodean al Movimiento Al Socialismo y a sus intereses hegemónicos de reproducción en el poder.YPFB es hoy más débil que nunca, más que cuando no era nada. Las certezas son pocas y de ilusión no se vive, ni siquiera Sánchez.

LEA TAMBIÉN:

Vender GLP no es industrializar

El debate de vender gas a Brasil

YPFB, Sánchez y porqué celebrar el fracaso del GLP

A 11 años de la nacionalización, hay más desafíos para YPFB

Evaluación: Solíz Rada destaca proceso nacionalizador y advierte riesgos

La institucionalización de YPFB profundizará la nacionalización


Más del autor