De asesinos anónimos e inocentes errados

Más de cuatro años rondando el centenar de víctimas en la suma de todos los departamentos. Una friolera de números y cifras abrumadoras pero que no deben ocultar el drama humano e individual que hay detrás y que gracias a algunas organizaciones se libran del olvido.2016 se cerró con 104...

Más de cuatro años rondando el centenar de víctimas en la suma de todos los departamentos. Una friolera de números y cifras abrumadoras pero que no deben ocultar el drama humano e individual que hay detrás y que gracias a algunas organizaciones se libran del olvido.2016 se cerró con 104 víctimas. En La Paz se contabilizaron 28 casos; en Cochabamba 27, en Santa Cruz 21, en Chuquisaca 5; en Oruro 6; en Tarija 5; en Potosí 8; en Beni 3 y en Pando 1. La cifra es escalofriante, sensación que da paso pronto a la indignación: De los 104 casos abiertos cinco se extinguieron por la muerte del autor, normalmente por suicidio. Del resto, al año vencido, se habían conseguido 24 sentencias, 17 por procedimiento abreviado, es decir, porque el autor reconoció su culpa y solo 7 después de un proceso de investigación más o menos serio. El resto estaba en “proceso”. Cruzando con datos posteriores de la Fiscalía se sabe que al menos 25 casos fueron tumbados o modificados en su figura penal, pues actualmente solo se reconocen 79 feminicidios en 2016.En el caso de Tarija, en octubre de 2016 fueron asesinadas tres mujeres y hasta la fecha no se tiene mayor información mientras que en diciembre, en Bermejo, fue asesinada una niña de 14 años luego de ser violada y vejada. Las cámaras de seguridad identificaron un presunto culpable y aún hoy no se ha conseguido esclarecer el caso.2017 no ha ido mejor. A nivel nacional se han registrado 33 mujeres asesinadas en tres meses generando una alerta total. Las políticas no parecen estar funcionando y los recientes errores judiciales están llevando de nuevo a frivolizar esta lacra social.En lo que se refiere a los juicios e investigaciones por feminicidio, el año empezó con noticias alentadoras al sentenciar como tal y condenar al culpable de la muerte de Katty Fabiola, arrojada desde el tercer piso del hotel Los Ceibos. En febrero, en Bermejo, Orlanda fue asesinada de una pedrada en la cabeza por su concubino al retornar de un evento social. La llevó al Hospital alegando accidente, pero finalmente concedió la autoría y se acogió a un proceso abreviado.En mayo, Gerónima, una mujer de mediana edad, fue violada y asesinada en Yacuiba. Esta vez sí, la investigación policial dio con dos presuntos culpables que inmediatamente fueron cautelados. Probablemente la familia tendrá que atravesar ahora el calvario judicial que siempre acompaña estos casos, pero al menos hay un culpable.Otros casos se han complicado y contaminado con decisiones poco ortodoxas. El caso de Dayana Alemán, muerta en un Motel de Tomatitas cuando estaba en compañía de un hombre, el cual insiste en su inocencia y en la causa natural de la muerte de la joven de 24 saludables años ha protagonizado los momentos más surrealistas de la historia judicial reciente. Una magistrada llegó a poner en la calle al imputado sin siquiera notificar a la familia de la víctima y, luego de reconocer su error, lo volvió a mandar adentro sin mayores explicaciones. Veremos en qué queda el proceso disciplinario que se le abrió a la jueza, que tampoco ha anunciado otras medidas por sí misma.Los casos de feminicidio se parecen en el contexto que les preceden y se han aprobado protocolos para juzgar con perspectiva de género tanto en el Tribunal Supremo como en el Consejo de la Magistratura. Menos tienen que ver, salvo en el resultado, la ejecución del asesinato. Pretender equiparar dos casos, es un simple ejercicio intelectual que no debe anticipar conclusiones. Los errores de los compañeros parecen haber despertado una especie de paranoia corporativa en el Tribunal Supremo de Justicia y la susceptibilidad está a flor de piel en el juicio que actualmente se sigue contra el presunto feminicida de Olga Solano. Las versiones ya han sido expuestas en el juicio: Olga Solano buscó y encontró a su marido que le estaba siendo infiel en su propia camioneta, a la que se subió y se aferró con uñas y dientes exigiendo una explicación o lo que sea en estos casos. Para la familia de la víctima queda acreditado que el presunto feminicida prendió el auto y manejó hasta 500 metros a toda velocidad buscando el lugar exacto en el que hacerla caer. Para la defensa simplemente fue confundida con un ladrón.Después de años de tímidos avances, un error parece haber hecho retornar a foja cero. Un hombre ha estado dos años en la cárcel sin ser culpable de feminicidio y eso no se puede repetir, pero de ninguna manera podemos volver al estado anterior en el que las mujeres simplemente “morían” y nadie se hacía cargo, por temor a equivocarse, o porque simplemente a nadie le importaba demasiado.


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